David Callejo, anestesista: "El café es muy sano, pero como todo en la vida, tiene su dosis"
El café suele ser demonizado porque puede elevar la tensión arterial y, cuando se consume en dosis altas, provocar efectos adversos como insomnio, taquicardia o ansiedad
Los españoles tienen el café como un ritual diario (valeria_aksakova para Freepik y @davidcallejo10)
El consumo de café forma parte del día a día de millones de personas y, desde el punto de vista de la salud, su impacto ha sido objeto de numerosos estudios científicos, y también demonizado por varias creencias. Más allá de modas o mitos, la evidencia médica apunta a beneficios claros, siempre que se respeten ciertas cantidades y horarios.
Así lo explica David Callejo, anestesista y divulgador sanitario, en un vídeo publicado en su perfil de Instagram, donde responde a una duda habitual en consulta: “Hoy un paciente me ha preguntado que si el café es sano y que cuántos puede tomarse al día. Pues el café es muy sano, pero como todo en la vida, tiene su dosis. Quédate que te la cuento al final del vídeo”.
Beneficios y riesgos del café según la ciencia
El especialista detalla que el consumo moderado tiene efectos positivos demostrados: “El café mejora la concentración y el rendimiento físico, pero no solo eso, es que baja la mortalidad, el riesgo de enfermedad cardiovascular, de diabetes y de algunos tipos de cáncer. Incluso podría prevenir el Alzheimer o el Parkinson”. Sin embargo, también advierte de los efectos adversos cuando se superan ciertos límites.
Según Callejo, “en dosis muy altas, el café puede causar insomnio, taquicardia, ansiedad o incluso problemas digestivos”, por lo que insiste en que “la clave está en la dosis”. El anestesista fija el margen saludable “entre 3 y 4 cafés al día, unos 400 miligramos de cafeína al día”, y añade una recomendación práctica: “Recuerda que la vida media del café es de unas 6 horas, así que evita tomarlo a partir de las 5 o 6 de la tarde si lo que quieres es dormir por la noche”.
El consumo de café forma parte del día a día de millones de personas y, desde el punto de vista de la salud, su impacto ha sido objeto de numerosos estudios científicos, y también demonizado por varias creencias. Más allá de modas o mitos, la evidencia médica apunta a beneficios claros, siempre que se respeten ciertas cantidades y horarios.