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Más de la mitad de los eventos cardiovasculares se deben a cinco factores que se pueden evitar
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DE LA HIPERTENSIÓN AL TABAQUISMO

Más de la mitad de los eventos cardiovasculares se deben a cinco factores que se pueden evitar

La enfermedad cardiovascular sigue siendo la primera causa de muerte en los países desarrollados, pero gran parte del riesgo es modificable. El doctor Javier Ignacio Toboada explica qué factores lo aumentan y qué medidas básicas permiten reducirlo

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Foto: iStock.

"Se estima que la enfermedad cardiovascular (ECV) fue la responsable de 17,3 millones de muertes entre los años 2012 y 2013 y continúa siendo la principal causa de muerte en la actualidad", explica el Dr. Javier Ignacio Toboada, especialista en Medicina Interna en el Hospital Ruber Internacional y responsable del nuevo Servicio de Urgencias del hospital. Aun así, insiste en que una parte muy importante de esa carga se podría evitar actuando sobre los factores que disparan el riesgo.

Entre ellos, el Dr. Toboada destaca un grupo de factores que aparecen una y otra vez en los pacientes con infarto, ictus u otras enfermedades del corazón. “Los factores clásicos modificables más importantes y prevalentes que la gente debería conocer son la hipertensión arterial, la dislipidemia (niveles anormales de lípidos), el tabaquismo, la diabetes mellitus y la obesidad”. Además, recuerda que el estudio INTERHEART “identificó que nueve factores potencialmente modificables, incluyendo tabaquismo, dislipidemia, hipertensión, diabetes y obesidad abdominal, explicaban más del 90% del riesgo atribuible a la población de un primer infarto de miocardio”.

placeholder Dr. Javier Ignacio Toboada. (Foto: cortesía)
Dr. Javier Ignacio Toboada. (Foto: cortesía)

A estos elementos se suman otros que no dependen del estilo de vida, pero cuentan a la hora de calcular el riesgo total: la edad, el sexo y los antecedentes familiares de enfermedad coronaria.

Hipertensión, colesterol y diabetes: puntos clave a vigilar

La hipertensión arterial es, para el Dr. Toboada, uno de los grandes enemigos silenciosos. “Es peligrosa porque constituye un factor de riesgo consolidado para que se produzcan eventos indeseados relacionados con el riesgo cardiovascular, entre ellos la mortalidad por cardiopatía coronaria y el accidente cerebrovascular”, explica.

Según los datos que maneja, “los pacientes con hipertensión basal presentan un riesgo de por vida de desarrollar enfermedad cardiovascular (ECV) significativamente mayor (63,3%) en comparación con aquellos que mantienen una presión arterial normal (46,1%)”.

En cuanto a las cifras, recuerda que las guías han ido cambiando, pero que se consideran elevadas una presión sistólica de 140 mmHg o más, una diastólica de 90 mmHg o más, o el hecho de estar en tratamiento para la tensión. Las cifras entre 120–139/80–89 mmHg se consideran límite y “los valores óptimos de presión arterial se han revisado a la baja en los últimos 20 años”.

"Los niveles bajos de colesterol HDL están asociados con un mayor riesgo de cardiopatía"

El colesterol es el otro gran pilar. Por un lado, “los niveles elevados de colesterol total están asociados con un mayor riesgo” y existe “una correlación continua, positiva y gradual con el riesgo coronario”. Por otro, “los niveles elevados de LDL están asociados con un mayor riesgo de cardiopatía coronaria (CHD)” y “la reducción de los niveles de colesterol total y LDL reduce los eventos coronarios y la mortalidad”.

Por el contrario, el llamado colesterol “bueno” actúa como factor protector: “Los niveles bajos de HDL están asociados con un mayor riesgo de CHD” y “una proporción baja de HDL-colesterol/colesterol total tiene mayor influencia en las mujeres”. El médico recuerda que, en INTERHEART, “la dislipidemia representó el 49% del riesgo atribuible a la población de un primer infarto de miocardio”.

La diabetes completa este núcleo duro. “La diabetes mellitus juega un papel crucial como un factor de riesgo para la ECV aterosclerótica”, señala. “La resistencia a la insulina, la hiperinsulinemia y la glucosa elevada en sangre están asociadas con la ECV” y “la diabetes se considera un equivalente de riesgo de CHD”.

Tabaco, peso, ejercicio, estrés y sueño

El tabaco también ocupa un lugar central y el Dr. Taboada lo califica como “un factor de riesgo importante y reversible para la enfermedad coronaria”. También indica que en el estudio INTERHEART, “el tabaquismo representó el 36% del riesgo atribuible a la población de un primer infarto de miocardio (IM)” y “la incidencia de un IM se incrementa seis veces en mujeres y tres veces en hombres que fuman al menos 20 cigarrillos al día, en comparación con aquellos que nunca fumaron”. La buena noticia es que los beneficios de dejarlo llegan pronto. “El riesgo de infarto recurrente en fumadores que dejaron de fumar se redujo en un 50% dentro del primer año y se normalizó al de los no fumadores en un plazo de dos años”. El estudio no aporta datos concretos sobre vapeadores u otros dispositivos.

"El ejercicio, incluso moderado, tiene un efecto protector contra la enfermedad cardiovascular y la mortalidad en general"

El exceso de peso y la inactividad también suman. “La obesidad (definida como IMC > 30) se asocia con varios factores de riesgo, incluyendo hipertensión, resistencia a la insulina, la intolerancia a la glucosa, hipertrigliceridemia y los niveles reducidos de colesterol HDL”, explica el Dr. Toboada. En cuanto al ejercicio, recuerda que “la falta de actividad física regular representó el 12% del riesgo atribuible a la población de un primer infarto de miocardio”, mientras que “el ejercicio, incluso en grado moderado, tiene un efecto protector contra la CHD y la mortalidad por todas las causas”.

A esto se añaden factores menos visibles, como el estado emocional y el descanso. “Los factores psicosociales (como la depresión, la ira y el estrés) han sido correlacionados con resultados cardiovasculares” y “pueden contribuir al desarrollo temprano de la aterosclerosis y a la precipitación aguda del infarto de miocardio y la muerte súbita cardíaca”. Sobre el sueño, el especialista destaca que “tener un patrón de sueño saludable es una de las métricas promovidas por la Asociación Americana del Corazón (AHA) para mantener una buena salud cardiovascular” y que “la apnea del sueño se ha asociado con el infarto de miocardio en hombres”.

Qué controles hacerse y por dónde empezar a cambiar

Para quien se pregunte si está en riesgo, el Dr. Toboada recomienda una revisión sencilla pero bien orientada. “La evaluación de factores de riesgo es útil en adultos para guiar la terapia de dislipidemia, hipertensión y diabetes”, señala. Entre los controles básicos incluye “la medición de la presión arterial; análisis de lípidos para evaluar el nivel de colesterol total, colesterol LDL y colesterol HDL; análisis de glucosa (glucosa en ayunas o glucosa a las 2 horas) y evaluación del peso corporal (IMC)". También es importante tener en ceunta los antecedentes familiares de enfermedad coronaria

En el día a día, propone tres ideas claras en alimentación: “Consumir más frutas y verduras, limitar el consumo de carnes rojas y evitar las grasas trans y evitar las bebidas azucaradas”. En cuanto al movimiento, recuerda que “el ejercicio, incluso en un grado moderado, tiene un efecto protector contra la enfermedad cardiovascular y la mortalidad por todas las causas” y que “la aptitud cardiovascular, medida por la capacidad máxima de ejercicio, es un predictor más fuerte de mortalidad que otros factores de riesgo establecidos”, concluye.

"Se estima que la enfermedad cardiovascular (ECV) fue la responsable de 17,3 millones de muertes entre los años 2012 y 2013 y continúa siendo la principal causa de muerte en la actualidad", explica el Dr. Javier Ignacio Toboada, especialista en Medicina Interna en el Hospital Ruber Internacional y responsable del nuevo Servicio de Urgencias del hospital. Aun así, insiste en que una parte muy importante de esa carga se podría evitar actuando sobre los factores que disparan el riesgo.

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