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Gases y estreñimiento: dos molestias comunes que dicen mucho sobre tu digestión
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Gases y estreñimiento: dos molestias comunes que dicen mucho sobre tu digestión

El aparato digestivo es un espejo del estilo de vida. Comer deprisa, moverse poco o vivir bajo presión puede alterar su ritmo y provocar síntomas tan comunes como las molestias por gases o el tránsito lento

Foto: Foto: iStock.
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El aparato digestivo no solo transforma lo que comemos: también traduce, a su manera, el modo en que vivimos. El ritmo, el estrés o la calidad de la alimentación dejan huella en su funcionamiento, y dos de las señales más comunes de un posible desequilibrio son los gases y el estreñimiento. Molestos y a menudo subestimados, ambos reflejan cómo se comporta el intestino y pueden alterar de forma significativa el bienestar cotidiano.

Sobre sus causas, su impacto y la forma más adecuada de prevenirlos profundiza la doctora Sonia García Vizuete, jefa del Servicio de Aparato Digestivo de los hospitales Quirónsalud Sur y Quirónsalud Valle del Henares, quien señala que la mayoría de estos trastornos “no suelen ser graves, pero sí muy frecuentes y repercuten de forma directa en la calidad de vida de quienes los padecen”.

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Gases: una consecuencia natural, pero a veces incómoda

En el caso de los gases, la especialista explica que su origen suele estar en dos mecanismos principales: “Por un lado, el aire que acompaña a los alimentos al tragar y que no se expulsa en forma de eructos; por otro, la digestión de ciertos alimentos que producen gas como elemento residual”. Ambos procesos son naturales, pero, cuando se acumulan en exceso o el cuerpo tiene dificultad para eliminarlos, pueden provocar sensación de hinchazón, molestias abdominales o dolor.

La doctora García Vizuete subraya que no todos los organismos reaccionan igual: “Todo el mundo tiene gases; lo que ocurre es que algunas personas tienen problemas con ellos y otras no”. Factores como la dieta, la microbiota intestinal o incluso la facilidad para expulsarlos influyen en esa diferencia.

El dolor o la incomodidad dependen de múltiples variables, entre ellas la sensibilidad individual. “Depende de si hay exceso de gases, de la anatomía de cada persona o de si se tiene facilidad para expulsarlos o no”, añade. Aunque a veces se asocian a determinadas estaciones del año, la doctora aclara que “ni el otoño ni la primavera influyen directamente en su aparición”.

Para prevenirlos, las recomendaciones son sencillas pero efectivas: comer despacio, masticar bien y evitar las bebidas con gas. También conviene, dice la especialista, “expulsar los gases intestinales siempre que podamos”. Los remedios tradicionales, como añadir comino a las legumbres, “no están científicamente contrastados, pero tampoco estorban y, además, las hacen más sabrosas”.

Las comidas copiosas, el estrés y la falta de actividad física favorecen la acumulación de aire o el enlentecimiento del tránsito intestinal. Por eso, cuando las molestias son frecuentes o persistentes, conviene revisar los hábitos y, si es necesario, consultar con un especialista para descartar otras causas digestivas.

Estreñimiento: cuando el intestino se ralentiza

El estreñimiento es otro de los motivos más habituales de consulta digestiva. La doctora García Vizuete explica que “generalmente se produce por falta de fibra vegetal, aunque existen otros muchos factores”. Entre ellos, señala la edad, el sexo y el uso de determinados fármacos. “Es más frecuente entre las mujeres y en personas mayores”, precisa.

En la mayoría de los casos no hay una causa genética clara, sino una combinación de factores de estilo de vida. Una dieta pobre en frutas, verduras y cereales integrales, junto con el sedentarismo, son los desencadenantes más comunes. También puede influir la falta de hidratación o el hábito de ignorar las señales del cuerpo, retrasando el momento de ir al baño.

placeholder Doctora Sonia García Vizuete, jefa del Servicio de Aparato Digestivo de los hospitales Quirónsalud Sur y Quirónsalud Valle del Henares.
Doctora Sonia García Vizuete, jefa del Servicio de Aparato Digestivo de los hospitales Quirónsalud Sur y Quirónsalud Valle del Henares.

El estreñimiento y los gases, de hecho, suelen ir de la mano. “Las personas estreñidas tienen más dificultades para expulsar los gases”, explica la especialista. La acumulación de heces en el intestino genera presión y altera el tránsito, lo que favorece la retención de aire y las molestias abdominales.

El tiempo que se puede pasar sin ir al baño varía entre individuos, pero la doctora recomienda no dejar pasar más de tres días. “Y si hay que usar laxantes con frecuencia, deben hacerse siempre bajo prescripción médica, después de revisar la dieta y los hábitos de la persona”, advierte.

En la mayoría de los casos, el estreñimiento puede combatirse sin fármacos. La alimentación rica en fibra -verduras y frutas, principalmente-, junto con una buena hidratación y ejercicio regular, suele ser suficiente. “La motilidad intestinal mejora con el movimiento; estar sentados la mayor parte del día, como ocurre hoy en muchos trabajos, no ayuda”, recuerda.

Por último, la especialista advierte sobre un hábito extendido: pasar demasiado tiempo en el baño. “No es recomendable, porque la presión del suelo pélvico puede favorecer la aparición de hemorroides”. En definitiva, añade, se trata de mantener un equilibrio entre la alimentación, la actividad y los hábitos cotidianos.

El Confidencial, en colaboración con Quirónsalud, presenta una serie de artículos con información práctica, consejos y recomendaciones para mejorar nuestra salud y bienestar. Si tienes alguna duda sobre esta temática o quieres más información, puedes contactar con el Hospital QuirónSalud Sur.

El aparato digestivo no solo transforma lo que comemos: también traduce, a su manera, el modo en que vivimos. El ritmo, el estrés o la calidad de la alimentación dejan huella en su funcionamiento, y dos de las señales más comunes de un posible desequilibrio son los gases y el estreñimiento. Molestos y a menudo subestimados, ambos reflejan cómo se comporta el intestino y pueden alterar de forma significativa el bienestar cotidiano.

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