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Vivir sin eructar: una patología desconocida que provoca molestias y limita la vida diaria
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Vivir sin eructar: una patología desconocida que provoca molestias y limita la vida diaria

Detrás de cada comida, una sensación de presión, dolor y gases que nunca se liberan. Es el “síndrome de no eructar”, una disfunción que puede ser muy limitante, pero para la que hay solución

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Eructar forma parte de esos gestos cotidianos en los que apenas reparamos. Y, aunque a menudo se perciba con cierto pudor social o se considere reñido con los buenos modales, este acto cumple una función esencial: evita la acumulación excesiva de aire en el tubo digestivo, ayuda a reducir la presión abdominal y previene molestias que pueden afectar tanto a la digestión como a la respiración.

Sucede de manera espontánea y natural: el cuerpo libera el aire que se acumula en el estómago y el esófago tras comer, beber o tragar saliva. Y, aunque pueda parecer un detalle sin mayor trascendencia, lo cierto es que se trata de una función fisiológica clave para mantener el bienestar digestivo. ¿Qué ocurre cuando alguien no puede eructar? Aunque pueda sonar sorprendente, existe una patología que bloquea este proceso: la disfunción cricofaríngea retrógrada. Este trastorno del esfínter esofágico superior impide la salida del aire y convierte un acto tan sencillo como eructar en algo imposible.

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“El problema es muy concreto, pero a la vez muy limitante para el paciente. Quien lo sufre siente que algo no funciona bien en su cuerpo, pero muchas veces desconoce que existe un diagnóstico y, lo que es más importante, un tratamiento”, explica el doctor Raimundo Gutiérrez Fonseca, otorrinolaringólogo del Ruber Internacional Centro Médico Habana.

Cuando el aire se queda atrapado

El cuadro clínico de esta disfunción es complejo y, en muchas ocasiones, se confunde con otros trastornos digestivos o respiratorios. Entre los síntomas más habituales se encuentran:

  • Incapacidad total o muy limitada para eructar.
  • Presión en el cuello o en el pecho.
  • Ruidos de burbujeo en la garganta.
  • Dolor torácico no relacionado con el corazón.
  • Hinchazón constante.
  • Dificultad para respirar con normalidad.
  • Necesidad de suspirar de forma repetida.
  • Molestias al hablar o cantar.

A primera vista, pueden parecer síntomas dispersos, pero todos responden a la misma causa: la acumulación de aire en el esófago que no encuentra salida.

“Más allá de lo físico, el impacto emocional es grande”, subraya el doctor Gutiérrez Fonseca. “La ansiedad, el aislamiento social o la incomodidad en reuniones y comidas con amigos son habituales en estos pacientes”. Y algo tan cotidiano como compartir una comida puede convertirse en un momento de tensión y malestar.

El desconocimiento general sobre esta disfunción explica por qué muchas personas pasan años sin diagnóstico. A menudo se etiqueta como un problema digestivo inespecífico, se atribuye a cuadros de ansiedad o incluso se interpreta como un síntoma psicosomático.

placeholder Doctor Raimundo Gutiérrez Fonseca, otorrinolaringólogo del Ruber Internacional Centro Médico Habana.
Doctor Raimundo Gutiérrez Fonseca, otorrinolaringólogo del Ruber Internacional Centro Médico Habana.

“Esa falta de información retrasa la búsqueda de soluciones y prolonga el sufrimiento de quienes lo padecen. Romper el silencio y divulgar que existe este trastorno es el primer paso para ayudar a quienes llevan años conviviendo con él sin respuestas claras”, insiste el especialista.

¿Qué soluciones existen?

La buena noticia es que, aunque poco conocida, la disfunción cricofaríngea retrógrada tiene tratamiento. Las opciones dependen de la gravedad de cada caso:

  • Medidas conservadoras: en cuadros más leves, se recomiendan cambios en la dieta, evitar bebidas muy gaseosas o realizar maniobras posturales que faciliten la salida del aire.
  • Tratamientos especializados: en casos más severos, la otorrinolaringología dispone de técnicas avanzadas que actúan directamente sobre el esfínter esofágico superior, restableciendo su función normal.

“El diagnóstico se realiza en consulta con una exploración otorrinolaringológica especializada. En algunos casos, se apoyan estudios que permiten valorar el funcionamiento del esfínter. A partir de ahí, diseñamos una estrategia personalizada para cada paciente”, explica el especialista.

Los expertos coinciden en un mensaje clave: vivir sin poder eructar no debería considerarse una rareza sin importancia, sino un problema médico real. Por eso, más allá de la anécdota o de la broma fácil, poder eructar cuando el cuerpo lo necesita es un signo de que todo funciona como debería. Y, cuando esto no ocurre, es importante saber que no se trata de un simple capricho del organismo, sino de un problema con nombre, con diagnóstico y, lo más esperanzador, con solución.

“Animamos a cualquier persona que presente estos síntomas a consultar con un especialista. Hoy disponemos de tratamientos que permiten recuperar la normalidad y mejorar la calidad de vida de forma notable”, concluye el doctor Gutiérrez Fonseca.

El Confidencial, en colaboración con Quirónsalud, presenta una serie de artículos con información práctica, consejos y recomendaciones para mejorar nuestra salud y bienestar. Si tienes alguna duda sobre esta temática o quieres más información, puedes contactar con el Ruber Internacional Centro Médico Habana

Eructar forma parte de esos gestos cotidianos en los que apenas reparamos. Y, aunque a menudo se perciba con cierto pudor social o se considere reñido con los buenos modales, este acto cumple una función esencial: evita la acumulación excesiva de aire en el tubo digestivo, ayuda a reducir la presión abdominal y previene molestias que pueden afectar tanto a la digestión como a la respiración.

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