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Tres décadas de ciencia para crear vida: así ha avanzado la reproducción asistida en España
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MÁS DE 40.000 BEBÉS AL AÑO

Tres décadas de ciencia para crear vida: así ha avanzado la reproducción asistida en España

Hace 30 años, apostar por un tratamiento de fertilidad era un camino incierto e incluso tabú. Hoy, la investigación ha logrado que sea una disciplina precisa. Hablamos con un especialista y con una de esas primeras familias que confiaron en ellos

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Foto: iStock.

Cuando las primeras clínicas de reproducción asistida abrieron sus puertas en España a principios de los años 90, los resultados eran modestos y la tecnología, limitada. “En aquella época las tasas de éxito apenas alcanzaban el 10 o el 15% por transferencia embrionaria”, recuerda el Dr. Ernesto Bosch, director de IVI Valencia. “Hoy superamos con frecuencia el 60%, especialmente gracias a la mejora en la selección de embriones, los protocolos individualizados y las nuevas tecnologías”. Tanto es así que, actualmente, en España nacen más de 40.000 bebés cada año mediante tratamientos de reproducción asistida, lo que nos sitúa como uno de los países líderes a nivel internacional.

Pero más allá de los números, el especialista destaca otro logro aún más trascendente: la seguridad. “Hace años, los principales riesgos eran el síndrome de hiperestimulación ovárica o los embarazos múltiples, que podían comprometer la salud materna y fetal. Hoy, gracias a la personalización del tratamiento y al uso extendido de la vitrificación de embriones, esas complicaciones prácticamente han desaparecido”.

placeholder Dr. Ernesto Bosch, director de IVI Valencia. (Foto: cortesía).
Dr. Ernesto Bosch, director de IVI Valencia. (Foto: cortesía).

Para lograrlo, el avance tecnológico ha sido determinante. La microinyección espermática (ICSI) revolucionó el tratamiento de la infertilidad masculina; el cultivo embrionario hasta el estadio de blastocisto permitió seleccionar mejor los embriones; y la vitrificación abrió la puerta a la preservación de la fertilidad.

A todo ello se suman la genética reproductiva, que permite detectar alteraciones cromosómicas antes de la implantación, y la inteligencia artificial, que ayuda a elegir el embrión con mayor potencial de éxito. “La incorporación de la genética, la inteligencia artificial y la medicina personalizada ha convertido la reproducción asistida en una disciplina de alta precisión, mucho más amable para los pacientes y con un impacto emocional más llevadero”, afirma.

"Ya no se trata solo de un tratamiento médico, sino de una elección de vida que la sociedad asume con más naturalidad"

El perfil de los pacientes también ha cambiado mucho en los últimos años. “Hoy vemos mujeres que deciden ser madres en solitario, parejas de mujeres o personas que preservan su fertilidad para el futuro”, señala el especialista.

Según datos de la Sociedad Española de Fertilidad (SEF), la edad media de las mujeres que inician tratamiento supera ya los 38 años, reflejo de un cambio social que retrasa la maternidad por motivos profesionales o personales. Ante ello, la vitrificación de óvulos se ha convertido en una herramienta esencial para planificar la maternidad sin renunciar a la fertilidad. “Ya no se trata solo de un tratamiento médico, sino de una elección de vida que la sociedad asume con más naturalidad”.

Del tabú a la aceptación: las familias que hicieron historia

Hace más de dos décadas, una pareja valenciana decidió pedir ayuda tras varios intentos fallidos de embarazo. “Era un tema muy delicado. En aquella época parecía que, si te casabas, tenías que quedarte embarazada enseguida. No había tacto ni comprensión con las parejas que no lo conseguían”, recuerda Beatriz. Es por ello que la pareja, inicialmente, optó por llevarlo en privado. “Luego decidimos contarlo a nuestro entorno cercano y el apoyo fue enorme, aunque fuera de ese círculo aún notábamos prejuicios porque parecía que no queríamos tener hijos”.

En ese momento ya había varios centros especializados y eligieron IVI Valencia “por tener un alto índice de éxito”. Tras varios meses de tratamiento llegó el esperado positivo. “Ese momento fue una mezcla de ilusión y nervios. La ciencia nos había dado la oportunidad de cumplir un sueño que parecía imposible”.

placeholder Beatriz y su hija Gadea. (Foto: cortesía).
Beatriz y su hija Gadea. (Foto: cortesía).

Su hija conoció su historia siendo una niña. “Tenía unos siete u ocho años cuando mi madre nos explicó que habíamos nacido gracias a la reproducción asistida. Al principio no lo entendí bien, pero con los años he valorado mucho lo que significa”, relata Gadea. También nos cuenta que, más adelante, hizo muchas preguntas en torno al tema: cómo se decidieron a optar por el tratamiento, cómo se enteraron sus padres de que lo habían conseguido o si eran tratamientos comunes en ese momento, etc. “En general sí que ha sido un tema de gran interés para mí y a futuro sí que podría llegar a tener en consideración estos procesos científicos para dar vida, en caso de no poder de forma natural”, señala.

Hoy, ya adulta, reflexiona: “Haber nacido gracias a la ciencia muestra los grandes avances tecnológicos y sociales de nuestra época. Estos tratamientos han sido un punto de inflexión, no solo en la medicina, sino también en la forma de entender la familia”. Para ella, su historia representa esperanza y progreso. “Estas técnicas dan lugar a miles de vidas maravillosas y suponen un gran avance para nuestra sociedad".

El legado de los pioneros y lo que está por venir

El Dr. Bosch dedica unas palabras de agradecimiento a quienes confiaron en esta especialidad cuando apenas existían certezas. “A aquellos padres que apostaron por estas técnicas cuando eran poco conocidas solo podemos darles las gracias. Gracias por su valentía, por su confianza y por su determinación. Sin ellos, no habríamos aprendido, ni avanzado, ni ayudado a tantas familias”.

Cada uno de esos casos pioneros fue, según el especialista, una lección. “Cada embarazo logrado y cada intento fallido nos empujaron a investigar más, a mejorar los protocolos y a cuidar mejor a los pacientes. Les debemos no solo el nacimiento de sus hijos, sino también el de miles de familias que vinieron después”.

"Hoy más que nunca hay motivos para no perder la esperanza: más del 90% de los pacientes consiguen ser padres"

Mirando hacia los próximos diez años, el especialista confía en que la inteligencia artificial y la genómica permitan identificar el embrión perfecto y el momento ideal para la implantación, aumentando aún más las tasas de éxito. “Resolver esta doble incógnita nos permitirá dar un salto definitivo en la tasa de éxito por intento único, acortando notablemente los tiempos. Porque el reto no es solo lograr el embarazo sino hacerlo de forma más sencilla, más rápida, más segura y más accesible para todos”.

Y, por encima de la tecnología, destaca la importancia del acompañamiento humano. “La confianza mutua entre el equipo médico y los pacientes es clave para que todo el proceso sea más llevadero desde el punto de vista emocional”. El doctor concluye dedicando unas palabras a quienes están pensando en iniciar un tratamiento de reproducción asistida o están inmersos en él. “No estáis solos. Puede haber momentos de incertidumbre o de cansancio, pero hoy más que nunca hay motivos para no perder la esperanza: más del 90% de los pacientes que inician este camino acaban cumpliendo su sueño de ser padres”.

Cuando las primeras clínicas de reproducción asistida abrieron sus puertas en España a principios de los años 90, los resultados eran modestos y la tecnología, limitada. “En aquella época las tasas de éxito apenas alcanzaban el 10 o el 15% por transferencia embrionaria”, recuerda el Dr. Ernesto Bosch, director de IVI Valencia. “Hoy superamos con frecuencia el 60%, especialmente gracias a la mejora en la selección de embriones, los protocolos individualizados y las nuevas tecnologías”. Tanto es así que, actualmente, en España nacen más de 40.000 bebés cada año mediante tratamientos de reproducción asistida, lo que nos sitúa como uno de los países líderes a nivel internacional.

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