No solo en las piernas: las varices también pueden aparecer en los ovarios y los testículos
La insuficiencia venosa afecta al 40% de la población y aunque es más frecuente en mujeres, los hombres no están exentos. Hablamos con un especialista sobre cómo pueden afectar a la salud y las opciones de tratamiento disponibles actualmente
Aunque se tiende a pensar en ellas como un problema estético, lo cierto es que las varices pueden tener muchas implicaciones para la salud. De hecho, esta afección se produce por una incapacidad del sistema circulatorio para retornar la sangre del sistema superficial hacia el corazón. “Esto hace que las venas se dilaten, se vuelvan tortuosas y den los síntomas y signos típicos de la enfermedad”, explica el Dr. Pablo Gallo González, jefe del Servicio de Angiología y Cirugía Vascular en el Hospital Ruber Internacional. Se estima que tiene una incidencia alrededor del 40% y puede llegar al 50% en las personas adultas durante el verano. “Es mucho más frecuente en mujeres, entre dos y cinco veces más, debido a las hormonas”, añade el especialista. No obstante, ellos también se ven afectados.
En la gran mayoría de los casos se producen en las piernas, ya que las extremidades inferiores reciben una presión constante al estar de pie, lo que dificulta la circulación de la sangre hacia el corazón. Pero no es la única zona que se puede ver afectada, estas también pueden aparecer en la pelvis, especialmente en mujeres multíparas (más de un parto) a nivel periuterino u ovárico y, en el caso de los hombres, a nivel testicular (varicocele). “Existen distintas causas que originan las varices, pero hay un componente importantísimo hereditario. También influye mucho el estilo de vida de cada uno: la obesidad, el sobrepeso, el estar mucho tiempo de pie, el calor, el sol, cambios hormonales en mujeres… Hay multitud de factores”, detalla el especialista.
"Era como si constantemente tuviera una presión dentro de mí. Sentía, literalmente, como si me estuviera quemando por dentro"
Los síntomas y molestias varían de un paciente a otro y dependen también de la zona en la que se encuentren. Por ejemplo, en el caso de Vanesa Rosa Ramírez, paciente con varices pélvicas, limitaban mucho su calidad de vida. “Era como si constantemente tuviera una presión dentro de mí. Sentía, literalmente, como si me estuviera quemando por dentro. El cuerpo y la cara se me inflamaban. No podía bajar ni subir escaleras. No me podía permitir ni montarme en un coche porque los baches de la carretera me provocaban dolor”, relata.
Por su parte, Eduardo Sánchez, paciente de varicocele desde pequeño, empezó a notar que aumentaba de tamaño y decidió acudir a revisión. “No tenía dolor, pero sí cierta pesadez en la zona, sobre todo en verano, y sentía un hormigueo en las piernas”, señala. Le hicieron varias pruebas como un eco Doppler -que evalúa el flujo sanguíneo- y un seminograma, de lo que se dedujo que no tenía los valores adecuados para una persona de su edad. Y es que una de las complicaciones que puede generar el varicocele es la infertilidad, entre otras sintomatologías como la disminución del tamaño del testículo donde se producen o la sensación de presión.
Para determinar el diagnóstico, el doctor Gallo González explica que “es clave el eco Doppler. Es la herramienta que usamos para determinar el origen de las varices, porque una cosa es lo que vemos por fuera y otra desde dónde viene ese reflujo, dónde está el punto inicial que hace que esa vena no funcione bien”. Y añade que “en el 20% de los casos corresponde a la pelvis, pero en el resto suelen estar afectas las venas safenas, que son las que habitualmente producen las varices de las piernas”.
Una vez está claro el diagnóstico, lo más habitual es que las primeras medidas sean higiénico-dietéticas que incluyen mantener un peso adecuado, hidratarse correctamente a diario, hacer ejercicio, poner las piernas en alto 10 minutos al día y evitar estar muchas horas de pie o sentados en la misma postura. Esto se acompaña, sobre todo en verano, de un venotónico “que impide la permeabilidad de la vena y mejora el tono venoso”, señala. También es recomendable el uso diario de medias elásticas a medida que evitan la dilatación de las venas. Si esto no funciona, existen otros tratamientos, que dependen del origen de las varices. “Cuando son varices pequeñas en las piernas, telangiectasias, que no afectan a las venas safenas ni a la pelvis, el tratamiento se hace a través de pequeñas inyecciones, en la propia consulta y sin anestesia, pinchando directamente y esclerosándolas con un alcohol”, señala el doctor.
"No tratar las varices puede producir otras complicaciones como la trombosis"
Si, por el contrario, las varices dependen de venas safenas o de la pelvis, se recurre a tratamientos endovasculares. “Los usamos desde hace más de 20 años y permiten tratar esas venas navegando a través de ellas, sin necesidad de extirparlas como se hacía antiguamente. Si pertenecen al 20% cuyo origen es pélvico, usamos la flebografía y la embolización a través de la pelvis”. Esto se lleva a cabo a través de un catéter, es decir, una técnica endovascular, pasando unos dispositivos -llamados coils- que navegan por el interior del catéter y se depositan en el extremo distal. Es la técnica que utilizaron en el caso de Vanesa Rosa, que explica que, tras la intervención, ha experimentado “un antes y un después, como si hubiera vuelto a nacer”.
Eduardo, por su parte, cuenta que "la cuestión de que el seminograma no tuviera unos valores adecuados, en principio no me alarmó porque yo en ese momento no estaba pensando en ser padre. Pero sí es cierto, que si llega el momento y quiero serlo, quiero tomar yo la decisión. Por eso también me animé a realizar esta intervención. Ahora estoy completamente recuperado, muy contento", concluye.
Y es que, no tratar las varices, más allá de los síntomas y limitaciones diarias, puede producir otras complicaciones como la trombosis, que incluso pueden migrar al sistema pulmonar y provocar un tromboembolismo pulmonar, que es una enfermedad grave.
Aunque se tiende a pensar en ellas como un problema estético, lo cierto es que las varices pueden tener muchas implicaciones para la salud. De hecho, esta afección se produce por una incapacidad del sistema circulatorio para retornar la sangre del sistema superficial hacia el corazón. “Esto hace que las venas se dilaten, se vuelvan tortuosas y den los síntomas y signos típicos de la enfermedad”, explica el Dr. Pablo Gallo González, jefe del Servicio de Angiología y Cirugía Vascular en el Hospital Ruber Internacional. Se estima que tiene una incidencia alrededor del 40% y puede llegar al 50% en las personas adultas durante el verano. “Es mucho más frecuente en mujeres, entre dos y cinco veces más, debido a las hormonas”, añade el especialista. No obstante, ellos también se ven afectados.