Mi mañana en la fiesta de moda en Madrid, con agua y entre 'runners': "Tinder se va a acabar"
Más de 250 personas asistieron a esta fiesta que se celebró el pasado domingo 8 de junio en Madrid y que se postula como la nueva moda entre los jóvenes que buscan alternativas al ocio nocturno
Imagen del interior del local donde se celebró el pasado 8 de junio la 'coffee party'. (D. M.)
El reloj marca las 12:00 horas de un domingo cualquiera de (casi) verano en Madrid. Cientos de personas pasean entre los puestos de El Rastro. Los hay quienes ya han terminado y disfrutan de un vermut al sol en una terraza. Al mismo tiempo, los turistas caminan por El Retiro y otras zonas de la ciudad. También hay quien se refugia del calor en los museos. Y, muy probablemente, alguno que otro que pasa la resaca arrepintiéndose en casa.
Mientras todo esto ocurre, nos encontramos rodeados de más de 250 personas en un local acristalado del paseo de la Castellana. A la izquierda de la sala, un DJ pone La Gasolina, El Limbo y un sinfín de temas de reggaetón, de los más antiguos a los más actuales. Suena Bad Bunny, Rauw Alejandro, Myke Towers y muchos más. Los asistentes —la gran mayoría jóvenes de entre 20 y 30 años— bailan y cantan como si no hubiera un mañana. Como si fueran las 03:00 horas de la madrugada y estuvieran en una discoteca cualquiera de la capital.
Varios jóvenes bailan y beben café en el interior del establecimiento donde se celebra la fiesta. (D. M.)
Pero es de día. Nadie tiene una copa en la mano. Todo el mundo bebe café con hielo y agua de sabores afrutados (aunque algún atrevido sí se pasa más tarde a la cerveza). Los camareros pasan con bandejas y ofrecen comida. Pero nada de burgers de recena. Todo healthy. Hay plátanos, sandwiches y tostadas con aceite y tomate. También hay una zona con una bañera para intentar aguantar el máximo tiempo posible sumergiéndose en un baño de agua helada. Y hasta un set para hacerse tatuajes y un glitter bar donde te maquillan.
Ni las chicas llevan vestidos, ni los chicos camisas. Los outfits estrella son las camisetas de tirantes, los tops deportivos y las zapatillas de correr. Eso sí, hay alguna que otra que no ha querido dejar el bolso de pelo en casa. Y todos están con el móvil en la mano grabando cada detalle de lo que ocurre para, después, subirlo a redes.
Lo más curioso es que todo esto sucede después de haber corrido todos juntos, y divididos en varios grupos, cinco kilómetros por las calles de Madrid. Concretamente, desde la Puerta de Alcalá hasta el estadio Santiago Bernabéu. Y no, desde luego que no estoy en una fiesta tradicional, de las de cubata de garrafón y algún que otro energúmeno pasado de rosca por el alcohol. Estoy en lo que se conoce como una coffee party,la nueva fiesta de moda que ha llegado a Madrid. Y quién sabe si para quedarse.
Para explicar todo esto, lo mejor es retroceder en el tiempo tres semanas. Estoy con el móvil y recibo un mensaje de mi amiga, muy metida en el mundo del running. Es un enlace a un vídeo de TikTok. Cuando lo abro, me encuentro con una chica joven grabándose y contando su experiencia en una coffee party. “Podríamos ir un día”, me dice. Y automáticamente se me ocurre indagar más y poner en marcha el reportaje.
La organizadora de este tipo de fiestas —completamente desconocidas hasta ahora en España— es la empresa Revel. Me pongo en contacto con ellos y quedo un día con Rafa, uno de los miembros del equipo. Tal y como me cuenta, la empresa pertenece al mundo de la restauración. De hecho, va a abrir su local, ubicado en el paseo de la Castellana, en unas semanas. Y el concepto lo tienen claro.
“Nacemos con el propósito de que la gente quiere pizza y burger. En Madrid, el 80% de las ventas en restauración organizada y delivery son estos dos productos. Lo que la gente quiere está claro. Pero ha habido una tendencia, sobre todo después de la pandemia, de que la gente quiere tener en cuenta el factor salud a la hora de consumir. Nosotros pensábamos que si fusionábamos esos productos, de forma saludable, teníamos el producto ganador”, explica.
Pero, ¿y qué tiene que ver esto con las coffee parties? El propio Rafa lo explica. En paralelo a la apertura de su local de restauración, el equipo de Revel decidió desarrollar la idea de crear un club de runningbajo el mismo nombre de la marca. Y también algunos eventos, entre los que se encuentran este tipo de fiestas conocidas como coffee parties. Todo ello respondiendo a la misma necesidad: la decadencia del sector de la noche y el cambio de tendencia en el tipo de ocio que ahora parece que reina entre los jóvenes.
“El sector de la noche está en crisis total. ¿Por qué? Porque está habiendo una tendencia de que los jóvenes quieren empezar a disfrutar la vida de otra manera, basándose en planes más de día y con conexiones reales”, explican desde Revel. Y entre estos planes, el deporte, y más concretamente el running, están a la orden del día, tanto en la calle como en las redes sociales.
“Hay gente que, de verdad, después de la pandemia, ha reflexionado y ha pensado que la salud impacta. Pero no impacta a largo plazo, sino en cómo vivimos en el día a día. La gente se ha dado cuenta de que es importante hacer deporte y comer bien porque impacta en nuestros niveles de energía y de estrés”, explica Rafa.
Por ello, el equipo de Revel vio clara la idea de fusionar las actividades deportivas de moda entre los jóvenes, con el ocio, la fiesta y lo saludable. Y es que, tal y como explican, se mezcla, por un lado, el deseo de crecimiento y mejora individual, y por otro, el postureo de las redes. Una combinación más que perfecta. “Es mucho más “instagrameable” un brunch, un té matcha y una salida de running, que no decir que te has acostado a las cinco de la mañana después de salir de fiesta”, aseguran desde Revel.
Una moda que surgió en Estados Unidos
El concepto de coffee party no es nuevo. Surgió por primera vez en Los Ángeles y después se ha ido trasladando a ciudades europeas como Londres o Madrid. La idea es clara: reuniones alternativas con música en las que el café es el principal protagonista. Y es a raíz de esta premisa desde la que el equipo de Revel decidió dar un paso más y combinar el club de running con este tipo de fiestas.
Entre semana, el equipo organiza salidas para correr en grupo por las tardes. Los fines de semana, montan todo tipo de actividades, entre las que se encuentran los boot camps o las famosas coffee parties. La última, el pasado domingo 8 de junio en Madrid, con un total de 250 personas que, para asistir, compraron entradas a un precio de 20 euros.
Los asistentes se organizan para comenzar a correr los cinco kilómetros en la puerta principal de El Retiro. (D. M.)
“Hacemos deporte y luego hay un evento de tres horas donde hay comida, café, DJ, baños de hielo, un set de tatuajes y marcas de ropa que ponen su stand. Es como un mini-festival. Partiendo de esa tendencia de que la gente cada vez tiene más la necesidad de disfrutar la vida de otra manera. Vamos modificando las actividades para que al final la gente compare ese día con que otra gente la noche anterior se ha tomado cuatro cubatas y están estallados todo el domingo. La gente que sale de se va hipercontenta”, aseguran.
Mi experiencia desde dentro
Nos reúnen a las 10:00 horas de la mañana en la puerta principal de El Retiro, frente a la Puerta de Alcalá. Poco a poco, cientos de personas vestidas con ropa de deporte se aglutinan en la entrada del parque. Minutos después, aparecen los organizadores, con altavoces en mano y animando a los asistentes. Tras explicar cómo será todo, comienza el calentamiento. En un círculo gigante, todos seguimos las directrices de los tres jóvenes que lo lideran. Y como era de esperar, los visitantes del parque, ajenos a la historia, miran con incredulidad y se preguntan qué es lo que hay montado un domingo por la mañana en El Retiro y por qué más de 200 personas estiran en círculo como si de una masterclass de zumba se tratase.
Una vez finalizado el calentamiento, nos dividen en varios grupos, por velocidades. Y vamos saliendo en pelotones en dirección al Santiago Bernabéu. Poco a poco, los grupos se van disolviendo. Y es que si hay algo prácticamente imposible en Madrid es subir toda la calle de Serrano sin que te pillen los semáforos. El calor aprieta y, pasados los kilómetros, algunos comienzan a pararse y terminar la ruta andando. Y es que se nota que muchos no van por el deporte, sino por la fiesta de después, por el postureo. Otros, sin embargo, mantienen el ritmo. Eso sí, todos con un ambiente festivo que acompañan los altavoces que se han llevado de casa y por los que suena desde C. Tangana hasta Nicky Jam.
Dos chicas corren hacia el paseo de la Castellana junto al resto de los participantes . (D. M.)
Cuando llegamos a la meta, al local Casa Madrid, la gente comienza a hacer cola, como en las discotecas. Varias personas en la puerta escanean las entradas y reparten las consumiciones. Pero no son copas, sino cafés. Además, reparten plátanos. Dentro del establecimiento, un DJ se encarga de poner reggaetón y animar a la gente. Y todo el mundo baila hasta el suelo con un café en la mano. Así durante tres horas que dura la fiesta. “Grábame, grábame”, se escucha en varias ocasiones.
El perfil está bien diferenciado. La gran mayoría son jóvenes de entre 20 y 30 años. Y en cuanto a nacionalidades, hay un gran predominio de latinoamericanos de elevado poder adquisitivo, españoles de clase alta y algún que otro extranjero de habla no hispana. “Es una forma muy natural de conocer gente. Haces deporte, aprovechas el día y te lo pasas muy bien”, explica un joven mexicano que ha asistido a la fiesta con su grupo de amigos.
“¿Se liga mucho?”, pregunto a los organizadores.“No hay ningún sitio donde se ligue más que en running club”, aseguran. Y no hace falta ni media hora para comprobar que es verdad. Un chico que llegó solo a El Retiro, ahora ya entabla conversación y baila con una chica que acaba de conocer. Y lo mismo ocurre con dos amigos que, pasada media hora de la fiesta, ya han encontrado compañía en otras dos chicas.
Los asistentes disfrutan de la 'coffee party' en el interior del local Casa Madrid. (D. M.)
“Pueden surgir amistades, pero sí, es una manera muy natural de ligar. Una persona que conoces aquí, ya sabes que muchas cosas en común tienes. El físico lo estás viendo. Y ya sabes que le gusta el deporte, que tiene intereses más o menos por cuidarse. Tú vas a una discoteca y de lo que te ha dicho la persona que has conocido, la mitad es mentira. De lo que ves, la mitad es mentira. La gente viene aquí, hace deporte, ya la has visto sudada… Se empieza a construir una relación desde la verdad”, explica Rafa.
De hecho, desde Revel tienen claro que estas fiestas serán el futuro. Los jóvenes cada vez apuestan menos por el ocio nocturno. Y es que, tal y como aseguran, discotecas muy conocidas de Madrid les han propuesto organizar este tipo de eventos en sus locales. Y aunque pueda parecer una apuesta arriesgada, Rafa explica por qué no lo es.
“Hace dos años, eso era algo impensable. Locales que, a priori, lo están reventando, no lo están reventando tanto. La necesidad está. Es complicado, porque la dopamina que te da el alcohol es muy fácil. Currarse la experiencia de nuestro tipo es mucho más difícil, porque el alcohol no es protagonista y tienes que meter otra cosa. Por ejemplo, el deporte, los baños de hielo…”, explica.
"La gente ya no sube fotos de fiesta fumando"
Que el ocio está cambiando es una realidad. Y que ahora cada vez más gente —sobre todo joven— apuesta por el ocio deportivo también. Así lo explica José Santiago Alvarez Muñoz, doctor por la Universidad de Murcia y profesor en el área de Teoría e Historia de la Educación. "El ocio deportivo no viene por una motivación intrínseca, viene porque cada vez hay una cultura más hacia el cuerpo, hacia el tema de gustar", explica.
Tal y como asegura, el hecho de sentirse bien se ha convertido más bien en una consecuencia, pero no es la motivación principal. "La mayoría de gente que hace ocio deportivo, en gran parte, es por cuidarse el cuerpo y estar mejor, de cara a buscar una pareja u otro propósito", expone.
En cuanto al tema de las redes sociales, asegura que juegan un papel fundamental. No solo por el hecho de que cada vez hay más creadores de contenido enfocados en temas como el deporte, la alimentación y los hábitos saludables, sino también por cómo los jóvenes lo utilizan como herramienta para mostrar la mejor versión de sí mismos. "Buscas que se proyecte una persona que tiene unos hábitos saludables buenos", asegura. Y es por ello por lo que el contenido que se publica ya no es el mismo. "La gente ya no sube fotos y vídeos de fiesta fumando, buscan dar la mejor versión", explica.
Además, tal y como expone, este tipo de eventos, como las coffee parties son, en parte, el resultado de la decadencia de las aplicaciones de citas, que "ya se han quemado mucho". "Si tú vas a este tipo de eventos, reduces mucho el filtro de lo que estás buscando. Buscas, por ejemplo, a una persona que haga deporte y que esté físicamente medio bien", asegura.
Y estas nuevas tendencias en lo relativo al ocio, según explica José Santiago, marcarán el futuro. No solo por la preferencia de una parte de la población a lo saludable, sino también por la necesidad de sentir nuevos estímulos que tienen los jóvenes hoy en día. "Hace 10 años no había casi festivales, no había eventos deportivos de este tipo. Cada año, vamos cambiando cosas porque la gente se aburre. Antes, la gente se conformaba con menos y ahora estamos sobreestimulados. Necesitamos más, más y más. Y nos aburrimos más rápido", concluye.
Por ello, todo parece apuntar a que las coffee parties han llegado para quedarse. Al menos por un tiempo. Próximamente, se celebrarán más en otras ciudades españolas, como Valencia o Barcelona. Después cruzarán el charco. El equipo de Revel viajará a México, Colombia, Puerto Rico y Estados Unidos para llevar allí la idea. Y es que parece que el ocio como se conocía hasta ahora está cambiando. Aunque hace años fuera impensable, lo cierto es que todavía hay jóvenes que cambian el botellón por el running y los cubatas por el agua. Eso sí, sin renunciar al perreo. Y sí, aunque sea completamente sudados.
El reloj marca las 12:00 horas de un domingo cualquiera de (casi) verano en Madrid. Cientos de personas pasean entre los puestos de El Rastro. Los hay quienes ya han terminado y disfrutan de un vermut al sol en una terraza. Al mismo tiempo, los turistas caminan por El Retiro y otras zonas de la ciudad. También hay quien se refugia del calor en los museos. Y, muy probablemente, alguno que otro que pasa la resaca arrepintiéndose en casa.