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Diverticulitis, la inflamación del intestino relacionada con la falta de fibra en la dieta
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Diverticulitis, la inflamación del intestino relacionada con la falta de fibra en la dieta

En ocasiones los pliegues de este órgano forman unos saquitos, llamados divertículos. Si se infectan dan lugar a esta enfermedad que, si no es tratada a tiempo, podría derivar en patologías más agresivas

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Nuestro intestino está lleno de pliegues que cumplen funciones clave en la digestión. Pero, a veces, esos pliegues pueden formar una especie de sacos llamados divertículos. La mayoría de las personas ni siquiera nota que los tiene, pero cuando se inflaman o infectan, pueden dar lugar a un problema más serio, la diverticulitis.

El término, explica el doctor Damián García Olmo, jefe de Cirugía General y del Aparato Digestivo, Cuello y Mama de la Fundación Jiménez Díaz, proviene del latín: “Diverticulum significa apartarse del camino correcto. En este sentido, los divertículos son pequeñas bolsas, globitos, que se forman en la pared del intestino, especialmente en el colon, y salen hacia afuera. Lo cierto es que son muy frecuentes, sobre todo a partir de los 50, y no siempre dan síntomas. Por eso, muchas personas los tienen sin saberlo”.

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La presencia de estos globitos se conoce como diverticulosis y, en principio, no suponen ningún problema y permiten llevar una vida absolutamente normal. Pero, en ocasiones, “uno o varios divertículos se inflaman o se infectan, algo que puede suceder si se acumulan restos de heces o bacterias en estas bolsitas. Y los problemas comienzan cuando se produce una micro perforación del divertículo”.

Cuáles son los factores de riesgo para su desarrollo

Los principales factores de riesgo de la diverticulitis, señala el experto, “están relacionados con la edad, los hábitos de vida y la salud intestinal”.

  • Edad avanzada: es más común a partir de los 50 años. Con el tiempo, la pared del colon tiende a debilitarse, favoreciendo la formación de divertículos.
  • Dieta baja en fibra: una alimentación pobre en frutas, verduras, legumbres y cereales integrales favorece el estreñimiento, lo que aumenta la presión en el colon y contribuye a la aparición de divertículos.
  • Estreñimiento crónico: hacer esfuerzos frecuentes para evacuar puede incrementar la presión en el intestino, debilitando sus paredes y facilitando la inflamación de los divertículos.
  • Sedentarismo: la falta de actividad física regular se ha asociado con mayor riesgo de diverticulitis, posiblemente porque el ejercicio favorece el tránsito intestinal.
  • Sobrepeso y obesidad: especialmente la obesidad abdominal se relaciona con un mayor riesgo de diverticulitis complicada.
  • Tabaquismo: fumar puede aumentar el riesgo de desarrollar diverticulitis aguda y sus complicaciones.
  • Uso prolongado de ciertos medicamentos: antiinflamatorios no esteroides (como ibuprofeno o naproxeno), corticosteroides y opioides pueden aumentar el riesgo de diverticulitis y de perforación del colon.
  • Antecedentes familiares: tener familiares cercanos con diverticulitis podría aumentar la predisposición genética.

De los síntomas al diagnóstico

En un episodio de diverticulitis, los síntomas pueden variar en intensidad, e ir desde molestias leves a problemas graves. Los más frecuentes, indica el doctor García Olmos, son “dolor abdominal (sobre todo en la parte baja izquierda); fiebre y escalofríos, que indican que hay una infección, náuseas, cambios en el ritmo intestinal (estreñimiento o diarrea), y, a veces, hinchazón”. En casos graves puede haber sangrado rectal y, si hay perforación del divertículo, peritonitis.

Para confirmar la diverticulitis, los especialistas solicitan una batería de pruebas: además del examen físico, “solemos pedir un análisis de sangre y una prueba de imagen, normalmente un escáner (TAC), para ver el colon y confirmar la inflamación”.

placeholder Doctor Damián García Olmo, jefe de Cirugía General y del Aparato Digestivo, Cuello y Mama de la Fundación Jiménez Díaz.
Doctor Damián García Olmo, jefe de Cirugía General y del Aparato Digestivo, Cuello y Mama de la Fundación Jiménez Díaz.

Es fundamental hacer un buen diagnóstico y poner en marcha el tratamiento adecuado, ya que “una diverticulitis puede evolucionar produciendo abscesos, perforaciones en el colon, infecciones graves (peritonitis) o incluso obstrucción intestinal. Otro de los grandes problemas es la posible confusión con un cáncer de colon. Por eso es importante consultar ante síntomas sospechosos”.

Una vez diagnosticada la diverticulitis, el abordaje dependerá de la gravedad: “En los casos leves, reposo digestivo, dieta blanda y antibióticos en algunos casos. Si es más grave, puede requerir hospitalización, antibióticos intravenosos y tratamiento más intensivo. En casos muy complicados, como una peritonitis o perforación, puede requerir cirugía”.

El Confidencial, en colaboración con Quirónsalud, presenta una serie de artículos con información práctica, consejos y recomendaciones para mejorar nuestra salud y bienestar. Si tienes alguna duda sobre esta temática o quieres más información, puedes contactar con la Fundación Jiménez Díaz.

Nuestro intestino está lleno de pliegues que cumplen funciones clave en la digestión. Pero, a veces, esos pliegues pueden formar una especie de sacos llamados divertículos. La mayoría de las personas ni siquiera nota que los tiene, pero cuando se inflaman o infectan, pueden dar lugar a un problema más serio, la diverticulitis.

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