Es noticia
Dr. Ricardo Ruiz: "Si aparece un lunar nuevo a partir de los 30 años, lo correcto es ir al dermatólogo"
  1. Bienestar
1 de cada 2 cánceres en España es de piel

Dr. Ricardo Ruiz: "Si aparece un lunar nuevo a partir de los 30 años, lo correcto es ir al dermatólogo"

El cáncer de piel se clasifica como melanoma o no melanoma. El más conocido (y más grave) es el primero pero, afortunadamente, también es el menos común. Hablamos con un especialista sobre sus peculiaridades

Foto: Dr. Ricardo Ruiz. (Foto: cortesía)
Dr. Ricardo Ruiz. (Foto: cortesía)

Se estima que en torno al 50% de los españoles padecerá cáncer de piel a lo largo de su vida. Solo en 2024 se diagnosticaron 20.854 nuevos casos, según las estimaciones del Observatorio de la Asociación Española Contra el Cáncer. De los dos tipos en los que se clasifica la enfermedad, carcinomas cutáneos no melanoma y melanoma, se produjeron muchos más casos de los primeros, con 14.784, frente a los 6.070 de melanoma. Es lo habitual, pues este último es mucho menos común. “La ventaja que tiene el cáncer de piel no melanoma -que se divide en carcinoma basocelular y espinocelular- es que no suele dar metástasis, es decir, que no se extiende a distancia. Sin embargo el melanoma, es menos frecuente, pero tiene la posibilidad de llegar a otras zonas, como puede ser el cerebro, el hígado, etc”, explica el doctor Ricardo Ruiz, director médico de Clínica Dermatológica Internacional y jefe del Servicio de Dermatología del Hospital Ruber Internacional.

En el caso del cáncer no melanoma, lo habitual es que se produzca en población envejecida: pieles claras con fotoexposición crónica y por encima de los 50 años. No obstante, el experto advierte de que, en los últimos años, cada vez es más frecuente en la década de los 30 y los 40. El melanoma, por su parte, tiene la peculiaridad de que es bastante frecuente en un grupo poblacional joven.

"Haber tenido más de tres quemaduras solares en la infancia aumenta diez veces el riesgo de padecer cáncer de piel"

“Los principales factores de riesgo para su desarrollo son las pieles claras que se queman con facilidad, las personas con muchos lunares, tener antecedentes familiares de cáncer de piel, haber tomado rayos UVA o haber sido expuesto al sol en muchas ocasiones”, señala el doctor. Sin olvidar, por supuesto, las quemaduras solares: “Se sabe que los niños que han tenido más de tres quemaduras solares a lo largo de su infancia, tienen diez veces más riesgo de padecer cáncer de piel”. Y es que, se estima, que el 80% del sol que recibimos a lo largo de nuestra vida, nos da en los 20-25 primeros años.

Una de las problemáticas de esta patología es que, en la inmensa mayoría de los casos, no duele ni pica. Solo cuando el tumor avanza, por el propio crecimiento, se producen ulceraciones o heridas. “Para diagnosticar un cáncer de piel hay una serie de signos de alarma. Por ejemplo, a partir de los 30 años, es raro que aparezcan nuevos lunares. Otro factor que hay que analizar y que a veces uno se olvida son las uñas. En ellas pueden aparecer líneas oscuras, llamadas melanoniquias, que son lunares que aparecen en la matriz, también en el cuero cabelludo”, señala el especialista.

placeholder Foto: iStock.
Foto: iStock.

Para ayudar a la población general a revisar su piel e identificar si es necesario acudir al médico, una herramienta útil es la regla ABCDE: A de que es una mancha o lunar asimétrico, B los bordes son irregulares, C de que tenga varios colores, D del diámetro grande y E de evolución, es decir que la mancha haya cambiado.

Si el dermatólogo sospecha, tiene que hacer una biopsia, es decir, tomar una muestra de tejido para enviar a anatomía patológica y analizarla para dar con el diagnóstico de certeza. Con él, podrá establecerse también el tratamiento más adecuado. “Yo tenía una lesión pequeñita en el muslo desde hacía mucho tiempo y una compañera mía iba a hacerse una revisión y la acompañé. Le enseñé esta lesión al dermatólogo, la estuvo mirando y me dijo que iban a analizarla. Con los resultados de la biopsia me dijeron que tenía un melanoma”, explica la paciente Marisol Talaya.

"En el caso del melanoma cutáneo es fundamental que el patólogo determine la profundidad para indicar el tratamiento"

En el caso del melanoma cutáneo, es fundamental que el patólogo determine su profundidad porque, si se queda en la epidermis o si va penetrando en la dermis o, incluso, en zonas más profundas de la piel, necesitará un tratamiento u otro. Lo más habitual es que el paciente sea intervenido quirúrgicamente y, si hay factor de riesgo de que el melanoma haya podido diseminarse a los ganglios linfáticos, se discute de manera multidisciplinar si es candidato a un tratamiento adyuvante -como la quimioterapia- o, por el contrario, si no requiere más tratamiento y puede pasar a un seguimiento estrecho para detectar una recaída, en caso de que se produzca.

“A mí me hicieron la segunda cirugía, que era la de ampliar un poco más los bordes porque en la biopsia vieron que estaban afectos y había que ampliar. Salió todo bien y no hubo que hacer ningún tratamiento posterior. Desde entonces, revisiones y, de momento -y que sigamos así- está controlado”, relata Marisol.

Si hablamos de carcinoma de piel no melanoma, por su parte, el pronóstico es muy bueno en la mayor parte de los casos y únicamente requiere tratamiento quirúrgico. “Pensaba que era una lesión de rosácea. Pero pasaron los meses y esa lesión no terminaba de curarse. Entonces se empezó a hacer una costra, a sangrar y así sucesivamente, así que decidí ir al dermatólogo. Me dijeron que era un carcinoma basocelular infiltrante”, señala la paciente Ana Alarcón.

La cirugía de Mohs proporciona un alto grado de seguridad de que el tumor se ha eliminado

La indicación en su caso fue llevar a cabo la cirugía de Mohs, una técnica especial en la cual se hace un corte que permite analizar el 100% de la muestra en el laboratorio de anatomía patológica en el momento de la cirugía. Gracias a ella se ven todos los bordes, tanto los laterales como los profundos, y se repite hasta que no se detectan células cancerosas, por lo que la intervención se termina con un alto grado de seguridad de que el tumor se ha eliminado. “Comprender que el patólogo en ese momento puede saber que la zona está libre de tumor y puede cerrar, da mucha tranquilidad”.

Ambas pacientes indican que, tras pasar por la enfermedad, se cuidan mucho más del sol. Y es que, a pesar de todos los avances terapéuticos que ha habido en los últimos años, los expertos recalcan que lo más importante sigue siendo la prevención. “Usar una crema de protección con un factor mayor de 15, reaplicarla cada dos o tres horas en zonas como la playa o la piscina donde da mucho el sol y no olvidarse de la protección física a través de la ropa o los accesorios como los sombreros o las gafas”, recomienda el especialista.

Se estima que en torno al 50% de los españoles padecerá cáncer de piel a lo largo de su vida. Solo en 2024 se diagnosticaron 20.854 nuevos casos, según las estimaciones del Observatorio de la Asociación Española Contra el Cáncer. De los dos tipos en los que se clasifica la enfermedad, carcinomas cutáneos no melanoma y melanoma, se produjeron muchos más casos de los primeros, con 14.784, frente a los 6.070 de melanoma. Es lo habitual, pues este último es mucho menos común. “La ventaja que tiene el cáncer de piel no melanoma -que se divide en carcinoma basocelular y espinocelular- es que no suele dar metástasis, es decir, que no se extiende a distancia. Sin embargo el melanoma, es menos frecuente, pero tiene la posibilidad de llegar a otras zonas, como puede ser el cerebro, el hígado, etc”, explica el doctor Ricardo Ruiz, director médico de Clínica Dermatológica Internacional y jefe del Servicio de Dermatología del Hospital Ruber Internacional.

Salud