Suicidio y situaciones "violentas" en las consultas: el olvido sanitario de las personas trans
Un documento presentado por el Ministerio de Sanidad pone de manifiesto, entre otros asuntos, que cuatro de cada diez creen que sus profesionales de la salud no saben atenderles
Manifestación a favor de los derechos de las personas trans en México. (EFE/Sáshenka Gutiérrez)
Que te llamen en una sala de espera por un nombre que ya no es el tuyo es una situación que tienen que enfrentar las personas trans habitualmente. Alesya Beneroso Lara la ha sufrido en varias ocasiones y la califica como "violenta": "Hasta que no pude cambiar mi documentación, me llamaban por el necrónimo [término que se usa para referirse al nombre de nacimiento de una persona trans que ya no utiliza] y no me apetecía".
Pero a veces el problema es otro: "Si ya te lo has cambiado, pero no te lo han actualizado, igual ni te atienden. A mí una vez me derivaron a la especialidad de urología desde la unidad de género, llegué y me negaron el trato. Otras veces he acudido a urgencias y han considerado que lo que me pasaba estaba relacionado con el tratamiento hormonal y realmente no tenía nada que ver con el motivo por el que estaba en el médico".
Contar la realidad de las personas trans y no binarias, las carencias que existen a nivel social y las barreras de discriminación que se encuentran es a lo que se llevan dedicando muchos años desde la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans y Bisexuales (FELGTB+). El mensaje que recalcan una y otra vez desde la institución es claro: "Ser trans no es ningún problema, el problema que experimentan se denomina transfobia social".
En relación con esta cuestión, el Ministerio de Sanidad presentaba este martes el primer estudio que radiografía el estado de salud de las personas trans y/o no binarias. El documento, llevado a cabo desde el Instituto de Salud Carlos III (ISCIII), bajo el nombre de Transaludes, persigue identificar las necesidades de salud de esta comunidad y facilitar la propuesta de mejoras en la atención de los servicios sociosanitarios.
"Este tipo de estudios ayudan a poner sobre la mesa datos objetivos que dan peso a lo que ya veníamos sabiendo por los testimonios, pero esto favorece a dimensionar la realidad de lo que está pasando", declara a este periódico la presidenta de FELGTB+, Paula Iglesias. Una de las conclusiones que arroja el escrito es que cuatro de cada diez participantes manifiesta que sus profesionales de la salud no saben cómo atender al colectivo. "El tema sanitario es uno de los mayores reclamos en el que se encuentran con barreras, en primer lugar porque falta formación dirigida a los profesionales sanitarios. Cuando yo estudiaba la carrera de Medicina, que me licencié en 2014, no se planteaba que pudiese venir una persona trans a la consulta", valora Iglesias.
"Alguien que ya viene con una vulnerabilidad y se va a exponer, tiene que hacer frente también a que el profesional que tiene delante no la vea. Nos comentan que hay una asunción de cisheterosexualidad y en el momento en el que se visibiliza la identidad puede haber comentarios estigmatizantes. Aunque pueden partir de un desconocimiento y no de una mala intención, pero el resultado puede ser que estos pacientes no vuelvan a consulta, con las repercusiones que puede tener eso a nivel de salud", continúa la presidenta de la entidad.
Asimismo, el equipo de investigación del Ministerio destaca la importancia de abordar la salud de las personas trans y no binarias desde la despatologización, "entendiendo la identidad de género como parte de la diversidad humana y no como una enfermedad o trastorno, y con un marco no estigmatizante". "Que se patologice directamente quién eres es señalarte como una persona que está enferma, es algo que afecta a cómo te percibes, tu salud y a tu manera de relacionarte", manifiesta Alesya.
Por su parte, Iglesias añade que despatologizar las identidades no conlleva que estas personas no necesiten acceso a determinados servicios sanitarios: "Nadie diría que una mujer embarazada está enferma y, sin embargo, tiene que acudir al médico. Ver las identidades trans como una enfermedad, conlleva muchos mitos, estereotipos, negación de identidad e interiorización de discriminaciones".
Salud mental
Otro de los temas que resalta el escrito de Sanidad son los problemas relacionados con la salud mental: "Sufren depresión y ansiedad, debido a la discriminación estructural. Los datos obtenidos sobre ideación e intentos autolíticos son especialmente preocupantes en población tan joven y muestran que la capacitación del sistema para atender la salud mental del colectivo es urgente". "Algo más de la mitad de los encuestados refiere que no pueden cubrir sus necesidades de atención en salud mental por motivos económicos", describen.
Y para algunos, pese a que el estudio es necesario, "llega tarde". "Nos parece una iniciativa positiva, pero nos hubiera gustado que fuera el décimo y no el primero porque se necesita información para poder tomar decisiones y ver la evolución de la situación", confiesa Ronny de la Cruz Carbonel, presidente del Colectivo LGTBI de Madrid (COGAM).
Por otro lado, el informe advierte de que la práctica totalidad de los participantes había sufrido algún tipo de violencia tránsfoba o discriminación por su identidad de género a lo largo de su vida. Otro dato que subrayan es que casi la mitad de las personas habían sido agredidas físicamente en algún momento: "La encuesta refleja que estas agresiones tuvieron repercusiones en la salud de ocho de cada diez encuestados que las sufrieron".
A su vez, Mar Cambrollé, activista y presidenta de la Plataforma Trans, reseña que la salud de este colectivo es "una cuestión en el olvido": "Parece que no importa. Hay familias y personas que tienen que trabajar exclusivamente para poder operarse porque en el papel dicen que asumen nuestras necesidades. La realidad es que las listas de espera son tan largas que tienen que resolver las necesidades quirúrgicas en la privada para paliar su sufrimiento".
Cambrollé reclama una reunión con la ministra de Sanidad, Mónica García: "Aprovecho para recordarle que le hemos pedido en dos ocasiones y desde hace cuatro meses una reunión para tratar de la salud de las personas trans. No hemos tenido respuesta, no nos quiere escuchar. Nuestra intención es que incluya en la cartera de servicios comunes del Sistema Nacional de Salud que cubran todas las necesidades que tenemos. Es una lástima que un estudio solo sirva para ocupar páginas y no para revertir esta dramática situación".
Además, a Sanidad le preocupan las posibles limitaciones del trabajo, ya que ha contado con una baja proporción de personas mayores de 50 años: "Al realizarse exclusivamente en formato online, la metodología podría haber restringido la participación de personas afectadas por la brecha digital o en situaciones de mayor exclusión social". Algo con lo que de la Cruz Carbonel está de acuerdo con esta hipótesis: "Se podría resolver dando difusión a través de ciertas entidades como la nuestra".
Situación en Europa
Sumado a esta información, a principio de este mes la red Transgender Europe (TGEU), una organización sin ánimo de lucro que defiende los derechos y el bienestar de las personas trans, publicaba una nueva edición de su mapa interactivo en el que se puede comprobar la disponibilidad y accesibilidad de la atención sanitaria específica para este colectivo en los 27 Estados miembros de la Unión Europea.
El mapa muestra, entre otros aspectos, los tipos de atención sanitaria transespecífica y su cobertura en los distintos países. Por ejemplo, en Hungría la atención psicológica no está disponible. En el caso de España, la información se desglosa por comunidades y la información que hay sobre Galicia, Extremadura, Cataluña o Baleares refleja que este tipo de consultas están disponibles y que cuentan con al menos el 70% de la financiación por parte de la sanidad pública.
Igualmente, el trabajo del TGEU evidencia que 12 de los países de la UE consideran el "transexualismo" un diagnóstico psiquiátrico necesario para que las personas trans puedan acceder a una atención sanitaria específica, algo que colisiona con lo que dicta la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Precisamente, la OMS consideró que había que reemplazar las categorías diagnósticas obsoletas como "transexualismo" y "trastorno de identidad de género infantil" por "incongruencia de género en la adolescencia y la edad adulta" e "incongruencia de género en la infancia". Fue en ese mismo año, 2018, cuando la OMS excluyó la transexualidad de su lista de trastornos mentales.
Que te llamen en una sala de espera por un nombre que ya no es el tuyo es una situación que tienen que enfrentar las personas trans habitualmente. Alesya Beneroso Lara la ha sufrido en varias ocasiones y la califica como "violenta": "Hasta que no pude cambiar mi documentación, me llamaban por el necrónimo [término que se usa para referirse al nombre de nacimiento de una persona trans que ya no utiliza] y no me apetecía".