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Querido nieto/a/e, por R. Albala Martínez
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Querido nieto/a/e, por R. Albala Martínez

Pido perdón, ya que vuestro presente se construyó con nuestros silencios. Fuimos culpables por nuestra apatía de dejarnos encadenar por una tolerancia represiva

Foto: Foto: Rocío Márquez.
Foto: Rocío Márquez.
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Querido nieto/a/e:

Te escribo esta carta ahora que aún guardo los recuerdos de mi vida. Es más, estoy viviendo hoy lo que serán recuerdos mañana.

He de decirte que tengo una vida normal para estos tiempos, llena de buenos y malos momentos, pero creo que feliz, aunque tal vez sea mucho decir en estos tiempos en los que estamos saliendo de una pandemia que ha paralizado el mundo. Sin grandes aspiraciones vitales que quedaron enterradas en la juventud, a lo largo de mis ya 50 años, he intentado ser un buen hijo, esposo y padre, sin embargo, es probable que en el año 2050, cuando preveo que puedas leer esta carta, estos conceptos resulten incomprensibles para ti e incluso tendrás que rebuscar en libros prohibidos para encontrar su significado.

He de decirte que hubo un presidente en este país que soñó para vosotros un futuro de color verde, exento de CO₂, con pleno empleo, sin generación de residuos, con energía ilimitada y barata, todo lo contrario que ahora. Sin embargo, comprobarás que vuestra vida no es de color rosa (que junto con el azul serán colores prohibidos debido a efectos negativos que, según una experta llamada Irene Montero, provocan daño sobre el desarrollo cerebral), que cada vez tenéis más difícil vivir por la carga fiscal que soportáis, que se alargará vuestra vida profesional ante la imposibilidad de disponer de una jubilación digna, que habrá desaparecido vuestra libertad individual, incluso la posibilidad de discrepar de la opinión del líder, que es lo que antes se llamaba libertad de expresión. Pensándolo bien, puede ser que ese presidente siga ejerciendo de líder dada su capacidad de resistencia. De lo que sí puedo estar seguro es de que vuestra vida va a ser dura, ya que entre pocos tendréis que soportar los gastos de muchos. Creo que será lo más parecido a una colmena donde las obreras trabajan para una colección de zánganos y una reina, ¡ojalá me equivoque!, pero os tocará vivir en una sociedad distópica.

He de pedirte perdón, ya que vuestro presente se construyó con nuestros silencios. Fuimos culpables por nuestra apatía de dejarnos encadenar por una tolerancia represiva que nos impedía oponernos a estas medidas para no ser marcados socialmente, estábamos preocupados por fuegos de artificio y dejamos hacer, a quienes se presentaban como padres de la patria, para parecer modernos. Y tan modernos fuimos que pasamos a ser una sociedad cuántica en la que una misma persona podía estar al mismo tiempo en dos sitios y no estar en ninguno, en definitiva, no tener género, ni hombre ni mujer, sino todo a la vez, algo parecido al gato de Schrödinger, que podía estar muerto y vivo a la vez. Y en este escenario de incertidumbre no puedes imaginarte la cantidad de problemas que generó de manera innecesaria en colegios, cárceles, hospitales... Lo que estaría bien como ejercicio mental, pasó a ser un elemento distorsionador de las estructuras sociales.

Desde la esperanza en nuestro país para evitar la deconstrucción de nuestro presente y vuestro futuro.

Tu sufriente abuelo,

Roberto Albala Martínez

Querido nieto/a/e:

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