Pensiones quebradas, por Mario González Casado
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Pensiones quebradas, por Mario González Casado

Los números cantan: la llamada "hucha de las pensiones", que acumulaba 65.000 millones de euros en 2011, hoy apenas cuenta con 2.000 millones

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EC.

Estimado director,

nuestro sistema de pensiones está quebrado desde hace cuarenta años, por lo que se han ido poniendo parches de todo tipo: eliminar las pensiones dobles, elevar la edad de jubilación, aumentar el número de años cotizados, rebajar sus importes, etc. Los pensionistas son una de las bolsas de voto más importantes en un país tan envejecido como España. Por eso, la reforma del sistema ha sido siempre un problema difícil de afrontar para unos partidos políticos que solo piensan en acceder al poder o en permanecer en el mismo, objetivo que choca frontalmente con la reforma que realmente necesita el sistema para ser viable.

Entonces, ¿por qué abrir de nuevo ese debate ahora? Porque a la fuerza ahorcan. La crisis económica derivada de la nefasta gestión de la pandemia de covid-19 llevada a cabo por este Gobierno ha terminado por reventar el esquema macroeconómico de España. Ya no va a poder, como hasta ahora, fiar a la deuda pública la financiación de un sistema de pensiones deficitario desde hace muchísimos años y que se encuentra al borde del colapso al acercarse a un ratio imposible: 1/1, es decir, un pensionista financiado por un trabajador cotizante.

Los números cantan: la llamada "hucha de las pensiones", que acumulaba 65.000 millones de euros en 2011, con Zapatero, hoy apenas cuenta con 2.000 millones de euros y sigue bajando, dentro de un sistema que consume un tercio del gasto público total y que supone hoy la partida presupuestaria más grande de los Presupuestos Generales del Estado (más de 160.000 millones de euros se han presupuestado para 2021). Con este escenario, no es de extrañar que muchos economistas se hayan llevado las manos a la cabeza cuando el Gobierno ha presentado sus PGE combinando una subida del 0,9% para las pensiones con restricciones fiscales para los planes de pensiones. Lo justito para acabar de dinamitarlo.

En abierta contradicción con lo que piensa el Gobierno, los expertos en pensiones acaban de presentar un "decálogo para salvar las pensiones" con las siguientes medidas:

  1. La búsqueda de un índice de revalorización ajeno al IPC y que recoja otros factores como la evolución de los salarios y de las cotizaciones sociales a los que la financiación de las pensiones viene ligada.
  2. La unificación de regímenes para que todos, trabajadores y pensionistas, tengan las mismas reglas.
  3. Un nuevo ajuste en los parámetros de entrada: fundamentalmente, periodo de cotización mínimo (45 años) y base reguladora (toda la vida laboral).
  4. La recuperación del "factor de sostenibilidad" para poder realizar ajustes cada 3-5 años (con la esperanza de vida como fondo).
  5. La flexibilidad en cuanto a la edad de jubilación, dentro de un margen amplio (60/75 años), para que la decisión la tome el ciudadano y no el Estado, fomentando, además, la jubilación parcial.
  6. La remisión de un informe anual a cada cotizante con la proyección a futuro de sus cotizaciones.
  7. El fomento de los planes de pensiones de empresa, trasladando a estas una parte de las cotizaciones sociales en origen y combinándolo con una exigencia al trabajador en el mismo sentido.
  8. El establecimiento de una cuenta de ahorro a largo plazo para todos los mayores de edad con cargo al Estado con una regulación similar a la de las SICAV o los fondos de inversión.
  9. La reorganización presupuestaria, estableciendo una Caja Única del Estado a la que cargar el déficit de la Seguridad Social.
  10. El mantenimiento de la contributividad en el sentido de relacionar la prestación con la contribución.

¿Se trata de algo revolucionario? No, se parece más a la invención de la rueda porque, salvo excepciones, en mayor o en menor medida el sistema actual ya tiene todo eso y no funciona. Algunos dirán que el problema de las pensiones en España va ligado inexorablemente al aumento de la esperanza de vida y a las bajas tasas de natalidad que han dado al traste con una pirámide poblacional sana y razonable. Y es verdad, pero solo en parte. La necesaria reforma de las pensiones para hacer el sistema viable y justo no dependería de esos factores. La misma solo puede venir de sustituir la actual financiación basada en las cotizaciones de los trabajadores en activo por otro sistema donde exista una cuenta individual de cotización para cada trabajador, que financiará su pensión con sus contribuciones y en la medida de estas, por lo que dará igual como sea entonces la pirámide. Solo contarán las contribuciones y la gestión financiera que se haga de las mismas. Nadie cargará con nadie y cada uno se financiará a sí mismo. Punto y final. Lo demás son cuentos.

Mario González Casado

Estimado director,

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