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Me ha pinchado el sensacionalismo en una discoteca: el cañonazo de Soto Ivars
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Me ha pinchado el sensacionalismo en una discoteca: el cañonazo de Soto Ivars

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Foto: Imagen: EC Diseño
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¡Buenos días, pinchapeces!

Nos azota una campaña mediática veraniega, que es peor que cuando nos azota un brote de legionela. Denuncias de pinchazos en discotecas, sí. Más de 60. Protocolos, desmayos, mareos, sí. ¿Sumisión química? ¿Violaciones? Ninguna, por fortuna, cuando lanzo este boletín. Y sin embargo, no hablan de otra cosa. Y parecen saber quién pincha, y por qué, aunque no se haya identificado a ningún sospechoso (o sospechosa).

Los medios son los que tienen la aguja más peligrosa, la que inocula el miedo. Aquí me explayo sobre el asunto, así que no me repetiré. Pero aprovecho este boletín para unas discretas preguntas escritas en los márgenes.

¿A quién le interesa que las chicas tengan miedo de ir a discotecas y lugares de ocio? No digo que la campaña esté provocada y dirigida, pero ¿a quién beneficia este miedo?

Desde luego, no las chicas jóvenes que salen a divertirse. Ellas son las principales perjudicadas, y no sólo por la posibilidad de que haya alguna gente desaprensiva que ha decidido divertirse con agujas o alfileres. El miedo es un arma muy poderosa para dirigir, y aquí hay algo que huele a chamusquina.

Como dice Pablo de Lora, es bastante incompatible esta campaña con el "sola y borracha quiero llegar a casa". Os recomiendo su artículo, porque es osado y, a mi juicio, más que pertinente.

Lo que parece es que la realidad y la propaganda ya están perfectamente entremezcladas, no sólo en los medios sensacionalistas, por desgracia, sino también en los lugares de ocio. Nadie sabe qué está pasando, pero las explicaciones son categóricas, inequívocas y alarmantes.

En fin. Dado que ahora mismo no sabemos casi nada sobre esos misteriosos pinchazos, veamos qué más nos ha dejado esta semana.

Sugerencias, a: guerracultural@elconfidencial.com

Último cañonazo: Un debate bien curioso

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