El deportista a seguir | El 'desconocido' portero español que brilla en la Premier
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EL ATLETA DEL MOMENTO

El deportista a seguir | El 'desconocido' portero español que brilla en la Premier

Un espacio en el que destacaremos a ese deportista con menos nombre, pero que lo tiene todo para ocupar grandes titulares y que queda eclipsado por las estrellas de (casi) siempre

Foto: Imagen: Raquel Cano.
Imagen: Raquel Cano.

Siempre me llamaron la atención los porteros. No solo es la posición más específica que existe en el fútbol, sino que muchas veces recaen sobre ellos críticas injustas. Si un delantero tiene dos mano a mano y los falla, pero su equipo acaba ganando, los errores quedarán en una mera anécdota; por el contrario, dos equivocaciones bajo palos casi siempre suponen una derrota y, por ende, las jaurías de aficionados se lanzarán a destripar a ese arquero que no tuvo su mejor día. Por eso, un buen portero no solo debe de tener cualidades, sino tiene que contar con una personalidad a prueba de bombas y, por qué no decirlo, ser muy atrevido. Y no todo el mundo vale.

Una parada a mano cambiada, una estirada milagrosa, adivinar un penalti... Todos hemos celebrado alguna de estas acciones de nuestro portero, pero hay otra menos habitual que vuelve loco al aficionado del balompié, aunque no sea de su equipo: cuando el guardameta marca un gol. El de Andrés Palop al Shakthar que evitaba la eliminación del Sevilla, la chilena de Oscarine Masuluke para rescatar un punto en el '95 para el Baroka o el testarazo de Moisés Muñoz para hacer campeón al América son algunos de los inolvidables, amén de los lanzadores como Rogerio Ceni o Chilavert, o las locuras de Higuita o Jorge Campos —que fue delantero antes que portero—.

El histórico gol de Jimmy Glass

Pero hay un gol que se quedó en mi memoria, más por lo que significaba que por su belleza. Pongámonos en situación: sucedió en la 98-99 en la Third Division inglesa y el Carlisle United se jugaba mucho más que no descender en el último partido. Si no ganaba ante el Plymouth Argyle, no solo perdía la categoría, sino que se vería obligado a desaparecer como club ante la imposibilidad de hacer frente a las deudas por la inminente falta de ingresos. Era el minuto 93 y el partido marchaba 1-1: Jimmy Glass, portero local, abandonó el arco en busca del milagro... y lo encontró. Tras un rechace, marcaba el histórico gol que salvaba a su club de la extinción.

Sin embargo, Inglaterra nunca ha sido cuna de porteros de primer nivel y el producto exportado siempre ha ayudado a mejorar esta faceta de los equipos locales. Con solo echar un vistazo a la Premier, encontramos un buen puñado de guardametas españoles: David de Gea (ManU), Kepa Arrizabalaga (Chelsea), Vicente Guaita (Crystal Palace), Fabicio Agosto (Fulham), Adrián San Miguel (Liverpool) o Robert Sánchez (Brighton) son algunos de los más destacados, pero nuestro protagonista de hoy, a pesar de ser menos conocido, está firmando un comienzo de temporada espectacular: David Raya es el cuarto mejor portero de la Premier en este momento.

Las mejores paradas de David Raya en el Blackburn Rovers

A sus 26 años, esta es su temporada de debut en la Premier y es uno de los porteros más en forma de la competición. Titular en los cinco partidos que ha jugado en Brentford en la Premier, es una pieza clave para conseguir que su equipo sea el noveno de la clasificación, consiguiendo dejar su portería a cero en tres partidos (Arsenal, Crystal Palace y Wolves). Solo ha encajado dos goles en el campeonato liguero y está demostrando grandes cualidades bajo palos, en un arco que está más que bien defendido. De hecho, su compañero de posición es el también español Álvaro Fernández, exmeta del Huesca y titular de la selección española sub 21.

Raya llegó a Inglaterra hace 11 años, gracias a un acuerdo de la UE Cornellà, conjunto en el que militaba, con el Blackburn Rovers. El combinado catalán mandaba jugadores a probar al conjunto de Ewood Park y el meta pronto llamó la atención: solo unos meses después, era fichado por el conjunto inglés. Tras formarse en sus categorías inferiores, con 19 años sería cedido al Southport (de la quinta categoría inglesa), firmando un curso increíble: no solo fue el jugador más destacado, sino que hizo un increíble partido en la FA Cup ante el Derby County, que jugaba tres categorías por encima, que solo pudo ganar con un gol de penalti en el '93.

La temporada del ascenso de David Raya

Aquel partido le valió para hacerse un nombre en Inglaterra. A su regreso al Blackburn, solo tardó unos meses en debutar... y lo hizo a lo grande: ganando 0-3 en Elland Road al Leeds. A pesar de sus juventud, jugó varios cursos con su equipo, hasta que decidió fichar por el Brentford, de la Championship (segunda categoría) con el objetivo de ascender. Solo necesitó un par de entrenamientos para confirmar sus credenciales, siendo uno de los líderes que llevó al equipo a la final por el ascenso, que perderían ante el Fulham (2-1). Un año después, mejoró su apuesta: 46 partidos, 17 partidos sin encajar y el ansiado ascenso tras ganar al Swansea (2-0).

Este es su primer año en la Premier y el Brentford se ha convertido en el equipo revelación: tras cinco partidos, es noveno clasificado, a cuatro puntos de los puestos de Champions, siendo Raya el cuarto mejor portero de la competición, dejando tres veces su meta a cero, solo tras Alisson (Liverpool), Ederson (City) y Mendy (Chelsea). Hábil con los pies —la pasada temporada fue el portero que más pases completados realizó—, de reflejos felinos y muy inteligente en el uno contra uno, está demostrando que la Premier no se le queda grande. Apunten su nombre: David Raya está llamado a fichar por un grande... y quién sabe si marcará algún gol.

Siempre me llamaron la atención los porteros. No solo es la posición más específica que existe en el fútbol, sino que muchas veces recaen sobre ellos críticas injustas. Si un delantero tiene dos mano a mano y los falla, pero su equipo acaba ganando, los errores quedarán en una mera anécdota; por el contrario, dos equivocaciones bajo palos casi siempre suponen una derrota y, por ende, las jaurías de aficionados se lanzarán a destripar a ese arquero que no tuvo su mejor día. Por eso, un buen portero no solo debe de tener cualidades, sino tiene que contar con una personalidad a prueba de bombas y, por qué no decirlo, ser muy atrevido. Y no todo el mundo vale.

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