El deportista a seguir | El tenista 'vintage' de los dos secretos: la volea y su libro verde
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El deportista a seguir | El tenista 'vintage' de los dos secretos: la volea y su libro verde

Un espacio en el que destacaremos a ese deportista con menos nombre, pero que lo tiene todo para ocupar grandes titulares y que queda eclipsado por las estrellas de (casi) siempre

Foto: Imagen: Sergio Beleña.
Imagen: Sergio Beleña.

El tenis es, probablemente, uno de los deportes más llamativos para el espectador. Nos podemos encontrar con exhibiciones individuales que quedan grabadas a fuego en nuestras retinas, con partidos memorables que pasan a la historia e, incluso, con chispazos puntuales sobre la pista que perduran para siempre —aunque, a veces, son difíciles de localizar en el tiempo—. Posiblemente, una de las jugadas más impresionante de la historia sucedió en segunda ronda de París-Bercy de 2015, en un partido entre Benoit Paire y Gilles Simon. Quizás un encuentro que pocos tienen en mente, pero con una acción que nos recuerda al personaje de esta semana.

Corría el tramo final del segundo set de un partido en el que Simon se había llevado el primer parcial. Paire sacaba para igualar la contienda y, con 15-30 en el marcador, decidió jugar al ataque: saque y red para sorprender a su rival. A pesar de la acción, Gilles supo leerlo a la perfección y restó cruzado a los pies de su rival... que se 'inventó' una dejada antológica: cogió la suficiente altura para botar con rapidez y, con un brutal retroceso, impactó en la red antes de tener lugar el segundo bote. Una acción para la historia y no muy sencilla de ver en el tenis de hoy en día, donde las constantes subidas a la red parecen haber pasado a mejor vida.

La increíble dejada de Benoit Paire

En el tenis de antaño, lo natural era sacar y acortar la pista para rematar la faena desde la red, pero los tiempos cambian y el juego más evolucionado, más técnico y más rápido ha provocado que el fondo de la pista sea el nuevo hábitat de los deportistas. En los últimos años, quizá Michael Lodra haya sido el más temerario en sus acercamientos a la red, donde han destacado otros jugadores como Radek Stepanek e incluso Jo-Wlfried Tsonga. Pero, ahora, hay un jugador que destaca en esta faceta de saque y red: Maxime Cressy, un 'desconocido' que acabó con uno de los grandes héroes olímpicos en el US Open... y que guarda un 'secreto'.

Cressy es uno de esos jugadores de los que muy pocos han oído hablar, hasta que llega un Grand Slam en el que muestra de lo que es capaz. Ha sucedido en primera ronda del US Open, donde este jugador norteamericano nacido en Francia, que casi nadie había visto jugar antes, dio la sorpresa eliminando a Pablo Carreño, el flamante bronce de Tokio tras derrotar a Novak Djokovic. El español, que llegó a ir dos sets arriba y gozó de cuatro bolas de partido, terminó perdiendo ante un deportista cuyo estilo de juego encaja en ese tenis de hace varias décadas, en que el saque y la red son sus dos territorios preferidos para 'cazar' a sus presas.

Cressy, en su partido ante Carreño en el US Open

Pero ¿de dónde ha salido Cressy? Es extraño que un jugador de 24 años sea un completo desconocido en el circuito ATP, donde solo ha jugado 10 partidos, pero tiene una explicación: considerado uno de los grandes talentos del tenis francés, decidió dejar su país natal para emigrar a Estados Unidos en busca de una carrera en la NCAA, el tenis universitario... y vaya si lo consiguió. Con una beca en UCLA, se dedicó a mejorar su físico, entrenar muy duro y competir por todo EEUU, donde llegó a ser campeón federal en 2019. En los veranos, jugaba en Europa en torneos ITF, donde comenzó a hacerse un nombre, especialmente en dobles.

Su facilidad para la volea pronto le convirtió en un jugador importante para la especialidad. Así, en las últimas cinco temporadas ha levantado 13 títulos ITF (dos en individuales y 11 en dobles) y cuatro títulos ATP Challenger (dos individuales y dos dobles). Ahora, a sus 24 años, ha decidido dar un paso al frente, dando la primera gran sorpresa del US Open, en un partido en el que hizo gala de su principal cualidad: ante Carreño, Cressy subió un total de 97 ocasiones a la red y dio buena muestra del daño que hace con estos ataques... donde no es nada sencillo superar desde el fondo de la red a un jugador que mide casi dos metros (1,98 m).

Pero, sin duda, lo que más sorprendió de Cressy es lo que hacía en los descansos entre juegos. Además de alimentarse e hidratarse, leía un libro con una llamativa tapa verde. ¿De qué se trataba? Así lo explicaba en rueda de prensa: "Lo llevo siempre conmigo a todos los partidos. En él llevo anotados ejercicios de relajación y mensajes claros sobre mi máxima en pista: centrarme en mi juego y seguir generando dudas a mi contrincante. Voy a llevarlo durante toda mi carrera, estoy convencido. Ahora mismo me siento muy feliz y estoy orgulloso de lo que he conseguido, pero quiero más". Una manera de concentrarse poco vista en el tenis.

Diestro, con gran saque, buen revés a dos manos y, sobre todo, una magnífica volea, Cressy ha presentado sus credenciales para convertirse en un jugador a tener en cuenta en los próximos meses. Hasta la fecha, era un desconocido, pero su partido ante Carreño le ha servido para mostrar de lo que es capaz. Queda el tramo final de temporada y el norteamericano quiere dar un paso al frente: es el momento de reivindicar su figura y, por qué no, también un estilo de juego que en los últimos años se ha perdido, pero que Cressy borda a las mil maravillas. ¿Podrá mejorar aquella dejada de Paire en la red? Lo sabremos en los próximos años.

El tenis es, probablemente, uno de los deportes más llamativos para el espectador. Nos podemos encontrar con exhibiciones individuales que quedan grabadas a fuego en nuestras retinas, con partidos memorables que pasan a la historia e, incluso, con chispazos puntuales sobre la pista que perduran para siempre —aunque, a veces, son difíciles de localizar en el tiempo—. Posiblemente, una de las jugadas más impresionante de la historia sucedió en segunda ronda de París-Bercy de 2015, en un partido entre Benoit Paire y Gilles Simon. Quizás un encuentro que pocos tienen en mente, pero con una acción que nos recuerda al personaje de esta semana.

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