¿De qué eres capaz? Así se despierta tu cerebro dormido, solo para suscriptores
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¿De qué eres capaz? Así se despierta tu cerebro dormido, solo para suscriptores

El doctor Mario Alonso Puig nos muestra aspectos sorprendentes y desconocidos de la fascinante relación que existe entre el cerebro, la mente y aquello que nos sucede

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Imagen: EC Diseño.

Todos nos enfrentamos a desafíos ante los que es preciso actuar con calma, entusiasmo y confianza si queremos convertirlos en extraordinarias oportunidades de aprendizaje y crecimiento personal.

En ' Resetea tu mente', el doctor Mario Alonso Puig, publicado por la Editorial Espasa, nos muestra aspectos sorprendentes y muchas veces desconocidos de la fascinante relación que existe entre el cerebro, la mente y aquello que nos sucede. Si deseamos aumentar la autoestima y potenciar capacidades como la inteligencia, la memoria, la intuición, la creatividad, el liderazgo o el espíritu emprendedor, necesitamos saber cómo despertar nuestro gran potencial dormido.

El prestigioso autor nos explica en estas páginas los caminos que siguen el cerebro y la mente para crear esa realidad en la que vivimos. Si anhelamos disfrutar de un mayor nivel de bienestar, prosperidad y felicidad, es preciso que sepamos influir en aquellos procesos que impactan de manera decisiva en nuestra forma de percibir, de pensar, de sentir y de actuar.

Sin duda, un libro imprescindible para quien quiera descubrir cómo mejorar sustancialmente su vida y ayudar a otras personas a mejorar las suyas. Ahora, en exclusiva para los suscriptores de El Confidencial, te ofrecemos un Adelanto Editorial de uno de los textos más interesantes sobre el cerebro y cómo puede ayudarnos a transformar nuestro día a día.

El cerebro humano

Comprender cómo funciona el cerebro humano tiene una extraordinaria importancia para entender la vida mental. En este sentido, hay investigaciones muy sofisticadas que empezaron en el siglo XIX, en la llamada Escuela de Viena y que nos desvelaron aspectos fundamentales sobre la importancia que juega el inconsciente en nuestras vidas. Siempre ha habido por otro lado un marcado interés en conocer cuáles eran las estructuras cerebrales sobre las que se sostenían determinadas funciones mentales, funciones tales como el pensamiento, el habla o las emociones. Ya el gran Theodor Meynert, en la clínica psiquiátrica de Viena, hacía autopsias para encontrar una correspondencia entre ciertas patologías mentales y algunas alteraciones cerebrales.

La comprensión de que hay toda una vida mental de la que no somos en absoluto conscientes permitió que grandes científicos y médicos como Josef Breuer y Sigmund Freud en Austria, Charcot en Francia, Carl Gustav Jung en Suiza o Milton Erickson en los Estados Unidos, descubrieran caminos apasionantes para contactar con ese mundo oculto y desconocido que era el inconsciente humano. El interés por un mundo inconsciente que está tomado siempre decisiones en nuestras vidas sin que nos percatemos de que las toma no ha parado de crecer.

Poder entender de una forma sencilla y a la vez profunda cómo está organizado el cerebro y la manera en la que sus distintas estructuras recogen información, la procesan y deciden un curso de acción, nos va a permitir gestionar mejor la mente y, por consiguiente, también nuestra vida. Para ello, vamos a explorar los sistemas operativos que están afectando a lo que percibimos, a lo que pensamos y a lo que hacemos.

Denominamos sistema operativo al software principal de un sistema informático. El sistema operativo gestiona los recursos del hardware —la estructura física del ordenador— y a su vez permite que otros programas puedan funcionar. El sistema operativo sería un metaprograma; es decir, un programa que soporta otros. El sistema operativo maneja, por tanto, todos los programas del ordenador.

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Hemos de distinguir en lo que a la mente humana concierne, no uno, sino cuatro sistemas operativos que dan soporte a su vez a otros programas y que utilizan los recursos de los que disponemos los seres humanos. Cada uno de esos sistemas operativos tiene programas que recogen un tipo de información que es diferente según del que se trate. Cada uno da soporte a un programa que valora esa información de cierta manera y decide qué acciones quiere que se emprendan para conseguir unos determinados objetivos. A su vez, cada sistema operativo ha de dar soporte a otro programa que ejecute, que lleve a cabo la decisión tomada. Todos sabemos que la comparación de un ser humano con un ordenador puede no ser la más adecuada y, sin embargo, tendría sentido si tuviéramos en cuenta los siguientes elementos:

— El hardware en nosotros los seres humanos no solo sería el cerebro y el cuerpo, sino también el universo en su conjunto, tanto la parte material que se ha manifestado en el mundo de la forma, la materia, el tiempo y el espacio y la parte que no se ha manifestado y que, sin embargo, también existe aunque no la captemos con los cinco sentidos.

— El sistema operativo incluiría una serie de programas biológicos y mentales que estarían en una interacción constante con todo lo existente, se haya manifestado en la realidad física o se encuentre en una realidad no física.

Los distintos sistemas operativos dan soporte a otros programas que, curiosamente, pueden no tener objetivos compartidos, haciendo que dichos programas rivalicen entre sí para alcanzar sus objetivos particulares. Aunque esto llega a sorprender, cuando lo estudiemos con un mayor detalle nos iremos dando cuenta de hasta qué punto la manera en la que funcionan los diferentes sistemas operativos explica de forma muy clara determinados aspectos de la conducta. El llegar a conocer y comprender cómo funcionan los sistemas operativos nos va a permitir tener la capacidad de intervenir para corregir algunas de las disfuncionalidades que ellos mismos generan.

Llegar a conocer cómo funcionan los sistemas operativos nos va a permitir tener la capacidad de intervenir y corregir sus disfuncionalidades

Los sistemas operativos de los que hablamos son inteligentes, y lo que buscan es generar en nosotros esa capacidad que es necesaria para llegar a adaptarnos de una manera adecuada a esa realidad exterior e interior con la que estamos en contacto. Para ello, estos sistemas han de utilizar una serie de sensores que les permitan captar información tanto del mundo exterior como de nuestro mundo interior. Además, cada uno de ellos ha de ser capaz de separar, de leer, de escoger entre toda la información que recibe, aquella que considera más relevante para llevar a cabo de forma adecuada sus funciones específicas. Una vez que se han recibido los datos, se han escogido los más relevantes, lo que cada sistema operativo hace es decidir un curso de acción. Esa decisión ha de estar encaminada a conseguir tres objetivos fundamentales:

Sobrevivir.

Adaptarse a los cambios.

Favorecer un crecimiento, una evolución, una maduración que maximice las posibilidades y potencialidades del individuo en cuestión. Podemos decir que un sistema operativo es funcional cuando cumple estos tres objetivos, y que cuando no los cumple es disfuncional.

Un sistema disfuncional es aquel que dificulta o evita que el individuo sobreviva, que se adapte a las situaciones de cambio o que pueda evolucionar para maximizar sus posibilidades y avanzar en su camino a la plenitud.

Si un sistema operativo no es capaz de captar una determinada información, de saber leerla y evaluarla correctamente, o si no favorece decisiones y conductas que faciliten la supervivencia, la adaptación o la evolución del individuo, entonces ese sistema operativo está fallando.

Para actuar de una forma adecuada en un determinado entorno es necesario llegar a conocer dicho entorno, saber cómo opera, descubrir cuáles son los patrones dominantes y de qué manera estos nos afectan.

Todos nos enfrentamos a desafíos ante los que es preciso actuar con calma, entusiasmo y confianza si queremos convertirlos en extraordinarias oportunidades de aprendizaje y crecimiento personal.

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