La película que debes ver | 'Ícaro', de Bryan Fogel, disponible en Netflix
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RECOMENDACIÓN CINEMATOGRÁFICA

La película que debes ver | 'Ícaro', de Bryan Fogel, disponible en Netflix

La película de Fogel pertenece a ese género milagroso de cine que no se planea, sino que simplemente sucede que aúna espionaje, deporte y a Vladimit Putin como gran villano

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Imagen: Rocío Márquez.

Si le gusta el espionaje, el deporte y le fascina la figura de Putin como el villano del siglo XXI por antonomasia, 'Ícaro' (2017) de Bryan Fogel es su película.

Hasta 2015, Bryan Fogel era un aspirante a director que sólo contaba en su filmografía con una comedia romántica horripilante protagonizada por actores de segunda y con un cameo de Jennifer Love Hewitt. Pero ese mismo año, casi por azar, dio con la historia más importante de su vida, una trama política que llega hasta los más altos poderes y que ha dejado varios cadáveres por el camino. 'Ícaro' es la rocambolesca historia de cómo Fogel, aficionado al ciclismo, decide someterse a un experimento de dopaje para mejorar su rendimiento y cómo acaba involucrado en un escándalo que puso en jaque la participación de la Federación Rusa en los Juegos Olímpicos de Río 2016. De ser un cineasta desconocido, Fogel pasó a ganar el Oscar a Mejor documental y a labrarse una carrera como documentalista, encontrando por fin su medio de expresión lejos de las comedias baratas: también es el responsable de 'El disidente', estrenado en Filmin unos meses atrás.

Si por mí fuera, simplemente le diría "¡Véanlo!" y no escribiría más. Porque cualquier intento de adelantarse al relato de 'Ícaro' es estéril. La película de Fogel pertenece a ese género milagroso de cine que no se planea, sino que simplemente sucede y la virtud del director radica en saber reconocer la historia que tiene delante, saber reaccionar, dejarse llevar y meter el cuezo hasta el fondo. Nada de lo que Fogel tendría planeado rodar, salvo el principio, es lo que usted verá en esta película disponible en Netflix.

Lance Armstrong fue el mayor orgullo deportivo estadounidense hasta 2013. El superviviente de cáncer, ganador de siete tours de Francia, hundió su leyenda en el momento en el que confesó, delante de Oprah, haberse dopado. Manos a la cabeza en todo el mundo, cuando todo el mundo sabía que en la alta competición ciclista se pinchaba hasta el apuntador.

Esta confesión es la que empujó a Fogel, ciclista aficionado, a grabar un documental consigo mismo de conejillo de indias: después de entrevistarse con varios ciclistas del equipo de Armstrong, el cineasta se puso en contacto con varios médicos para inyectarse testosterona y un cóctel de sustancias dopantes para comprobar en su propia piel la mejora de su rendimiento y con la idea de participar en la carrera de amateurs más dura del mundo: la Haute Route.

Con los Juegos de Río en el horizonte, comienza a destaparse una trama que implica al laboratorio de Rodschenkov, lo que le obliga a huir de Rusia

Pero todo cambia el día que contacta con Grigori Rodschenkov, un químico que en ese momento era el director del Centro de Antidopaje de Moscú (RUSADA) y que utilizaba su posición y sus conocimientos… para saltarse los controles antidopajes. Al principio, Rodschenkov se encarga de prepararle los cócteles a Fogel y de monitorizar su evolución. Estamos en 2015 y la Agencia Mundial Antidopaje (WADA) llevaba años con la mosca detrás de la oreja sobre la posibilidad de que Rusia hubiese falsificado los resultados de los test a los que se somete a sus atletas. Con los Juegos de Río en un horizonte de menos de un año, comienza a destaparse una trama que implica al laboratorio de Rodschenkov, lo que obliga al químico a huir de Rusia y refugiarse en Los Ángeles con ayuda de Fogel.

Y, como dicen en la red, lo que ocurrió después les sorprenderá. Sin querer adelantar demasiado, Rodschenkov tira de la manta y cuestiona la limpieza del deporte ruso desde finales de los sesenta. El científico describe minuciosamente los protocolos que seguían en el laboratorio, cómo amañaban todas las muestras, cómo había agentes de la KGB trabajando para ellos. El pequeño documental acaba siendo testigo de una red de corruptelas que asciende hasta la cabeza del Comité Olímpico Internacional y hasta la cabeza de la Federación Rusia (Vladimir Putin, el perejil de todas las salsas), y plantea si realmente las altas instancias deportivas son conniventes con un fraude que tumbaría todas y cada una de las grandes competiciones deportivas que hemos conocido hasta ahora.

Si le gusta el espionaje, el deporte y le fascina la figura de Putin como el villano del siglo XXI por antonomasia, 'Ícaro' (2017) de Bryan Fogel es su película.

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