Qué escucha Héctor G. Barnés | ¿Y si Lana del Rey es la nueva Bruce Springsteen?
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Qué escucha Héctor G. Barnés | ¿Y si Lana del Rey es la nueva Bruce Springsteen?

Es buen momento para analizar los paralelismos entre dos grandes artistas americanos que han compuesto, con décadas de diferencia, la banda sonora de su era

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¿Y si Lana del Rey es la nueva Springsteen? (Foto: Rocío Márquez)

Ahora que he captado su atención (o no), me explicaré. Se estará preguntando qué tienen que ver la languidez 'millennial' de club de equitación y 'bloody mary' de Elizabeth Woolridge Grant con la épica de carretera, manta y Chuck Berry del rockero de Nueva Jersey, cómo es posible comparar la afección intimista con el atletismo sudoroso de estadio. Aprovechando que Del Rey acaba de publicar un fantástico disco, el muy recomendable 'Chemtrails Over the Country Club', y su primer libro de poesía, 'Violet hace el puente sobre la hierba' (Cúpula), es buen momento para analizar los paralelismos entre dos grandes artistas americanos que han compuesto, con décadas de diferencia, la banda sonora de su era.

1. Son muy, muy americanos

Bruce Springsteen saltó a la fama a mediados de los años setenta ofreciendo una visión cinematográfica y romántica (idealizada, decían los detractores) de la música pre-Beatle de los años 50 y primeros 60. Phil Spector, los grupos de chicas, Roy Orbison, Duane Eddy. "Por el día sudamos la gota gorda en las calles de un huidizo sueño americano" era el primer verso de 'Born to Run'. Un retorno a la inocencia rebelde, de James Dean a Elvis Presley, en pleno cinismo de los años 70.

Lana del Rey también introdujo a Dean en su primera canción ("vaqueros azules, camiseta blanca, cuando entraste en la habitación mis ojos ardieron, era como James Dean"), ha titulado un disco 'Norman Fuckin' Rockwell' y cuando no sabe qué rimar, mete a Sylvia Plath, los Beach Boys o a las Crystals. Del Rey parece algo más oscura que el primer Springsteen con sus referencias a la violencia de género, la adicción, drogas y alcoholismo, pero ambos aspiran a lo mismo: ofrecer una imagen de América (ya saben que nunca dicen 'Estados Unidos') más grande que la suma de sus partes, la leyenda definitiva del siglo XX como tabla de salvación.

2. Son pura Costa Este

Lana del Rey se fue a vivir a Los Angeles en 2012, después del éxito de 'Videogames' y de su segundo disco, 'Born to Die', pero ha contado en más de una ocasión cuánto echa de menos Nueva York y la era de grupos de rock como los Strokes. Springsteen grabó sus discos más discutibles en las montañas de Hollywood, 'Human Touch' y 'Lucky Town', hasta que se dio cuenta de que cuanto más lejos estaba de Nueva Jersey, peores eran sus canciones. Uno de los versos del libro de poesía de Del Rey dice "Los Ángeles, ninguna de nosotras puede volver a Nueva York / tú porque estás inmóvil / yo porque no volverá a ser mi ciudad hasta que me muera".

Ambos representan cierta mentalidad de la Costa Este, en concreto, de Nueva Jersey. Lana vivió en un tráiler en un camping del Garden State mientras comenzaba su carrera musical bajo el nombre de Lizzy Grant, Springsteen en una casa prestada encima de una peluquería. Y veraneaba en Lake Placid, la localidad donde Lana se crio. Es posible que el Jefe tenga más que ver con la cultura rural y playera del área de Asbury y Lana, con la aristocracia de Massachusetts, pero ambos comenzaron sus carreras en Nueva York donde, como cantaba Sinatra, "si triunfas ahí, puedes triunfar en cualquier parte".

3. Se admiran mutuamente

A muchos les sorprendió que Springsteen confesase en el programa de Stephen Colbert que Del Rey es "una de las mejores compositoras del país ahora mismo". "Consigue crear un mundo y te invita a él", añadía, profundizando en ese paralelismo. Lana del Rey ya citó a Springsteen en uno de los descartes de 'Born to Die', 'American', y se la puede ver disfrutando en uno de los conciertos del Jefe mientras corea 'Born to Run'.

En realidad, el mundo de clubs de campo y aficiones caras de Del Rey es en el que se mueve hoy Springsteen, cuya hija es campeona internacional de hípica.

Otra pista: Jack Antonoff, el productor y compositor de Lana del Rey, contó con Springsteen para 'Chinatown', el último single de su grupo, Bleachers. "En lo que conecto con la mentalidad de Springsteen como compositor es que una persona puede bailar con él y otra llorar", explicaba Antonoff en una entrevista. "Es una cosa muy de Jersey".

Una de las canciones de 'Chemtrails...', 'Let Me Love You Like a Woman', comienza con "vengo de un pueblo pequeño, ¿y tú? Lo digo porque estoy a punto de marcharme de Los Angeles y quiero que vengas conmigo". ¿A quién no le recuerda a eso de 'es una ciudad llena de perdedores, me voy de aquí para ganar' de 'Thunder Road'?

4. Les gustan las playas y estar tristes

"Esta es una canción que me recuerda a las noches de verano calurosas, húmedas y bochornosas y las chicas que le acompañaban", explicaba Springsteen antes de pinchar en su programa 'American', la canción de Lana del Rey en la que aparecía su nombre. La obsesión por las playas, como metáfora perfecta de la sensualidad melancólica propia de la vida americana, es común a ambos. Como escribía Jack Kerouac en 'On the Road', "los chicos y las chicas en América se ponen tristes juntos".

La depresión es uno de los temas principales en la obra de ambos. A muchos les sorprendió descubrir en 2016 que Springsteen la había sufrido durante décadas (y probablemente la sufrirá hasta su muerte), porque contrastaba con la imagen eufórica y simpática que conocen los fans despistados. Pero los discos de ambos son retratos de personalidades sombrías y torturadas, terapia para los desesperados. ¿Y si 'Chemtrails Over the Country Club' es el 'Nebraska' de Lana del Rey?

5. Son muy buenos

A estas alturas ya es inútil intentar convencer a nadie de las bondades de la discografía de Springsteen, pero Del Rey aún sube y baja en el mercado de las veleidades 'cool'. Es verdad que 'Honeymoon' o 'Lust for Life' bajaron el listón, pero 'Norman Fuckin' Rockwell' y 'Chemtrails over the Country Club' son dos de los mejores discos publicados en los últimos años. Cada vez más cerca de Joni Mitchell, el country y la 'torch ballad', pero también de la iconicidad atemporal del Jefe. Ya saben, canciones para bailar y llorar: escuchen 'Venice Bitch', 'White Dress', 'Dance Till We Die' o 'The Next American Record' y me cuentan.

Ahora que he captado su atención (o no), me explicaré. Se estará preguntando qué tienen que ver la languidez 'millennial' de club de equitación y 'bloody mary' de Elizabeth Woolridge Grant con la épica de carretera, manta y Chuck Berry del rockero de Nueva Jersey, cómo es posible comparar la afección intimista con el atletismo sudoroso de estadio. Aprovechando que Del Rey acaba de publicar un fantástico disco, el muy recomendable 'Chemtrails Over the Country Club', y su primer libro de poesía, 'Violet hace el puente sobre la hierba' (Cúpula), es buen momento para analizar los paralelismos entre dos grandes artistas americanos que han compuesto, con décadas de diferencia, la banda sonora de su era.

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