España a contrapié, Italia se 'desitalianiza' y suena un eco de la crisis griega
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EL PULSO ECONÓMICO DE LA SEMANA

España a contrapié, Italia se 'desitalianiza' y suena un eco de la crisis griega

La economía seguirá eclipsada por la inestabilidad política, pero menos. Ocurrirán cosas. No es tanto que el dinero nunca duerma, es que el miedo a perderlo mantiene despierto a quien lo tiene

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Foto: Pablo López Learte.

Undécima semana del año. Una mariposa bate sus alas en Cartagena y entonces ya tal. Entramos todavía tambaleándonos tras el terremoto político que ha certificado el cambio de paradigma en el centroderecha-derecha español, que suele venderse a sí mismo como el 'business friendly' canónico. La desintegración de Ciudadanos fue concebida, valga la paradoja, cuando Rivera se negó a decir 'Diego' donde había dicho 'digo'. No entrar en un gobierno de centro izquierda con Sánchez de presidente en 2019 acaba reconfigurando espacio político del otro lado. 123 + 57 = 180. No han pasado ni dos años y parecen dos siglos.

Las noticias económicas seguirán algo eclipsadas por la inestabilidad política, pero cada vez menos. Ocurrir cosas, han seguido ocurriendo. No es tanto que el dinero nunca duerma, es que el miedo a perderlo mantiene despierto a quien lo tiene. Las grandes fortunas, los que aspiran a la milmillonada de fondos europeos en las comunidades afectadas y los que mueven los hilos del sector inmobiliario (¿valga la redundancia?) ya se han puesto en guardia. Por lo que pueda pasar en Madrid el 4M y, sobre todo, por cómo el resultado acabe resonando en el tablero político nacional en los próximos años. Hasta el miércoles pasado había que tener un ojo en la operativa de la empresa y otro en el calendario de vacunación. A partir de ahora habrá que dedicar un rato también a ver encuestas y a recalibrar expectativas sobre qué despachos van a ser los realmente influyentes en el espacio liberal y liberal-en-lo-económico del futuro no muy lejano.

Y mientras tanto, a capear con la incertidumbre y la inestabilidad política, que ya se está cronificando en el sistema. España se italianiza, mientras Italia se desitalianiza. Draghi ha bajado 36 puntos la prima de riesgo del país transalpino. Solo ha tenido que esbozar las líneas generales de su reforma y los mercados le han creído. Pero esto no es como el 'whatever it takes'. Como presidente del BCE tenía mucha más capacidad para actuar y cumplir su palabra. De momento cuenta con casi el 90% del Congreso italiano a su favor y la opinión política de su lado (54% ven bien su Gobierno y solo 33% lo ven mal). No es para nada un mal comienzo. El problema va a ser conservar ese apoyo a medida que las reformas vayan ejecutándose.

POLÍTICA ECONÓMICA

Como en este apartado la cosa sigue yendo de ayudas públicas, permítanme una pequeña digresión con un miniviaje en el tiempo a uno de mis temas favoritos: las crisis griegas de 2010, 2012 y 2015. No se asusten, valdrá la pena. Cuando Thomas Wieser, el fontanero del Eurogrupo en el periodo clave de los rescates europeos, abandonó su cargo hizo un diagnóstico que igual les suena. Wieser no negaba el descontrol fiscal griego o la vertiginosa pérdida de competitividad de su economía. Simplemente no los consideraba una causa, sino síntoma de un problema mayor. Ojo al entrecomillado de esta entrevista al diario Ekathimerini: "Para mí la raíz de la crisis fue la incapacidad o la falta de voluntad del sistema político de evolucionar en línea con las necesidades de finales del siglo XX. La política no puede consistir en dejar que amigos, clientes y grupos de interés capturen el Estado y se aprovechen de su relación especial". Si también está pensando en cómo Moncloa anunció el primer PERTE en Barcelona, en el rescate de Plus Ultra Líneas Aéreas con dinero de la SEPI o en aquello de Pablo Iglesias de aprovechar los fondos europeos para crear una nueva élite empresarial, bienvenidos al club.

Pero volvamos al tema, que suficiente tenemos con lo urgente. Por un lado toca desplegar el plan de 11.000 millones aprobado por el Consejo de Ministros extraordinario del pasado viernes, que incluye 7.000 millones de euros en pagos directos a empresas (para pesar de Calviño) y que serán gestionadas principalmente por la autonomías (para pesar de Iglesias). La rapidez será clave. El plazo mínimo será de mes y medio, pero a ello habrá que sumar todos los imprevistos que vayan surgiendo durante la coordinación entre el Gobierno central y las Comunidades Autónomas. Es solo una intuición, pero me temo que no serán pocos.

Por el otro, de la calle Velázquez 134 sigue saliendo cada día el arcoíris y a sus pies, una olla con 10.000 millones de euros. La SEPI ha aprobado el desembolso de casi 650 millones de euros a tres empresas: Air Europa (475 M), Duro Felguera (120 M) y Plus Ultra (53 M). Pero poco a poco se va formando una cola. Y esta crece no solo a lo largo (cada vez hay más empresas que tocan a la puerta) sino también a lo ancho (algunas de las que ya habían pedido, ahora piden más). Las peticiones conocidas suman casi 2.100 millones (a los que habría que sumar los 650 millones ya aprobados). Pero vendrán más. La propia SEPI espera que este mes, en el que muchas empresas cierran balance, sea especialmente activo en peticiones de nuevos rescates.

De momento: la solicitud de la industrial Celsa ya va por 700 millones de euros, el doble de lo que calculó en diciembre, mientras que Tubos Reunidos ha pedido 113 millones; la compañía de ingeniería andaluza Airtificial necesita 30 y la maderera gallega Losán, 35. En el sector turístico y de transporte hay varias empresas a la espera: las agencias de viajes Avoris (Barceló) y Halcón Viajes (Globalia), que necesitan entre 240 y 320 millones para que no descarrile su proyecto de fusión; la hotelera Hotusa, que pidió cerca de 200 millones, pero para la que ya se habla de más de 300; la Naviera Armas, dueña de Trasmediterranea, que ha requerido 150 millones -un rescate al que está condicionada su refinanciación-; la cadena de hoteles Room Mate, que ha solicitado 52 millones; el grupo Wamos, que necesita 75 millones para su aerolínea; el grupo de transporte por carretera Julià (entre 30 y 37 millones); la compañía de cambio de divisas Global Exchange (35 millones); la compañía de servicios hoteleros SEHRS (35 millones); la cadena Hotelatelier (al menos 25 millones); Soho Boutique Hotels (30 millones) y el grupo de restauración Abades (al menos 25 millones). La última conocida, Mediapro, que necesitaría 300 millones. Suma y sigue.

Por cierto, martes y miércoles, Eurogrupo y Ecofin, donde se abordará la respuesta fiscal de la zona euro a la crisis desatada por la pandemia y el impacto sectorial del destrozo económico generado por el virus.

EMPRESAS

Hoy pueden leer en El Confidencial los apuros que ha pasado Laporta para lograr el aval de 120 millones de euros que él y su junta directiva necesitan para poder culminar su regreso a la presidencia del F.C. Barcelona. Ha tenido que recurrir a un fondo oportunista para casi el 60% del importe (70 millones de euros). Y la broma no sale gratis: a 6 millones de euros al año. Todo ello con la espantada sorpresa de última hora de Jaume Giró, llamado a ser el gran vicepresidente económico del club. El tema dará de sí los próximos días.

Y de los mentideros de la Ciudad Condal a los de la Villa de Madrid. El choque frontal y público entre ACS e Iberdrola, Galán y Florentino, la semana pasada es solo una de las batallas en las que se libra la guerra de los grandes nombres del Ibex que recurrieron a las prácticas de Villarejo. Iberdrola acusa a ACS de filtrar esta información sobre una demanda de 2.600 millones y ACS responde calificando de "repugnantes" los tratos de la eléctrica con el comisario y recordando la generosa indemnización con la que Antonio Asenjo, entonces jefe de Seguridad, abandonó Iberdrola. No da puntada sin hilo el comunicado de la constructora: a nadie se le escapa que Asenjo forma parte del reducidísimo número de personas que, de ser ciertos, por supuesto, podría confirmar los vínculos de su jefe, Sánchez Galán, con las maniobras de Villarejo. Las dos empresas no tienen cita en los juzgados hasta el mes de junio, pero las maniobras continúan. Hoy contamos que lberdrola retrasa hasta junio su Junta General de Accionistas, cuando todo el mundo la esperaba en marzo, mes en el que lleva celebrándose desde 2013. El motivo oficial es la pandemia: cuanto más tarde se celebre, más probable es que pueda celebrarse presencialmente. Pero esos meses extra serán clave para buscar y argumentar el encaje de dos de los hombres fuertes de Galán, Córcoles y Simancas, que han cumplido 65 y 70 años, respectivamente, dos umbrales en los que las normas no escritas de la eléctrica y los estatutos obligan a hacer algunos reajustes.

Y sin salir de la órbita Villarejo, otra variante que puede traer cola: los documentos que la jefa de Seguridad de BBVA dijo tener pero no quiso entregar cuando se le requirió. El banco ha prometido entregar esa información a la mayor brevedad posible, pero la duda ya está sembrada. No ha empezado con buen pie el BBVA con el nuevo fiscal, Alejandro Cabaleiro, que sustituye a Stampa.

MACRO Y MERCADOS

A la chita callando el S&P 500 vuelve a tocar a las puertas de los 4.000 puntos, zona de máximos históricos; y el Ibex 35, que nos ha acostumbrado ya a unos modestos 'comebacks', superó los 8.600 puntos la semana pasada y se sitúa en máximos desde febrero de 2020. De fondo, el debate sobre un cambio de ciclo en los mercados. Vender las 'teslas' para comprar 'exxones', como escribía Mackintosh la semana pasada; Mackenzie, unos días más tarde o, unas semanas antes, Ángel Blanco. La razón fundamental para esta rotación: el miedo a un repunte de los tipos a largo plazo hace que los mercados empiecen a fijarse más en quién gana dinero aquí y ahora, en lugar de en quienes prometen más al futuro. Las pistas en este sentido llegarán el miércoles, tras la reunión de la Reserva Federal de EEUU, que, como dura dos días, empieza el martes. Pero mucho tienen que cambiar las cosas para que la Fed decida dar un susto a los mercados.

Undécima semana del año. Una mariposa bate sus alas en Cartagena y entonces ya tal. Entramos todavía tambaleándonos tras el terremoto político que ha certificado el cambio de paradigma en el centroderecha-derecha español, que suele venderse a sí mismo como el 'business friendly' canónico. La desintegración de Ciudadanos fue concebida, valga la paradoja, cuando Rivera se negó a decir 'Diego' donde había dicho 'digo'. No entrar en un gobierno de centro izquierda con Sánchez de presidente en 2019 acaba reconfigurando espacio político del otro lado. 123 + 57 = 180. No han pasado ni dos años y parecen dos siglos.

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