Q & A

¿Qué pasa ahora hasta que EEUU nombre a su próximo presidente?

El calendario para la investidura del presidente electo Joe Biden está muy delimitado constitucionalmente. Trump quiere evitar su nombramiento mediante litigios

Foto: Imagen: Irene de Pablo
Imagen: Irene de Pablo

Dice el dicho que, tras la tormenta, viene la calma. En el caso de las elecciones de Estados Unidos no es tan seguro porque, pese a la clara victoria de Joe Biden tras varios días de escrutinio agónicos, Donald Trump sigue sin reconocer su derrota. ¿Cuáles son sus planes? ¿Cuál es el calendario para que, si esos planes fracasan, Biden sea definitivamente escogido e investido? ¿En qué trabaja ya el equipo del presidente electo?

¿Quién asume la derrota de Trump?

Distintas informaciones de los últimos días apuntan a que más asesores de Trump asumen que han perdido y no tienen nada que hacer. Muchos apoyos tradicionales del aún presidente han ido reconociendo su derrota —desde la cadena de televisión Fox News al 'Wall Street Journal', el gran periódico estadounidense que con mejores ojos ha visto su mandato—, y también han felicitado a Joe Biden por su victoria republicanos que se habían mostrado contrarios a él —el ex presidente George Bush o el ex candidato Mitt Romney— y hasta sólidos aliados internacionales de Trump como Benyamin Netanyahu o Narendra Modi, primeros ministros de Israel e India, respectivamente.

Pero no es el caso del presidente ni de otros republicanos relevantes, como los senadores Lindsay Graham o Ted Cruz, que sostienen que el fraude es probable y debe desmontarse ante los tribunales. Trump, al parecer, está muy enfadado con su equipo de abogados por no haber conseguido detener el escrutinio en lugares como Pensilvania, Georgia o Nevada, estados que, con casi toda probabilidad, serán para los demócratas. Trump aún piensa que tiene una última bala: impugnar los votos por correo que llegaron después del tres de noviembre. Y, de hecho, su equipo de campaña está recaudando fondos para financiar lo que pretenden que sea una intensa lucha legal. Sin embargo, los márgenes de victoria de Biden en los estados decisivos son más amplios que las pocas papeletas que llegaron después del día de las elecciones y que, en cualquier caso, son perfectamente legales. Además de eso, la mayoría de jueces hasta los que han llegado ya reclamaciones por parte de los republicanos las han rechazado.

Partidarios del presidente Donald Trump en Lansing, Michigan. (Reuters)
Partidarios del presidente Donald Trump en Lansing, Michigan. (Reuters)


¿Hasta dónde pueden llegar los litigios?

"Vamos a ir a la Corte Suprema. Queremos que se detengan todas las votaciones (sic)", dijo el pasado miércoles de madrugada Donald Trump. Pero parece improbable que lo logre. Primero, porque sus litigaciones tienen pocas opciones de prosperar. Segundo -y quizá más importante- es muy poco probable que la Corte Suprema, la institución más respetada del país, se deje arrastrar a esta batalla política que, para la mayoría de estadounidenses y del mundo entero, ya ha sido ganada por Biden. “No le doy ninguna posibilidad a que las litigaciones acaben afectando al resultado”, explicaba en esta entrevista con El Confidencial el académico y experto en derecho constitucional Lawrence Douglas. “Lo único que podría ocurrir es que retrasara el proceso y enturbiara las aguas”.

Normalmente, la tradición dicta que el presidente actual invita a la Casa Blanca al nuevo presidente electo. Así lo hizo Barack Obama, que charló noventa minutos con Trump el 10 de noviembre de 2016, seis días después de las elecciones. Sin embargo, no hay ningún plan por parte del equipo del magnate neoyorquino de invitar a Biden al palacio presidencial, según fuentes del 'New York Times'.

¿Cómo se inviste al presidente?

Pese a las pocas posibilidades de victoria en los tribunales, los aliados de Trump confían en que la lucha legal para revertir el resultado de las elecciones se alargue hasta diciembre. En ese mes, los plazos son los siguientes:

El día 8 de diciembre deberían estar terminados todos los recuentos y resueltos todos los conflictos judiciales a nivel estatal.

El 14, los miembros del Colegio Electoral escogidos en estas elecciones deben votar su candidato a presidente y vicepresidente. Esos votos son entonces enviados a varios altos funcionarios de Washington.

El día 23 esos votos deben estar ya en manos de esos funcionarios y representantes; de no ser así, la ley establece cómo se les deberían hacer llegar por vías extraordinarias.

El 6 de enero, la Cámara de Representantes y el Senado celebran una sesión conjunta para contar los votos electorales. Si una de las candidaturas tiene los 270 requeridos —como previsiblemente será el caso de la candidatura Biden-Harris—, el presidente del Senado, que es el vicepresidente del Gobierno, en estos momentos Mike Pence, anuncia el resultado. Los miembros de la Cámara y el Senado pueden impugnar alguno de los votos, pero esta impugnación debe ser aprobada por las dos instancias. En caso de que ninguna candidatura llegue a los 270 votos, la Cámara escoge al presidente.

El 20 de enero, el presidente es investido.

Joe Biden comparece tras reunirse con su equipo de expertos para luchar contra la pandemia. (Reuters)
Joe Biden comparece tras reunirse con su equipo de expertos para luchar contra la pandemia. (Reuters)

¿Qué está haciendo ya Joe Biden?

Mientras tanto, Joe Biden ya prepara su Administración. Este lunes ya ha organizado un comité de expertos para luchar contra la pandemia, que está desatada. En los últimos días, Estados Unidos ha superado récords históricos de casos diarios (120.000 el viernes y más de 130.000 el domingo). Además, es probable que esta semana Biden anuncie posiciones clave de la Casa Blanca, incluyendo su jefe de gabinete. El nombre que más suena es Ron Klain, amigo de Biden y conocedor del puesto durante la presidencia de Barak Obama.

El líder demócrata tendrá presiones por todos lados para conformar su Administración. Por un lado, los progresistas, el ala izquierdista del partido, esperan que nombre el gabinete más diverso de la historia. Algunos sueñan con tener a Elizabeth Warren de Secretaria del Tesoro. En el lado contrario están Wall Street y Silicon Valley, que han metido mucho dinero en la campaña de Biden confiando en el cambio de tendencia. Por último, los republicanos mirarán con un ojo a lo que decida el nuevo presidente electo, ya que es probable que mantengan el control del Senado y, con ello, poder de veto sobre muchas de las nuevas políticas que quiera llevar a cabo Joe Biden junto a su vicepresidenta Kamala Harris.

Área privada EC Exclusivo