Joaquín Manso: "Nunca se había deteriorado tanto la relación entre el poder y los medios"
Las presiones del poder sobre la prensa se han intensificado, pero "no podrán con nosotros". El director de El Mundo se muestra convencido en esta entrevista, concedida con motivo del 25 aniversario de El Confidencial
El día después del fallecimiento de Raúl del Pozo, dos de sus antiguos colegas en el diario Pueblo, Arturo Pérez-Reverte y José María García, recordaban algunas anécdotas del pasado. Una de las más celebradas versaba sobre el momento en el que Del Pozo y Raúl Cancio acudieron al festival de la isla de Wight, en Reino Unido, símbolo del movimiento contracultural surgido en la década de 1960. Ninguno sabía inglés ni conocía a nadie por allí, pero intentaron mimetizarse con el entorno disfrazándose de hippies. Enviaron crónicas que todavía recuerdan sus compañeros.
El director de El Mundo, Joaquín Manso, cita este episodio durante la entrevista que mantiene con El Confidencial con motivo del 25 aniversario de esta cabecera. Lo hace desde la convicción de que el periodismo tiene un buen futuro, pese a que durante las últimas dos décadas ha tenido que caminar sobre un terreno lodoso. Primero arreció la crisis del papel; y después, la gran recesión. Poco después se produjo toda una revolución en el mercado publicitario que obligó a los medios a adaptarse para competir con las grandes compañías tecnológicas.
El sector ha alcanzado ahora un nuevo punto crítico con la irrupción de la inteligencia artificial. Hay dos formas de abordar esta enorme “revolución industrial”, desde el victimismo o desde la convicción de que nunca antes los ciudadanos necesitarán más a los periodistas para poder discernir entre la verdad y la mentira.
Manso se expresa con optimismo y esperanzado en que el periodismo diferencial puede ser rentable, además de necesario. “Nuestro desafío es que la gente nos busque, que no se tropiece con nosotros, sino que venga a leernos por el valor añadido que le ofrezcamos”. Eso obliga a que los reporteros tengan un contacto directo con la realidad: a que estén en el lugar del mundo donde se producen los principales acontecimientos y a que sean capaces de formular la pregunta más necesaria en el momento más crítico. Ese es el fundamento de esta profesión. Lo ha sido y lo será. A partir de ahí, la IA podrá utilizarse para presentar los contenidos al lector de una forma más atractiva.
Entrevista en 'El Mundo'
Manso conversa desde uno de los extremos de la larga mesa de madera de La Pecera, la principal sala de reuniones del diario. Se muestra convencido de que El Confidencial es un diario “tremendamente representativo del periodismo español” y ensalza el trabajo de su editor y de su director, quienes han sabido conjugar el modelo de empresa “nativa digital” con el de los legacy media.
Foto: S. B.
Reconoce que sus días terminan con la lectura de El Mundo, pero que comienzan con un repaso a la portada de El Confidencial. “Es el que tiene más capacidad de darme un disgusto por publicar una exclusiva que perseguíamos nosotros. Ambos periódicos tenemos un espíritu muy parecido”, apunta, mientras se refiere a uno de los momentos más críticos de la rutina del periodista, que sucede al abrir los ojos por la mañana y agarrar el teléfono móvil para consultar las noticias de la competencia y comprobar si su cosecha ha sido peor que la propia. Digamos que el primer trago amargo del día puede llegar antes de comenzar a sorber el café. Gajes del oficio.
Manso cumple este año 20 años en El Mundo y recuerda durante la charla la primera noticia que publicó tras ser contratado. Versaba sobre el constructor Paco 'El Pocero', quien entonces quería pegar un pelotazo con unos terrenos. “Había ido durante el verano con Carlos Segovia a Seseña (Toledo) para conocer a las fuentes. Después, las trabajé entre agosto y septiembre; y en noviembre respondieron y me dieron una buena información, que además fue portada”.
Joaquín Manso sobre El Confidencial: 'Es el que tiene más capacidad de darme un disgusto por publicar una exclusiva que perseguíamos nosotros'. (S. B.)
Las rutinas del periódico eran muy distintas en esa época. “Yo estaba en la sección de Tribunales y éramos los que más tarde acabábamos. Había días en los que empezaba a escribir a las 11 de la noche”. Entonces, se escribía para el día siguiente, mientras que ahora se vuelca la carga informativa en la mañana, que es cuando más demanda de información existe. “Al filo de la medianoche, se mantiene un retén informativo para abordar las noticias que surgen a esa hora, que suelen estar relacionadas con el mismo personaje, que es Donald Trump”.
El tira y afloja con los gobiernos
La prensa de espíritu liberal se ha enfrentado históricamente a tensiones con los diferentes gobiernos. Dentro de España, ese proceso ha sido habitual, especialmente por la “concepción patrimonial del poder” que existe por parte de los partidos. “Siempre ha habido presiones y es parte de nuestro trabajo soportarlas. Ahora bien, nunca se había producido un deterioro semejante en la relación entre el poder y los medios como actualmente”, con Pedro Sánchez en Moncloa y ciertos ministros y portavoces con actitud hostil hacia los periodistas más críticos.
¿Cuándo cruzó Sánchez el Rubicón en este sentido? Para Manso, cuando envió aquella 'Carta a la ciudadanía' y comenzó a hacer sentir a los periodistas que el peso del poder podía caer en cualquier momento sobre sus hombros.
Manso: 'Nunca habíamos tenido tantos y mejores lectores como ahora'. (S. B.)
Hubo compañeros de profesión que firmaron entonces un 'Manifiesto contra el golpismo mediático y judicial', pero también algún legacy media que llevó a su portada un titular del presidente del Gobierno que incluía el término “fachosfera”, que, hasta entonces, formaba parte de un ámbito marginal, “propio de reservorios que no tenían ninguna credibilidad”.
Frente a las presiones habituales y crecientes en toda Europa, fruto del ascenso de los populismos hasta los núcleos de poder y de la utilización de las plataformas digitales para sembrar la confusión, Manso expresa su confianza en la función social que tienen encomendadas cabeceras como El Mundo y El Confidencial. “Nunca habíamos tenido tantos y mejores lectores como ahora. La gente nos lee. Se leen las informaciones, tenemos tiempos de permanencia altísimos. Hay compromiso y conciencia por la información. Eso nos hará resistir”, concluye.
Foto: S. B.
Es cierto que tras la llegada del smartphone cualquiera pudo comenzar a transmitir información desde cualquier punto del planeta y eso restó rentabilidad a los negocios periodísticos. Pero también es verdad --añade Manso-- que los ciudadanos reclaman que alguien les ayude a distinguir entre lo que es verdad y lo que es mentira. Y ahí se encuentra el presente, pero sobre todo el futuro de la profesión.
¿Presionará el poder? Sin duda, como siempre lo ha hecho. Pero "no podrán con nosotros. No podrán con la conciencia del ciudadano y de la sociedad civil, con respecto a lo que representa la información".
El día después del fallecimiento de Raúl del Pozo, dos de sus antiguos colegas en el diario Pueblo, Arturo Pérez-Reverte y José María García, recordaban algunas anécdotas del pasado. Una de las más celebradas versaba sobre el momento en el que Del Pozo y Raúl Cancio acudieron al festival de la isla de Wight, en Reino Unido, símbolo del movimiento contracultural surgido en la década de 1960. Ninguno sabía inglés ni conocía a nadie por allí, pero intentaron mimetizarse con el entorno disfrazándose de hippies. Enviaron crónicas que todavía recuerdan sus compañeros.