El desafío de ser creíble en la era de la IA: cuando el algoritmo redefine el relato
En la segunda parada de su viaje editorial de un cuarto de siglo, El Confidencial debatió en Zaragoza cómo los algoritmos condicionan la opinión pública además de acercarse a la realidad de una región que busca convertirse en epicentro tecnológico
El director de El Confidencial, Nacho Cardero, en la apertura del evento.
A las puertas del siglo XXI, solo unos pocos acertaban a vislumbrar el potencial que ofrecía internet, esa vasta red global capaz de conectar millones de ordenadores, personas y dispositivos por todo el planeta que desató una auténtica revolución. Poco más de un cuarto de siglo después, el mundo se mide en datos y los algoritmos pugnan por definir un status quo que ha rediseñado el papel de instituciones, medios y empresas. En este contexto, la 'Influencia y credibilidad en la era de la inteligencia artificial' se convertía en el eje central de la segunda escala del viaje editorial de un cuarto de siglo de El Confidencial que, en este caso, ha viajado a Zaragoza.
La ciudad representa hoy el pulso de la España que innova. No es solo un enclave estratégico en logística; se ha consolidado como un polo emergente de centros de datos y un territorio clave para la economía del dato. Desde el escenario del NH Collection Gran Hotel Zaragoza lo explicaba Nacho Cardero, director de El Confidencial, en su discurso de bienvenida en el que -además de agradecer la colaboración de Moeve, Carbonia, Banco Sabadell, Naturgy, Tendam, CaixaBank, Bidafarma, BBVA, Philip Morris, Ibercaja, Quirónsalud, Gobierno de Aragón, Herbert Smith Freehills Kramer, Occident y KPMG en la celebración-, dejaba claro que el periodismo “atraviesa por sus momentos más difíciles, pero también más apasionantes”.
"El periodismo atraviesa por sus momentos más difíciles, pero también más apasionantes", Cardero (El Confidencial)
En este escenario, Cardero reivindicó el papel del periodismo ante el desafío que plantea un entorno mediado por algoritmos donde parece que “la verdad ha muerto y ha triunfado el relativismo absoluto”. Pero frente al ruido digital y la desinformación, hoy el periodismo es más importante porque “cuanto más vaporoso o líquido es todo, más necesaria es una marca con valor como el Confidencial, que ofrece calidad e independencia”. Cardero defendió el rol del periodismo como contrapoder que vigila, como mediador que sostiene una conversación pública de calidad, especialmente cuando la aceleración tecnológica amenaza con desdibujar los hechos.
De poderes, influencia o de cómo 'Gobernar en tiempos de ruido: responsabilidad, verdad y liderazgo' habló también el presidente en funciones del Gobierno de Aragón, Jorge Azcón, que, en un formato Q&A conducido por Juan Fernández-Miranda, adjunto al director de El Confidencial, hicieron un repaso ameno que fue desde el actual ciclo político en Aragón hasta el caso Forestalia, pasando por la realidad económica de la región, la vivienda o las perspectivas de futuro.
Sobre el papel de la región como epicentro tecnológico, Azcón reconoció que lo que ocurre en la región no afectará solo a los aragoneses. “Que España sea uno de los países europeos con mayor capacidad de computación en los próximos años es una ventaja competitiva que va a tener nuestro país desde el punto de vista económico, de la formación de talento y, evidentemente, del ecosistema que se va a generar alrededor de esas infraestructuras de datos”.
"Que España sea uno de los países europeos con mayor capacidad de computación en los próximos años es una ventaja competitiva", Azcón (PP)
El mandatario en funciones recordó que solo las cuatro grandes tecnológicas que invierten en inteligencia artificial -Meta, Google, Microsoft y Amazon- prevén desembolsos de entre 80 y 90 mil millones de euros anuales y reivindicó la apuesta de Aragón porque esas inversiones (que van unidas a infraestructuras tecnológicas) “tengan su epicentro en nuestra comunidad”. En este sentido, el presidente apuntó a los PIGA (Proyectos de Interés General de Aragón) como una herramienta que favorece la atracción de inversiones: “Quien viene a invertir en Aragón le hacemos un fast track para que sus proyectos puedan ponerse en marcha cuanto antes”.
Natalia Chueca, alcaldesa de Zaragoza.
Solo en Zaragoza hay más de 9.700 profesionales que trabajan en el ámbito de las tecnologías y el sector “representa ya el 3,7% del PIB de Aragón”. Así lo apuntó la propia alcaldesa de Zaragoza, Natalia Chueca, encargada de cerrar el evento. La regidora defendió en su intervención que la inteligencia artificial no es solo un desafío regulatorio o ético, sino una oportunidad real para transformar la gestión pública y mejorar la vida de los ciudadanos.
"La credibilidad seguirá descansando en el rigor, la verdad, la transparencia y el compromiso con el ciudadano", Chueca (alcaldesa de Zaragoza)
La regidora situó a la ciudad en un momento decisivo marcado por la llegada de inversiones tecnológicas y la voluntad de convertirla en “el hub tecnológico de Europa”. Subrayó que este impulso no se limita a infraestructuras, sino que busca generar un impacto real en la ciudadanía. En este sentido, destacó el proyecto DAD Alierta, ubicado “a unos metros de aquí” y concebido para “generar ese ecosistema para hacerlo más atractivo y para que esa inversión se transforme en talento, se transforme en empleo”.
Chueca defendió que la IA ya está mejorando servicios públicos esenciales y puso como ejemplo la plataforma de alertas tempranas desarrollada con Amazon Web Services o la oferta formativa del Ayuntamiento en materia de inteligencia artificial abierta a toda la ciudadanía de manera gratuita. No obstante, reflexionó: “Con el uso de la inteligencia artificial y las redes sociales, influir es fácil, pero lo que nos va a generar la diferencia de verdad es la credibilidad (...) que seguirá descansando en los pilares del rigor, la verdad, la transparencia y el compromiso con el ciudadano”.
La batalla por la credibilidad en la era de la IA
Antes de que Chueca despidiera la cita, un panel de expertos formado por Carme Artigas, exsecretaria de Estado de Digitalización e IA y presidenta del Comité de Inteligencia Artificial de la ONU; Jacobo Garnacho, director de IA y datos de IBM para España, Portugal, Grecia e Israel y Manuel Ángel Méndez, redactor jefe de la sección Teknautas en El Confidencial, protagonizó la mesa redonda 'Cómo la IA redefine la conversación pública'. El debate puso sobre la mesa cómo la inteligencia artificial se ha convertido en un actor central en la configuración de la conversación pública, no solo por su capacidad para generar contenidos, sino por su influencia en cómo se distribuyen, jerarquizan y consumen.
"Cuando el algoritmo sustituye a la edición de la noticia, lo que es popular sustituye a lo que es criterio. Ahí es donde nos tenemos que revelar", Artigas (ONU)
La transformación, sin embargo, no ha sido gradual. Como recordó Méndez, en apenas cuatro años se ha producido “una aceleración brutal en la forma en la que las sociedades y la opinión pública conforman sus opiniones”. La IA ya no solo recomienda contenidos: interviene en la secuencia, el contexto y la intensidad con la que los usuarios los reciben, modulando la conversación pública.
Mesa redonda 'Cómo la IA redefine la conversación pública'.
Esa capacidad está directamente relacionada con el diseño de los propios algoritmos que, como explicó Artigas, están diseñados “para maximizar los extremos”. Esa lógica empuja a los usuarios hacia contenidos cada vez más afines a sus sesgos, generando cámaras de eco que fragmentan la percepción colectiva. La consecuencia es que dos personas expuestas a la misma actualidad pueden vivir en universos informativos incompatibles. “Tú ves una cosa distinta y yo veo otra”, resumió Artigas, subrayando que no se trata de una metáfora, sino de un fenómeno tecnológico medible.
"La única salida para los medios es la credibilidad, el rigor y la influencia. No se puede ser un medio de masas y a la vez ser influyente", Méndez (El Confidencial)
Los participantes coincidieron en que la IA plantea desafíos que ningún país puede abordar en solitario, pero también en que Europa no debe renunciar a su capacidad de establecer reglas. Artigas recordó que regular no es frenar la innovación, sino proteger derechos en contextos de asimetría de poder. Y desmontó la narrativa de que Europa regula mientras otros innovan: “Estados Unidos no inventa. El 80% de las patentes de IA aplicada es China”. La batalla, dijo, es también cultural: aceptar que regular es perder competitividad es, en sí mismo, una forma de derrota.
Desde la perspectiva tecnológica, Jacobo Garnacho insistió en que la clave no es la prohibición, sino la gobernanza. La IA, dijo, debe ser transparente, trazable y supervisada desde su diseño, no como un añadido posterior. “Lo que es clave es que cada vez que hay un sistema de inteligencia artificial pongamos esa gobernanza desde el inicio”, afirmó. En cuanto a la soberanía tecnológica, defendió que no se trata de aislarse, sino de evitar dependencias estructurales: “La soberanía no dice que hay que evitar colaborar, lo que dice es que hay que evitar depender”. Para ello, apostó por arquitecturas abiertas y portabilidad, que permitan a Europa mantener autonomía sin renunciar a la innovación global.
Carme Artigas (Comité de IA de la ONU) y Jacobo Garnacho (IBM).
En este contexto, el impacto de la IA en el periodismo fue uno de los puntos más sensibles. La conversación llevó al debate el hecho de que los medios tradicionales han perdido el control sobre la distribución de sus propios contenidos. Ya no deciden qué se ve ni en qué orden: esa función la ejercen plataformas cuyo criterio es puramente algorítmico. Artigas fue tajante: “Tú no decides lo que ves. La distribución la decide primero el algoritmo de Google”. Y ahora, además, los modelos generativos introducen una capa adicional que sustituye al editor humano por un sistema que jerarquiza lo popular por encima de lo relevante. En ese escenario, la credibilidad se convierte en el principal activo de los medios, pero también en un terreno cada vez más difícil de defender.
"La IA no está creada para un único fin, pero puede acelerar dinámicas que ya existen en contextos donde no se busca un debate, sino la atención", Garnacho (IBM)
Méndez coincidió en que parece que éste “es el peor momento y a la vez el momento más importante para los medios de comunicación”. Las plataformas ya no priorizan contenidos de calidad y la IA generativa diluye la frontera entre información profesional y material sintético. En este contexto, los medios deben renunciar a la lógica del volumen y apostar por comunidades más pequeñas, pero más comprometidas. “Quizás los medios tengamos que conformarnos con audiencias más compactas, pero ser ese último reducto donde la gente pueda acudir para informarse”, afirmó.
Pese a todo, la reflexión compartida fue unánime y es que la IA no sustituirá al periodismo, pero sí transformará su práctica. “Lo que seguro que va a sustituir la IA es una persona que trabaja sin IA por una persona que trabaja con IA”, apuntó Garnacho. La tecnología, coincidieron, debe servir para reforzar el trabajo periodístico, no para reemplazarlo, pero, para que eso ocurra, es imprescindible que los medios recuperen su papel como garantes de la verdad en un ecosistema donde la información ya no circula por canales que controlan. “Los medios debemos ser ese último reducto donde la gente pueda acudir a informarse”, resumió Méndez.
A las puertas del siglo XXI, solo unos pocos acertaban a vislumbrar el potencial que ofrecía internet, esa vasta red global capaz de conectar millones de ordenadores, personas y dispositivos por todo el planeta que desató una auténtica revolución. Poco más de un cuarto de siglo después, el mundo se mide en datos y los algoritmos pugnan por definir un status quo que ha rediseñado el papel de instituciones, medios y empresas. En este contexto, la 'Influencia y credibilidad en la era de la inteligencia artificial' se convertía en el eje central de la segunda escala del viaje editorial de un cuarto de siglo de El Confidencial que, en este caso, ha viajado a Zaragoza.