Susanna Griso: "Las grandes empresas tienen un poder brutal que algún día deberíamos contar"
La presentadora de 'Espejo Público' resalta la valentía de El Confidencial y su apuesta por la información: “Tenéis una masa crítica que acude al periódico pendiente de qué se pueden encontrar ese día, incluso algunos preocupados"
Preguntarle a Susanna Griso (Barcelona, 1969) a qué hora se levanta es demasiado recurrente. Lo interesante es saber cómo se informa una persona que aún de madrugada debe construir un relato periodístico de la actualidad cuando aún no ha salido el sol y las redacciones duermen. Cada mañana, millones de personas confían en su programa para informarse, y ella sabe que los poderes públicos van a escucharla con atención. Se llama influencia.
En ese momento previo al amanecer juegan un papel esencial periódicos como El Confidencial, un diario que cumple 25 años y que la ha acompañado cada mañana en sus dos décadas a frente de Espejo Público (Antena 3). En esa labor apresurada de desentrañar las claves del día es muy útil apoyarse en la propuesta informativa de un periódico que, explica Griso, ha alcanzado las máximas cotas de influencia gracias al buen manejo de la principal materia prima del periodismo: la información.
“El Confidencial pasa por ser un periódico valiente, que no tiene ningún problema en denunciar corruptelas del estamento político aunque le llamen seudomedio o aunque le recorten, como ha ocurrido, la publicidad institucional. Pero, y para mí eso es muy importante, también entra en colisión con los intereses de las grandes empresas, aunque eso implique perder convenios muy golosos; y eso hay muy pocos periódicos que se atrevan a hacerlo”, explica Griso.
La presentadora entiende que a estas alturas del siglo XXI las presiones de las compañías son más peligrosas que las de los políticos. “No todo el mundo se atreve con las grandes empresas, y eso es vuestro valor añadido y lo que os hace especialmente fuertes”, explica Griso, que atribuye el éxito de El Confidencial a la existencia de un vínculo fuerte entre el periódico y sus lectores.
Susanna Griso: ''El Confidencial pasa por ser un periódico valiente, que no tiene ningún problema en denunciar corruptelas del estamento político''. (V. V.)
“Los lectores de El Confidencial son personas que acuden al periódico pendientes de qué se pueden encontrar ese día, incluso algunos preocupados, pero que os dan una masa crítica, una fuerza que os permite navegar en esas aguas procelosas”, argumenta, haciendo suyo el lema de El Confidencial: “El diario de los lectores influyentes”.
En estos 25 años, el periodismo ha cambiado mucho como consecuencia de la aparición y constante mutación de las redes sociales, de “engaños” como el llamado periodismo ciudadano, o de la amenaza de las grandes plataformas tecnológicas. “Hay muchas amenazas que se ciernen: la precariedad, la piratería, por no hablar de los tecnoligarcas, que diría Pedro Sánchez, que evidentemente nos van a complicar mucho la existencia. La IA va a hacer que cambie mucho, sobre todo en la prensa”.
Foto: V. V.
Sin embargo, Griso no compra los mensajes derrotistas sobre el futuro de su profesión. “Frente a estas amenazas cobra cada vez mayor importancia el periodismo creíble, riguroso, contrastado, el que apela a las fuentes, el que levanta un teléfono... Pienso que cada vez vamos a buscar cabeceras confiables".
Y es exactamente ahí donde el futuro se abre como un panorama alentador para medios como El Confidencial, “que siempre ha primado la información por encima de la opinión y que ha demostrado coraje y valentía contra el estamento político y contra determinadas empresas”. Veinticinco años de El Confidencial y 20 años de Espejo Público: “Y que cumplamos muchos más, porque eso demostrará que el buen periodismo ha triunfado”, concluye.
Preguntarle a Susanna Griso (Barcelona, 1969) a qué hora se levanta es demasiado recurrente. Lo interesante es saber cómo se informa una persona que aún de madrugada debe construir un relato periodístico de la actualidad cuando aún no ha salido el sol y las redacciones duermen. Cada mañana, millones de personas confían en su programa para informarse, y ella sabe que los poderes públicos van a escucharla con atención. Se llama influencia.