"Si tuviera que decidir si debemos tener un Gobierno sin periódicos o periódicos sin Gobierno, no dudaría en preferir lo segundo”. Esta frase de Thomas Jefferson, escrita hace más de dos siglos, es el cimiento de otra que hoy resuena en las redacciones de medio mundo: “Sin periodismo no hay democracia”. Se dice cuando los políticos hacen ruedas de prensa sin preguntas, cuando se asesina a periodistas en conflictos armados, cuando se boicotea a la prensa en democracias de dudosa calidad… Y en El Confidencial, haciendo un repaso de nuestros 25 años de historia, lo hemos vivido de cerca.
En los últimos tiempos, a las amenazas tradicionales se han sumado otras nuevas como la IA, que hace que cada vez sea más difícil distinguir la información real del humo, y la polarización, que ha dejado al ciudadano expuestoen mitad de la batalla del relato.
Si bien la frase de Thomas Jefferson podría parecer exagerada, los datos evidencian que hay más en juego de lo que se podría imaginar y su opinión es ya una realidad demostrable. Sin (buen) periodismo no hay (buena) democracia. Y estos cinco gráficos lo demuestran.
A mejor periodismo, mejor democracia (y viceversa)
Para hacer una comparación sencilla, podemos fijarnos en dos datos esenciales. El primero es el ranking de los países con mayor calidad democrática, elaborado anualmente por Transparencia Internacional. En dicho listado, países nórdicos como Dinamarca, Finlandia, Noruega o Suecia ocupan los primeros puestos. España ocupa el puesto 50.
El segundo dato es el de los países con mayor libertad de prensa, editado por Reporteros Sin Fronteras (RSF). De nuevo, aparecen varios países nórdicos, como Noruega, Dinamarca, Finlandia o Suecia, en los primeros puestos. España, por su parte, ocupa la posición 23.
Ahora bien, ¿qué pasa si cruzamos ambos ránkings? Hemos hecho el ejercicio y puedes verlo en el gráfico de abajo. Como vemos, salvo raras excepciones (especialmente llamativa la de Singapur), quienes ocupan los primeros puestos en calidad democrática hacen lo propio en libertad de prensa, y viceversa.
La democracia y el periodismo, en peligro
Con frecuencia suele decirse que la democracia y el periodismo, tal y como los conocemos, están en peligro. Pueden sonar a frase hecha, pero la realidad, de nuevo, apoya este argumento. El Democracy Report de V-Dem así lo confirma: si nos fijamos en el balance entre 2004 y 2024, podemos observar que el número de países en fase de democratización ha bajado, mientras que los que están tomando un giro autárquico crecen.
¿Y qué pasa con el periodismo? Exactamente lo mismo. El informe refleja que, en los últimos 20 años, los países con mejora de la libertad de expresión han caído, mientras que los que observan un deterioro de la misma siguen aumentando.
Si cae el periodismo, cae la democracia
El análisis que hace V-Dem es demoledor y ofrece una conclusión clara: el deterioro del periodismo es el principal indicador del declive de una democracia. De hecho, "la estrategia favorita de los países en vías de autocratización es la censura de los medios de comunicación, seguida del socavamiento de las elecciones y la sociedad civil", se afirma.
La prensa libre e independiente, por tanto, se convierte en el mayor contrapunto al poder autárquico. Así lo considera también el informe A free press is bad news for corruption, en el que se observa "una relación significativa entre mayor libertad de prensa y menor corrupción en un amplio grupo de países".
De hecho, "una prensa independiente es probablemente una de las instituciones más eficaces para descubrir infracciones de los funcionarios gubernamentales", de modo que la libertad del periodismo "puede constituir un poderoso control de la corrupción". A la hora de establecer un balance entre periodismo y democracia, los investigadores lo tienen claro: "De los posibles controles sobre la corrupción burocrática, la prensa libre es uno de los más eficaces".
"Si tuviera que decidir si debemos tener un Gobierno sin periódicos o periódicos sin Gobierno, no dudaría en preferir lo segundo”. Esta frase de Thomas Jefferson, escrita hace más de dos siglos, es el cimiento de otra que hoy resuena en las redacciones de medio mundo: “Sin periodismo no hay democracia”. Se dice cuando los políticos hacen ruedas de prensa sin preguntas, cuando se asesina a periodistas en conflictos armados, cuando se boicotea a la prensa en democracias de dudosa calidad… Y en El Confidencial, haciendo un repaso de nuestros 25 años de historia, lo hemos vivido de cerca.