Teruel representará a España en la "Eurovisión" de los árboles

Elisa Alegre

Teruel, 29 ene (EFE).- Ni el más guapo, ni el más grande, ni el más viejo. El concurso del Árbol Europeo del Año busca el ejemplar más querido por la gente y, por primera vez, se presenta uno español: un chopo cabecero que vive desde hace 250 años en Teruel.

El chopo cabecero del Remolinar, de Aguilar del Alfambra (Teruel), es el primer árbol español que opta a este premio, convocado por la organización Enviromental Partnership, para reconocer no tanto el valor natural del ejemplar o su monumentalidad como su historia y relación con las personas.

A través de la web www.treeoftheyear.org los europeos podrán votar durante el mes de febrero al mejor ejemplar entre las propuestas de 14 países, en una suerte de "Eurovisión" de los mejores árboles, tal y como ha dicho durante la presentación de la candidatura Chabier de Jaime, del Centro de Estudios del Jiloca.

"Es un árbol característico de Teruel pero pedimos el voto de todos los españoles porque representamos a todos", ha dicho este investigador.

Entre sus rivales en el concurso hay un variado abanico de ejemplares. Desde el cedro con el que participa Irlanda, que plantó un señor en recuerdo de su mujer fallecida hace 11 años, hasta el de Inglaterra, un árbol del bosque de Sherwood donde la leyenda sitúa a Robin Hood.

El chopo cabecero del Remolinar presumirá de sus más de 200 años de vida y sus dimensiones considerables pero lo destacable es que se ha convertido "en el símbolo de los miles de chopos cabeceros de la provincia y del río Alfambra, la mejor chopera de estas características de Europa", según ha indicado María Jesús Rambla, de la plataforma Aguilar Natural.

Junto al Centro de Estudios del Jiloca y VoluntaRios, todas ellas sin ánimo de lucro, esta organización es la impulsora de la candidatura de este ejemplar, que eligieron porque goza de buena salud y por su ubicación pero, sobre todo, porque representa un patrimonio único y que está en la provincia de Teruel, donde se encuentran las mayores concentraciones de Europa de este árbol.

Se estima que solo en el valle del río Alfambra hay unos 25.000 ejemplares, la concentración más importante de toda Europa de este chopo cabecero.

El árbol turolense representa todo un legado histórico vinculado con la naturaleza y la vida en el mundo rural, que comenzó a reivindicarse con la fiesta del chopo cabecero, una jornada festiva que nació en Aguilar del Alfambra y que cada año se celebra de manera itinerante congregando a centenares de personas que recuerdan que este chopo es parte de su historia.

Lo que hace singular a los ejemplares turolenses de esta especie es el cultivo del árbol a través de la técnica de la escamonda y la gran concentración de ejemplares que se da en la provincia, algo que los expertos vinculan con la época medieval, ya que es posible encontrar referencias históricas en ordenanzas de la comunidad de aldeas de Teruel, en 1624, e incluso anteriores.

"La concentración en Teruel se debe probablemente a la profunda deforestación de los paisajes de montaña asociados al aprovechamiento ganadero y agrícola", según De Jaime.

El árbol aseguraba madera en unas zonas donde la ganadería extensiva tenía gran peso y las ovejas que pastaban en las riberas podían acabar con los árboles que se plantaban.

Eran una fuente de ingresos pero también parte de la historia de estos pueblos, "han sido el techo de sus casas, la leña de su hogar" y por tanto tiene "una importante relación afectiva con las personas", ha añadido, hasta el punto de que en lugares especialmente prolíficos era afortunado el que recibía en herencia los chopos en lugar de las tierras de labor.

El afecto que los turolenses tienen a este chopo cabecero y el símbolo que para ellos representa se puede ver recompensado este año con su elección como Árbol Europeo del Año .EFE

1011249

Hoy en portada