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¿ESTAMOS ANTE EL FUTURO DEL TABACO?

Siete días fumando tabaco sin combustión: mi experiencia con el iQOS de Marlboro

19.12.201605:00 H. Actualizado: 16.05.2017 - 10:40H.

Están siendo semanas intensas en las oficinas españolas de Philip Morris (Marlboro, L&M, Chester...). La culpa la tiene iQOS, el nuevo dispositivo de tabaco sin humo ni combustión que la multinacional tabaquera está introduciendo ahora mismo en nuestro país. Hace dos semanas, la compañía ofreció a varios medios una entrevista con el director general de la compañía para que nos hablase de iQOS y sus efectos potencialmente menos dañinos para la salud ('potencialmente' es la palabra clave). Este periódico aceptó la entrevista, pero con un añadido: necesitaríamos un ejemplar de este dispositivo para probarlo por nosotros mismos, evaluar su contenido, mostrárselo a profesionales sanitarios, etc.

Desde Philip Morris aceptaron, así que entre el miércoles 7 y el martes 13 de diciembre estuve fumando iQOS. Lo que viene a continuación es una crónica bicéfala: por una parte, la tecnología objetiva, los hechos científicos argumentados por Philip Morris y la opinión de dos médicos españoles; por otra, las sensaciones físicas y psicológicas que, como fumador habitual, he experimentado durante siete días con este nuevo tabaco sin humo ni combustión.

Día 1: ¿cómo funciona todo esto?

El miércoles 7 de diciembre me dirijo a las oficinas madrileñas de Philip Morris, donde el equipo de comunicación me presenta iQOS (que no es tabaco como tal, sino el dispositivo electrónico que calienta el tabaco), me enseña a usarlo y me ofrece probarlo.

Evidentemente, la compañía no puede proporcionarme legalmente las unidades de tabaco (eso lo compraré por mi cuenta), con lo que salgo de allí con IQOS y me dirijo a comprar un paquete de 20 pequeños cigarros (quizá la mitad que los normales), que cuesta 4,85 euros.

'Pack' de IQOS: caja, dispositivo IQOS, unidades de tabaco y cargador. (Foto: C. Otto)

Ya en casa, y tras haber cargado la batería externa/cargador durante hora y media, aproximadamente, introduzco iQOS en dicho cargador —donde permanecerá entre cuatro y cinco minutos—, lo saco, meto en él la unidad de tabaco, aprieto el botón de calentado y espero unos 20 segundos, hasta que la luz me indique que puedo empezar a fumar.

Una vez que todo está listo (habrán pasado unos 5-6 minutos desde que empecé), dispongo de unos seis minutos o 12-14 caladas (lo que primero suceda) antes de que el cigarro deje de servirme.

El sabor es distinto y no hay humo, pero la experiencia se parece a la de un cigarro tradicional

Doy la primera calada y llega lo primero que me llama la atención: efectivamente no hay humo, sino algo que se parece más al vapor de un cigarrillo electrónico. Sea lo que sea (lo veremos más adelante), la cantidad es bastante inferior a la de humo de un cigarro, aunque si me esfuerzo en dar una buena calada, aumenta. El sabor me recuerda al de un cigarro tradicional, aunque no es lo mismo. Quizá más suave, algo que a los fumadores les encantará o les decepcionará según sus gustos. Además del sabor que he comprado, hay otros dos a la venta: uno más suave que el que estoy fumando y otro mentolado.

Las caladas pasan rápidas: si eres de los que fuman despacio, más vale que te des prisa, ya que una vez que iQOS se haya apagado, no podrás seguir fumando hasta recargarlo de nuevo. Una vez terminado el primer cigarro, desmonto el resultado. En primer lugar, veo que la boquilla tiene dos partes: el filtro tradicional y lo que parece ser una especie de tubo para el vapor que será generado. En cuanto al tabaco, no es la picadura a la que los fumadores estamos acostumbrados, sino un tabaco especial y laminado.

Restos del tabaco especial para fumar con IQOS. (Foto: C. Otto)

En lo que queda de día me fumo unos tres o cuatro cigarros más. La primera experiencia, al menos en lo que a sabor se refiere, ha sido similar a la de un cigarro tradicional, pero aún me queda una larga semana por delante.

Día 2: ¿por qué no quemar el tabaco?

Philip Morris parte en sus investigaciones de un argumento: las sustancias nocivas del tabaco no residen solo en la nicotina, sino también en la combustión del cigarro y, por consiguiente, el humo que inhalamos para luego devolverlo al exterior.

Por eso, la filosofía de iQOS es que el fumador consuma un producto de tabaco que no entre en combustión, sino que sea calentado a la temperatura suficiente para que el fumador experimente una sensación similar a la del cigarro tradicional. Como consecuencia de esto, iQOS no produce humo, sino un vapor que, según la tabaquera, "contiene niveles inferiores al 10% de los componentes dañinos del humo de cigarrillo" y "no afecta de manera adversa en la calidad del aire en espacios cerrados".

Philip Morris dice que IQOS "contiene niveles inferiores al 10% de los componentes dañinos del humo de cigarrillo"

Así pues, por un lado tenemos las unidades de tabaco (vendidas aparte) y por otro el dispositivo iQOS y su cargador. El 'pack' del dispositivo, cargador y accesorios de limpieza cuesta 70 euros, pero no se vende en estancos: debe ser un comercial de Philip Morris el que te lo venda.

El dispositivo en cuestión cuenta con su propia batería, el contacto para cargarla, el botón de calentamiento y el cabezal para introducir el tabaco.

Además, está diseñado para conseguir el objetivo antes mencionado: calentar las unidades de tabaco. Para ello, cuenta con un 'software' específico y una lámina de platino que será la encargada de calentar el tabaco para su consumo. En este sentido, la labor técnica es importante: mientras los cigarros tradicionales suelen arder a unos 800ºC al ser encendidos, el 'software' de este dispositivo hace que la lámina no pase nunca de 300ºC.

Día 3: sensaciones físicas

Llevo tres días fumando iQOS y empiezo a notar las primeras sensaciones: las físicas, las asociadas al consumo directo de este tabaco. Porque en Philip Morris me han pedido que durante esta semana solo fume ese tabaco, pero he decidido compaginarlo con mi cigarrillo tradicional para ver las diferencias.

En cuanto al sabor, en términos generales, el tabaco de los 'heets' de iQOS es más suave, menos agresivo. En principio no me disgusta del todo, aunque cuando hago el cambio de un tabaco a otro lo noto bastante, pero eso dependerá del gusto de cada cual.

El sabor es más suave que el de un cigarro tradicional, pero también se queda más corto

De hecho, los primeros días aprovecho para hacer un experimento: le doy a probar este nuevo tabaco a un fumador ocasional —de los que te empiezan a pedir tabaco cuando se han tomado tres cervezas— y a un fumador de tabaco negro. Los resultados son los que me esperaba: al primero le encanta iQOS, mientras que al segundo le parece poco menos que una blasfemia.

Por otro lado, la sensación de la nicotina me resulta bastante similar a la del cigarro tradicional, aunque en lo que a cantidad se refiere sí noto la diferencia: no es que un cigarro de iQOS (aproximadamente de la mitad de tamaño) no me 'llene', pero la diferencia es evidente. Esta alternativa puede estar bien para cigarros esporádicos, pero en el día a día (cuando fumo bastantes más de lo que a todo fumador nos gustaría reconocer), sigo prefiriendo lo de siempre.

Día 4: ¿qué argumenta Philip Morris?

Cuando hablamos con Philip Morris, hay una palabra que se repite de manera constante: 'potencial'. Desde la compañía nos insisten en que, a día de hoy, no pueden asegurar al 100% que su producto sea menos dañino que un cigarro tradicional, sino que, partiendo de sus propios estudios, es "potencialmente menos dañino".

La precaución es evidente, ya que el veredicto científico y legal sobre iQOS no corresponde a Philip Morris, sino a cada uno de los países que tengan que regular su producto. Por eso, por ahora la tabaquera define iQOS como un producto de riesgo reducido (PPR), una clasificación que engloba, entre otros, a los cigarrillos electrónicos.

Mario Masseroli, director general de Philip Morris en España.

De todos modos, Philip Morris insiste en los resultados de sus propios estudios. Según Moira Gilchrist, directora científica de la multinacional, "los resultados hasta la fecha demuestran que el vapor de iQOS tiene niveles significativamente inferiores de componentes dañinos y que el producto es satisfactorio para el fumador adulto, mientras que tiene un atractivo insignificante para aquellos que han dejado de fumar y para los que nunca lo han hecho. Estos resultados a la fecha apuntan claramente en la dirección de la reducción del riesgo". Si quieres conocer parte de dichos estudios, puedes verlos aquí.

Llegado el momento, me entrevisto con Mario Masseroli, director general de Philip Morris en España, que me cuenta los comienzos de este proyecto: "Todo empezó en 2003, cuando montamos un centro de investigación y desarrollo en el que trabajan 430 científicos, ya que buscábamos una alternativa al cigarrillo convencional que tuviera el potencial de reducir el riesgo para la salud", asegura.

"Hasta que no lo certifiquen las autoridades no podemos decir que tenga un riesgo reducido"

Masseroli defiende la aparente idoneidad de calentar el tabaco —en vez de encenderlo— y eliminar el humo: "El principal causante de enfermedades por tabaquismo procede de la combustión del cigarrillo, y al no tener combustión, eliminamos buena parte del riesgo". Sin embargo, iQOS "no es un producto libre de riesgos. Sigue teniendo nicotina, así que queremos que sea consumido únicamente por fumadores adultos. Este no es un producto para dejar de fumar, sino para el adulto que quiere seguir fumando, pero con una alternativa que tenga un riesgo más reducido".

A día de hoy, la 'batalla' de la tabaquera se libra de cara a las autoridades sanitarias de todos los países en los que lanza el producto: "Acabamos de hacer la solicitud del proceso de aprobación de la FDA (Food & Drug Administration) de Estados Unidos, para que revisen en detalle toda nuestra ciencia y puedan certificar que tenemos un producto con el potencial de reducir el riesgo. También lo estamos comenzando a gestionar en otros países, pero hasta que no lo certifiquen las autoridades sanitarias, no podemos decir que iQOS sea un producto de riesgo reducido", me cuenta.

Día 5: sensaciones psicológicas

Mis días con iQOS avanzan y cada vez empiezo a notar más lo que seguramente sea el mayor problema de este producto de cara a los fumadores: las sensaciones psicológicas.

(Foto: Reuters)

Porque, sí, los fumadores tenemos un catálogo infinito de factores psicológicos (a cual más estúpido, dicho sea de paso) vinculados al tabaco: están los acostumbrados a la forma del cigarrillo (que no la cambian por nada del mundo), los que tienen cierto fetiche hacia el paso del humo por la garganta, los que fuman en situaciones de nerviosismo, los que lo hacen en situaciones relajadas... Un sinfín de sandeces, sí, pero todas ellas (son muchas más de las que he enumerado) nos influyen a la hora de fumar.

En cuanto al sabor y a mi propia experiencia de fumar, la verdad es que la diferencia no ha sido demasiada: el tabaco de iQOS no tiene tanto 'sabor' como los cigarros tradicionales, pero algo tiene. También produce vapor (en menor cantidad que el humo tradicional) y, a pesar de que sus cigarros son la mitad de grandes que los tradicionales, me sentí saciado.

La sensación es (más o menos) similar a la de fumar un cigarrillo clásico, pero todavía no está comprobado que iQOS sea menos nocivo

Sin embargo, desde que decides que quieres fumar hasta que finalmente lo haces, pueden pasar cinco minutos. No es un drama, pero ya saben: los fumadores tenemos ese tipo de manías, y a mí la espera me resultó bastante peñazo. En Philip Morris me dijeron que esa sensación desaparece con el uso prolongado y que debería haber hecho mi experimento sin seguir fumando mis cigarros tradicionales, pero mi experiencia fue esa.

Respecto al tema de la salud, aquí el subconsciente de cada cual será el que decida. Si lo que dicen los estudios de Philip Morris es cierto, mi tabaco de iQOS es menos perjudicial que el tradicional, pero aún tendrán que demostrarlo. En cualquier caso, no seamos hipócritas: la preocupación de los fumadores por nuestra salud, si no nula, como poco es escasa. Si no, no fumaríamos.

¿Le recomendaría a un fumador que lo probase? Sí, por probar no pierde nada. ¿Le aseguraría que iQOS es menos nocivo que un cigarrillo tradicional? En absoluto. ¿Se lo recomendaría a alguien que quiera ir dejando de fumar? Ni de broma. ¿Dejaré mis cigarrillos tradicionales para pasarme a iQOS? No.

Fumando por la ciencia. (Foto: C. Otto)

Día 6: ¿qué opinan los expertos?

Ya conocemos la versión de Philip Morris, pero ¿qué piensan los médicos de todo esto? Hemos hablado con dos de ellos. Carlos Jiménez, neumólogo y director del programa de investigación en tabaquismo de Separ, reconoce lo que parece evidente, pero lanza varias advertencias: "Al no haber combustión, no se producen ciertas sustancias tóxicas del tabaco como el monóxido de carbono. Sí, este tipo de productos son menos perjudiciales que el cigarrillo tradicional, pero también tienen sustancias tóxicas. No podemos decir que sea un producto ni mucho menos inocuo, es algo tóxico para la salud", asegura.

A Jiménez todo este discurso le parece medianamente frívolo: "No deberíamos hablar de productos más y menos tóxicos para la salud, sino de productos tóxicos para la salud. Desde el ámbito sanitario, no nos parece un producto adecuado para su uso, ya que perjudica la salud y produce enfermedades".

"No podemos decir que sea un producto inocuo, es algo tóxico para la salud"

Más duro se muestra Francisco Camarelles, médico de familia y vicepresidente del Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo (CNPT): "La industria del tabaco lleva muchos años con estrategias para decir que están preocupados por disminuir los riesgos del tabaco. Ya lo intentaron hace años con los cigarrillos 'light', diciendo que iban a ser menos peligrosos, pero luego salieron estudios que desmentían eso".

De hecho, la Unión Europea ya prohibió a las empresas tabaqueras usar la etiqueta 'light', nadie puede vender tabaco con la denominación 'light'.

"Deberán demostrar que lo único perjudicial es la nicotina y que no hay otra sustancia tóxica"

"Quieren vendernos que es menos nocivo, pero eso tendrán que demostrarlo", asegura. "Es cierto que si no quemas el tabaco tienes menos sustancias tóxicas, pero eso no significa que lo que se esté produciendo no sea tóxico. Tendrán que demostrar que lo único perjudicial que tiene es la nicotina y que no lleva alguna otra sustancia tóxica. Porque si solo fuese perjudicial la nicotina, en vez de usar iQOS habría que empezar a dar a los fumadores productos que solo lleven nicotina y no sean cigarrillos".

En cualquier caso, "aunque lo único perjudicial fuese la nicotina, no hay que olvidar que es una sustancia adictiva y con efectos sobre el sistema cardiovascular".

Día 7: conclusiones

A favor

1. La experiencia (sabor, humo, saciedad...) es similar a la de un cigarrillo tradicional.
2. La tardanza (5-6 minutos) entre cargar el iQOS, calentar el tabaco y empezar a fumar, quizá (solo quizás) haga que fumes menos.
3. En general, la experiencia es bastante más limpia que con un cigarrillo tradicional: hay menos humo/vapor, menos olor, no hay monóxido de carbono y no se genera ceniza.

(Foto: Reuters)

Intermedio

1. Los estudios de Philip Morris, en los que se asegura que el tabaco de iQOS podría ser menos nocivo para la salud, aún no han sido avalados por ninguna autoridad sanitaria pública.

En contra

1. La experiencia es similar a la de un cigarro tradicional, pero sigue habiendo diferencias más que notables.
2. Tardar 5-6 minutos entre cargar el iQOS y calentar el tabaco, si tienes prisa o no quieres esperar, se convierte en algo eterno, al menos al principio.
3. Me resulta bastante frívolo hablar de productos 'más y menos nocivos'. Incluso en el mejor de los casos, iQOS hará que consumas nicotina, y la nicotina es tóxica.
4. Fumar es perjudicial para la salud. Fumar es perjudicial para la salud. Fumar es perjudicial para la salud.

En definitiva, si eres fumador y sientes curiosidad por iQOS, quizá puedas probarlo si algún conocido lo tiene o si quieres gastarte 70 euros en el dispositivo y 4,85 euros en el minipaquete de 20 cigarros. Ahora bien, si lo haces porque te preocupa verdaderamente tu salud, recuerda que los estudios de Philip Morris aún no han sido certificados por ninguna autoridad sanitaria oficial (la FDA americana está en ello); hasta entonces, ni Philip Morris puede vender su producto asegurando ser menos nocivo que el tabaco tradicional ni tú deberías pensar eso solo porque no veas humo.

¿Sabes lo que sí puedes hacer si eres fumador y realmente te preocupa tu salud? Dejar de fumar. Si necesitas ayuda, puedes acudir a tu médico de cabecera, buscar programas concretos de tu comunidad autónoma, acudir a la CNPT o a la AECC, bajarte esta guía o incluso usar esta aplicación móvil, entre muchísimas otras cosas.

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