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"no ganas elecciones sin apoyo de estos grupos"

Este es el secreto del enorme poder del lobby de las armas en EEUU

Cada ciclo electoral, cada político que se presenta a un escaño en las cámaras legislativas de EEUU obtiene una especie de boletín de notas. Diferentes asociaciones dan calificaciones según la postura del candidato respecto del tema al que se dedican o en función de su historial de votos a propuestas de ley y enmiendas que se hayan planteado. Aborto, impuestos, política exterior, libertades civiles, derechos de minorías.. centenares de grupos puntúan a los congresistas, senadores y demás representantes que recopilan y presentan webs a servicio del votante, como Votesmart o Govtrack.

Es una manera rápida y muy visual de obtener una radiografía de un candidato a la hora de votar. Obviamente, no todas las calificaciones tienen el mismo peso, y lo que digan grandes organizaciones como Planned Parenthood o la ACLU, o grandes grupos conservadores como Freedom Works o Heritage Action, tiene mucha más influencia que lo que digan otras de las entre 600 y 700 organizaciones que les puntúan como, por ejemplo, la Asociación Americana de Bibliotecas.

De entre todas, una de las "asignaturas" que más pueden influir en el futuro político de un candidato es la de la NRA, la Asociación Nacional del Rifle. Fundada casi al mismo tiempo que la Constitución estadounidense, a finales del XIX, tiene gran poder económico, con cinco millones de miembros y 434 millones de dólares de ingresos al año, y puede respaldar significativamente a unos candidatos frente a otros. Candidatos con una A , una A o una Aq, las tres calificaciones más altas, reciben ayuda financiera para sus campañas. Los que no, no solo no reciben nada, sino que pueden ser objeto de propaganda electoral negativa financiada por la NRA.

"Uno de los problemas de nuestra democracia es que no se pueden ganar unas elecciones sin el apoyo de organizaciones muy poderosas"

En general es raro, muy raro, encontrar un congresista o senador republicano que tiene menos de una A. También es extremadamente raro encontrar un demócrata con más de una C; para la mayoría de representante demócratas tener un suspenso de la NRA es algo de lo que presumir -según los últimos datos del NRA obtenidos por el 'Washington Post', nueve senadores demócratas, la mayoría de estados muy republicanos, tenían aprobados-.

"En principio, no hay nada intrínsecamente malo en las calificaciones que da la NRA. Tienen el mismo derecho que cualquier otro grupo de presión a representar a sus miembros y a calificar a los políticos según se posicionen respecto a los temas que les preocupan. Hay otras organizaciones en el espectro de la izquierda que hacen lo mismo de cara a sus intereses. El problema quizá pueda venir del hecho de que algunas de estas organizaciones de presión tienen mucho, mucho dinero. Y que uno de los problemas de nuestra democracia es que no se pueden ganar unas elecciones sin el apoyo de organizaciones muy poderosas", explica a El Confidencial Josh Tauberer, fundador de Govtrack.

Walker McKusick, director de Votesmart, admite que las calificaciones se prestan a presión y manipulación, tanto de candidatos como de votantes, "o simplifican mucho la labor tan complicada de un legislador, con un simple aprobado o suspenso. Algunas organizaciones puntúan mejor a unos sobre otros dependiendo de su postura ideológica y no de su verdadera labor legisladora". Para contrarrestar el peso que, a juzgar por lo que buscan los más de 10 millones de usuarios de su web, tienen organizaciones como la NRA, Votesmart poner al mismo nivel las calificaciones de una organización de signo opuesto como la Campaña Brady (la fundación que creó Jim Brady, secretario de prensa de Reagan, tras resultar gravemente herido en el atentado contra el presidente en 1981). También vinculan a cada candidato con los datos de su financiación a través de su web socia Opensecrets.org y su informe "Follow the money".

"Hay un montón de reformas y de leyes (obligar a revisar antecedentes penales en las ferias de armas o prohibir a las personas que están en las listas de seguridad de los vuelos comprar armas, por ejemplo) que cuentan con un amplio apoyo de la opinión pública, pero nunca consiguen aprobarse en las cámaras, porque los congresistas republicanos tienen demasiado miedo de salirse del guión de la NRA", explica David Edward Burke, fundador de Citizens Take Action, que persigue una reforma de la financiación electoral para que las grandes corporaciones (lo que aquí llaman "big money") no tengan tanto poder en Washington a través de sus donaciones.

Marcha de protesta contra los tiroteos y la legislación sobre armas desde la sede de la NRA, en Fairfax, Virginia. (Reuters)

Según el último informe del Centro para Política Responsable, organización que dirige Opensecrets.org, la NRA financió campañas y anuncios a favor o contra candidatos por valor 50 millones de dólares en 2016. Un estudio de CNN con estos y otros datos de la Comisión Electoral establecía que solamente cuatro congresistas republicanos no han recibido dinero en las últimas elecciones; 202 han recibido más de 20.000 dólares, 128 han recibido más de 25.000, 39 más de 100.000 y 8 más de 1 millón. En total, casi 13 millones de dólares por parte de la NRA, sus dos brazos políticos o PAC's (el Instituto para Acción Legislativa y el Fondo para la Victoria política), y otros grupos "pro armas". Curiosamente, también hay demócratas que reciben o han recibido dinero de la NRA: 24 entre senadores y congresistas, aunque ninguno más de 50.000 dólares.

Pero no sólo es cuestión de dinero. Otros grupos de presión gastan mucho más y la NRA no es ni de lejos la principal fuente de ingresos del partido republicano o sus políticos. Todavía más sorprendente, los 5 millones de miembros de la NRA son solo un 19% de las personas que poseen un arma en EEUU, que a su vez son un 30% de la población. ¿Cómo es posible que "manden" tanto? Según un informe del centro de Estudios Pew, un 44% de los estadounidenses consideran que la NRA tiene demasiada influencia en la legislación del país sobre las armas.

"Están muy bien organizados, sus miembros y voluntarios son muy eficaces a la hora de presionar, contactar a los congresistas, mandar emails, hacer llamadas", explica Burke. "La influencia de la NRA tiene que ver con que los representantes necesitan ser reelegidos [cada dos años en el caso de la cámara baja, cada cinco en el caso del senado]. Y la Asociación del Rifle tiene una capacidad extremadamente sofisticada para ayudarte o hacerte daño. Si, tras el incidente de Parkland, yo hubiera dicho públicamente que me parece buena idea legislar para que un chico como Nikolas Cruz no se pueda comprar un rifle AR15, la NRA se encargaría de que todos los dueños de tiendas de armas de mi distrito se enteraran, y me vieran como un enemigo, mandarían correo masivo. Sin duda pagaría un gran precio político", confesaba el republicano Tom Rooney al 'New York Times' tras anunciar que abandonaba la campaña.

"Puede que representen solo a un 20% de los propietarios de armas pero el otro 80% no está igual de organizado. En el terreno exclusivo de las armas, no hay nadie al otro lado con el mismo poder ni el mismo dinero para defender las posiciones contrarias", añade Burke. La Fundación Brady, por ejemplo, tiene un presupuesto de 1,5 millones de dólares. La NRA hace campaña, incluso, en contra de cualquier legislación que permita gastar dinero del Gobierno en estudios sobre los efectos de las armas en la sociedad americana.

Un estadounidense con una camiseta de la NRA durante un evento en Manchester, New Hampshire. (Reuters)

Las donaciones se multilpican tras Parkland

Son cinco millones de personas entregadas, apasionadamente, a una causa muy concreta, con un canal de televisión por 'streaming' las 24h oras, con anuncios machacones que equiparan el derecho a tener armas con el respeto a la Constitución, el poseer armas con proteger a la familia, con advertencias de que "ceder un milímetro" en cualquier aspecto equivale a dejar que el temible Estado se inmiscuya en derechos inalienables del ciudadano. Aunque la Segunda Enmienda que defienden a capa y espada esté escrita en 1871 y aluda a una "milicia bien regulada" que nada tiene que ver con la situación actual de quienes tienen armas en EEUU. Sólo en las semanas que han pasado desde la matanza de Parkland, Florida, las donaciones de simpatizantes a la NRA se han duplicado.

"Lo curioso de la Asociación del Rifle es que la gente percibe que tienen más influencia de la que realmente tienen, y eso, precisamente, les da su poder. Los legisladores les tienen miedo, nadie en realidad se atreve a probar si realmente las consecuencias de molestar a un 5% del electorado serían tan graves", opinan Walter Shapiro, profesor de política en Yale y experto del Centro para la Justicia Bremen, en conversación con El Confidencial. Shapiro recuerda, además, que muchos de los miembros de la NRA ni siquiera son tan "apasionados", sino que pertenecen a la asociación para tener descuentos en ferias de armas y cosas así.

Real o imaginada, la influencia de la Asociación del Rifle parece difícil de contrapesar a día de hoy. Aunque algunos grupos de interés como Freedom Works y Heritage Action, del lado del Tea Party y los conservadores más radicales, han estado ganando tanta influencia últimamente que, opinaba en la misma entrevista el conservador Rooney, "Trump podría ponerles límites. Porque en distritos como el mío, Trump tiene incluso más poder que la NRA". Tras la masacre de Parkland, Trump aseguró no tener miedo de la Asociación del Rifle (que contribuyó a su elección en 2016 con 11 millones de dólares de financiación directa y 20 millones dedicados a hundir a su principal oponente, Hillary Clinton). Recientemente, su departamento de Justicia anunció una ley que prohíbe el mecanismo (llamado "bump stock") que convierte el rifle AR15 en un arma automática (y que permitió a Steve Paddok matar en Las Vegas a 58 personas y herir a 800 en diez minutos). ¿Un tímido primer paso hacia un desafío más abierto a la NRA o una medida "light" para contemporizar? Es pronto para juzgar.

"La verdadera dificultad de luchar contra las muertes por arma de fuego en EEUU es que, en realidad, las reformas que persiguen los defensores de mayor control no tendrían muchos resultados. Las muertes a lo mejor se reducirían en un punto de porcentaje. En EEUU hay 300 millones de armas, según los cálculos mas aceptados. Y para que realmente la violencia disminuya, habría que prohibirlas todas. Esto, a día de hoy, en EEUU, es pura ciencia ficción", concluye Shapiro.

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