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POR CAPACIDAD DE CAPTAR SINERGIAS

El mercado señala a Bankia y Sabadell como candidatos para una nueva ronda de fusiones

Los dos bancos cotizan con grandes descuentos, y son los que tendrían más margen para cerrar oficinas ante una eventual fusión entre ellos o con CaixaBank y BBVA, según Barclays

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Las quinielas de fusiones bancarias empiezan a calentarse. Una vez más, y van unas cuantas, sin que en realidad haya habido operaciones notables. Unicaja y Liberbank estuvieron cerca, pero acabaron rompiendo la negociación. La crisis, al haber agudizado los descuentos en bolsa y con el temor a una nueva ola de morosidad, incentiva la posibilidad de otra ronda de concentración del sector financiero español, tal y como quiere el Banco Central Europeo (BCE). Banco Sabadell y Bankia son los más señalados entre los grandes bancos.

Las operaciones son evidentes sobre el papel, aunque en los últimos años no haya habido avances salvo por la compra del Popular por Banco Santander. Pero la adquisición se debió a la crisis del banco, que fue resuelto. Tres años después, algunas entidades cotizan, prácticamente, con el mismo descuento respecto a su valor contable que Banco Popular en sus últimos días.

El desplome de los mercados, pese al rebote de las últimas sesiones, obliga a los banqueros a tener una actitud más receptiva ante eventuales operaciones corporativas. En realidad, como explican siempre consultores, banqueros de inversión y abogados inmersos en las negociaciones, el baile de sillas es el que suele complicar los procesos.

El coronavirus ha llevado a mínimos históricos a varias entidades. Todas destruyen valor. Pero también ha mostrado a los banqueros una hoja de ruta en la que se puede funcionar con menos oficinas abiertas, dado que se ha disparado el uso de los canales digitales. “Una vez que la actividad de la banca comercial regrese a una ‘nueva normalidad’, esperamos que los bancos continúen reduciendo el tamaño de sus redes de sucursales”, señala Barclays en un informe.

El sector bancario español ya ha cerrado más del 40% de las oficinas que tenía en 2008, pero la tendencia sigue vigente. El propio Carlos Torres, cuando llevaba unos meses como consejero delegado de BBVA, señaló como un escenario futuro en el que solo quedarían una de cada tres oficinas en España. Hacia ello va, poco a poco, la banca.

El informe de Barclays calcula un impacto positivo del 5% en el beneficio antes de impuestos por cerrar durante los dos próximos años el 10% de las oficinas españolas. Aplicando criterios de proximidad, por haber oficinas de varios bancos en los mismos municipios, encuentra que el aumento de ganancias alcanzaría el 15% para Bankia y el 11% para Banco Sabadell, a fuerza de sinergias que mejoren la eficiencia en tiempos en los que es difícil que el negocio tradicional sea rentable. Para ello, considera que las fusiones más lógicas por solapamientos serían Sabadell-Bankia y CaixaBank-Bankia.

A la izquierda, solapamiento de oficinas ante eventuales fusiones. A la derecha, beneficio de una fusión Bankia-CaixaBank. (Fuente: Barclays)

Barclays analiza las diferentes combinaciones posibles entre BBVA, CaixaBank, Sabadell y Bankia. Hay que tener en cuenta que ya se ha especulado con varias de ellas en el pasado, especialmente la que relaciona a Banco Sabadell y Bankia. La mayor posibilidad de cierres de sucursales se daría con el banco parcialmente nacionalizado si se fusionara con cualquiera de los otros tres bancos.

El estudio recoge las oficinas por municipios, y cuenta con la posibilidad de cerrar sucursales si las dos entidades de la eventual fusión ya tenían presencia. Cuenta con el cierre de dos oficinas si un banco tiene, al menos, dos, y el otro tres o cuatro en el municipio. Y un cierre si uno de los dos solo tiene una y el otro una o más.

El hándicap para la entidad presidida por José Ignacio Goirigolzarri es que, como ocurre con CaixaBank, no han calibrado la respuesta potencia de los clientes ante una reducción de las sucursales, ya que han permanecido con el 90% de la red funcionando durante la pandemia. Banco Santander, sin embargo, solo ha tenido abiertas el 26%, mientras que BBVA a nivel grupo el 54% y Sabadell el 70%, según los datos recopilados por Barclays.

En un entorno de tipos bajos, riesgo de mayor morosidad e incertidumbre sobre los ingresos, la capacidad de reducción de costes de la banca se vuelve crucial. Por ello, capturar sinergias puede ser un camino emprendido por el sector, aunque para llevar a cabo los recortes necesiten asumir un coste inicial de reestructuración. El último expediente de regulación de empleo (ERE) de CaixaBank, para 2.023 empleados, implicó un coste de 978 millones.

“En nuestra opinión, la consolidación se vuelve más probable si la normativa laboral no se modifica materialmente y si se firma un acuerdo de negociación colectiva antes del 30 de junio”, señala Barclays. “También sería positivo si la incertidumbre sobre el impacto económico de la crisis de covid-19 disminuye”, añade.

“Los informes de actividad muestran que la mayoría de las operaciones del balance general (depósitos de préstamos, apertura y cierre de cuentas) pueden realizarse sin presencia física en la sucursal, con la excepción de los servicios en efectivo y los pagos de impuestos. Los productos financieros con comisiones, como 'brokeraje', seguros, patrimonio y gestión de activos, podrían ejecutarse sin intervención de la sucursal”, sentencia el informe del banco británico.

La eficiencia es una razón para esperar que pueda haber fusiones. Otra es el descuento al que cotizan los bancos. Cualquier operación daría un beneficio contable por fondo de comercio negativo o ‘badwill’, que en el pasado fue clave para la reestructuración financiera posterior a la crisis de 2008. El descuento alcanza niveles del 70% y el 80% en Banco Sabadell, Liberbank, Bankia y Unicaja, lo que eleva el margen para que una operación genere un impacto positivo en el beneficio contable.

Aun así, no es fácil que haya operaciones a corto plazo, dado que prácticamente “cualquier combinación implicaría una ampliación para el integrador, difícil en estos momentos. Otra cosa es que fuera una fusión entre iguales”, sostiene el economista y analista del sector Carmelo Tajadura. “Ante la baja rentabilidad del sector, del impacto en solvencia y de las pérdidas por deterioro que están y van a asumir las entidades, pueden volver a aparecer las voces de concentraciones en el sector. La tendencia es que, si se producen, no sean este año (por la situación actual del sector y la valoración que presenta), y siempre en el ámbito nacional de cada país”, arguye Fernando Rojas, analista de AFI.

“Las operaciones corporativas no son buenas ni malas en general sino que tienen que tener sentido consideradas de una en una”, recuerda Santiago Carbó, director de estudios financieros de Funcas. “Parece lógico que una cierta sobrecapacidad del sector (sobre todo en activos físicos para una banca que va a ser cada vez más digital) pueda cerrarse con operaciones corporativas. Por otro lado, también es una forma de cerrar posibles procesos de integración que los múltiples avatares que ha habido en el mercado han frenado en los últimos años”, agrega. Sin embargo, prosigue, “como siempre, será necesario evaluar dos parámetros esenciales: las sinergias generadas por las operaciones y los efectos competitivos. Curiosamente, vamos hacia bancos más grandes y menos bancos, aunque eso no tiene por qué significar menos competencia, sobre todo si hay más apertura de mercados y nuevos competidores (incluidas 'FinTech' y 'BigTech')”.

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