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informe laboral del país vasco de 2017

"Alarma" en el empleo vasco: la caída del paro se basa en una creciente temporalidad

La creación de empleo ha situado la tasa de desempleo en el País Vasco en el 10,6%, una de las más bajas de España (junto a Navarra, es la comunidad con mejores cifras) y próxima a ese 10% que se ha marcado el Gobierno de Iñigo Urkullu para la presente legislatura. Ahora bien, ¿qué tipo de empleo se genera en el País Vasco? Las luces que arrojan las cifras del paro (se ha bajado del 12,5% al 10,6% en un año) contrastan con las sombras que provocan los datos de la temporalidad del empleo, que se ha situado por encima de la media del Estado, después de muchos años a la cola de esta estadística.

La situación, de hecho, se puede calificar de “alarmante”, como advierte la catedrática de Economía Sara de la Rica, responsable del 'Informe laboral Euskadi', que cada trimestre realiza la Universidad del País Vasco (UPV-EHU) para ofrecer una panorámica de la evolución de la situación laboral. En un año, la tasa de temporalidad entre los asalariados vascos ha aumentado del 23% al 26%, superando a la media nacional, que a finales del pasado ejercicio se situaba en el 25,7%. Además del 'varapalo' de este 3% de incremento de la temporalidad, la preocupación se agrava a tenor de que el País Vasco encabeza la incidencia del desempleo de larga duración en el conjunto de España.

El aumento de la temporalidad afecta de forma especial a las mujeres y a los más jóvenes: "El nuevo empleo tiene claramente un perfil femenino"

El aumento de la temporalidad afecta especialmente a las mujeres y a los más jóvenes, que han incrementado su presencia en el mercado laboral. Las féminas ocuparon ocho de cada 10 empleos generados en 2017. De los 13.800 nuevos ocupados el pasado año (casi el doble que en 2016), según los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA), más de 11.000 fueron mujeres. “El nuevo empleo tiene claramente un perfil femenino”, apunta De la Rica. Esta situación rompe la línea de ‘masculinización’ iniciada con la recuperación económica.

El colectivo de mujeres había ido perdiendo peso entre los ocupados en el País Vasco, ya que “el empleo masculino es más cíclico” y los empleos que estaban tirando del mercado tenían “un perfil más masculino”. Además, se ha producido un “ligero rejuvenecimiento” de la población ocupada, con una mayor incorporación al mercado laboral de menores de 25 años, algo que no había sucedido en estos últimos años de crecimiento.

Que el incremento de la ocupación afecte a las mujeres y a los más jóvenes es un dato “esperanzador”, si bien la gran mayoría de estos empleos son temporales, por lo que su incorporación al mercado laboral vasco se está apoyando en contratos de baja calidad. La comparativa con Europa es muy significativa, ya que la tasa de contratación temporal no sobrepasa el 10% en otros países de la UE. “La temporalidad es claramente una de las barreras hacia la recuperación social para lograr empleos estables, y los últimos datos no son positivos en este sentido”, alerta Sara de la Rica.

Pasar de una tasa de temporalidad del 23 al 26% en apenas un año es muy preocupante: el empleo que se está generando no es bueno, de calidad

La suya es una advertencia compartida. “Pasar de una tasa de temporalidad del 23 al 26% en apenas un año es muy preocupante. No apunta a una buena señal”, sostiene Massimo Cermelli, doctor en Economía y Dirección de Empresas y profesor de Deusto Business School. La pregunta está ahí. ¿Se puede hablar de recuperación económica con estas tasas de temporalidad? “Si hablamos en términos cuantitativos, de crecimiento económico, sí, pero si hablamos en términos cualitativos, de desarrollo económico, es posible que no se esté dando esta recuperación”, señala Cermelli, quien, a la vista de los datos, concluye que el empleo que se está generando en el País Vasco “no es de calidad”.

La temporalidad en España está en niveles anteriores a 2008. “Navarra o Madrid, con quienes posiblemente debemos compararnos, presentan no solo tasas de temporalidad más bajas (particularmente Madrid), sino además una tendencia descendente clara”, apunta la catedrática de Economía, quien considera la equiparación del coste por despido como un paso “importante” para que la temporalidad tenga “menos atractivo” para las empresas.

El fuerte crecimiento de la temporalidad en el País Vasco se debe, a juicio de Cermelli, a la “propia estructura” del empleo que se está generando y que “está involucrando a los colectivos más desfavorecidos”, las mujeres y los más jóvenes, que son quienes “históricamente tienen tendencia a asumir con mayor facilidad contratos más temporales”. De este modo, no es “casual” que la mayor temporalidad coincida con un descenso del paro (el desempleo cayó en 17.900 personas en 2017).

En todo caso, como constata De la Rica, la feminización del nuevo empleo o el incremento del empleo juvenil, dos factores “específicos” del País Vasco en este último año, “no tienen por qué suponer una tendencia” a futuro, de modo que habrá que ver qué sucede en los próximos trimestres para ver si la feminización y la ocupación juvenil forman parte de la fotografía del empleo en el País Vasco. “Está por ver si es puntual o puede tener continuidad”, remarca.

La incidencia del desempleo de larga duración es otra de las “sombras” que pone de manifiesto el ‘Informe laboral Euskadi 2017’. Aunque se ha dado un descenso de tres puntos (del 64 al 61%), la caída es menor a la producida en otras comunidades, de modo que el País Vasco “vuelve a convertirse en el territorio en el que la incidencia del desempleo de larga duración es más alta”.

Es preciso utilizar medidas adicionales para la vuelta al mercado laboral de la mayoría de nuestros desempleados

¿A qué se debe que el País Vasco esté a la cabeza en este 'ranking'? “Se debe en parte a que la tasa de desempleo existente hoy en el País Vasco, menor al de la mayoría de las regiones, es principalmente estructural y, por tanto, el ciclo alcista no lo remedia, y es preciso utilizar medidas adicionales para la vuelta al mercado laboral de la mayoría de nuestros desempleados”, expone De la Rica, quien pone como ejemplo a la vecina Navarra, con una incidencia del desempleo de larga duración del 44% tras un descenso de seis puntos en el último año. “Sería interesante conocer si en Navarra se están implementando políticas activas exitosas que provoquen este descenso tan notable en el paro de larga duración”, señala.

Las sombras que afectan al mercado laboral vasco llegan en un momento en el que se están encendiendo las luces de las previsiones económicas. La Confederación Empresarial de Vizcaya (Cebek) ha anunciado este mismo martes que prevé un crecimiento de la economía de este territorio del 2,8% en 2018, con la creación de 8.500 nuevos puestos de trabajo. Su presidente, Iñaki Garcinuño, destaca que la capacidad de creación de empleo es una de las “fortalezas” de la economía vizcaína. El mismo porcentaje del 2,8% de crecimiento es el que estima la Cámara de Comercio de Guipúzcoa para esta provincia durante este año. Su responsable, Pedro Esnaola, pone en valor que una de cada dos empresas espera incrementar plantilla. Ahora bien, la pregunta surge de nuevo. ¿Qué tipo de empleo? La respuesta la darán las tasas de temporalidad.

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