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tres detenidos por el crimen de otxarkoaga

¿Qué pasa en Bilbao con los menores de edad? Tres asesinados en un mes por niños

El brutal asesinato de un matrimonio octogenario con la pretensión, en apariencia, de cometer un robo en la vivienda no ha sorprendido (al menos el hecho en sí) a muchos vecinos del barrio de Otxarkoaga de Bilbao, que tenían muy presentes las caras de los dos menores de 14 años detenidos este domingo por su implicación en estos hechos. Sus rostros forman parte de un grupo de jóvenes que en los últimos tiempos ha protagonizado diferentes robos en viviendas y tiendas o asaltos a personas mayores en plena calle, en algunos casos con especial violencia. “Ya sabíamos que esto podía ocurrir. Son los de siempre”, se coincide en denunciar en las últimas horas en el vecindario.

De hecho, lo que se conoce de estos menores en el barrio a raíz de la escalada de ataques a ancianos de los últimos meses ha facilitado la detención este domingo de los presuntos autores del asesinato de Lucía y Rafael, que este lunes han prestado declaración ante la Fiscalía de Menores, que ha decretado su ingreso en el centro cerrado de menores de Zumárraga (Guipúzcoa). Los dos arrestados cuentan con un historial delictivo por robos violentos y con intimidación. No son los únicos implicados en el crimen, ya que la Ertzaintza ha detenido este lunes por la tarde a un tercer menor, de 16 años, por su participación en los hechos. El arrestado era vecino de las víctimas y, al parecer, fue quien señaló a este matrimonio octogenario como objetivo fácil para el robo, según la hipótesis con la que trabajan los investigadores. Además, se cree que hizo labores de vigilancia mientras sus dos compañeros asaltaban la vivienda. Dos de los tres detenidos han estado bajo la tutela de la Diputación de Vizcaya.

En Bilbao hay “enfado” e “indignación” por un desenlace que, salvando el ensañamiento con el que se actuó contra el matrimonio de 87 años, “se veía venir”. La rabia se mezcla con el “miedo” y la “preocupación”. Porque no es algo aislado. La alarma se ha disparado y la sensación de inseguridad se ha acrecentado en los últimos meses. El asesinato de Lucía y Rafael culmina hasta la fecha una serie de episodios delictivos protagonizados por menores que dejan tres muertes violentas en menos de un mes. El primer asesinato tuvo lugar en la madrugada del 23 al 24 de diciembre, cuando el exjugador de fútbol del Amorebieta Ibon Urrengoetxea, de 43 años, falleció tras ser atacado en la vía pública por dos menores para robarle. Se resistió y, ante los golpes recibidos, cayó al pavimento golpeándose mortalmente la cabeza. Los dos implicados, uno de ellos de 13 años (y por lo tanto inimputable penalmente al no tener 14 años), pertenecían a un grupo de menores autodenominado The Ghetto Family, que provocaba el terror en el Casco Viejo con robos con intimidación (llegaban a utilizar incluso perros de raza peligrosa).

También hubo menores implicados en una agresión a dos jóvenes en una estación del metro de Bilbao en diciembre que provocó la pérdida de la visión en un ojo a uno de ellos. Igualmente, dos menores participaron en la violación grupal de cuatro personas a una menor en Barakaldo (Vizcaya) a finales de año.

Todo este largo listado de sucesos en un corto periodo de tiempo hace que surjan muchas preguntas entre la ciudadanía. En especial, mucha gente se pregunta: ¿qué está pasando en Bilbao con los menores? El Departamento de Seguridad del País Vasco niega que se pueda hablar de la existencia de bandas juveniles organizadas, pero la realidad muestra que los implicados en los asesinatos forman parte de pandillas de delincuentes menores de edad con largo historial delictivo.

Aburto atiende a los medios de comunicación. (EFE)

El alcalde de Bilbao, Juan Mari Aburto, sostiene que son “hechos puntuales” que han coincidido en un breve espacio de tiempo. Pese a la alarma, asegura que se trata de “una ciudad segura” y llama a mantener la "calma". De hecho, se “rebela” contra la proyección de una ciudad peligrosa, si bien admite que “está cambiando” la percepción entre la ciudadanía hacia una mayor inseguridad. En todo caso, fuentes policiales admiten que existe una "preocupación importante" por la sucesión de hechos delictivos en Bilbao. Como primera medida, el ayuntamiento plantea una mayor presencia de efectivos policiales en las calles para atajar la percepción de inseguridad que se ha extendido entre la ciudadanía. Tampoco se descarta ampliar la actual plantilla de 800 agentes.

La Federación de Asociaciones de Vecinos de Bilbao reclama una policía municipal “más activa”, con mayor presencia en la calle y “menos por la oficina”. “Hay que tomar medidas serias”, señala su presidente, Javier Muñoz, quien, no obstante, precisa que Bilbao “no es una ciudad distinta a las demás en cuestiones de seguridad”. La solución, defiende, pasa por la adopción de “medidas preventivas” para evitar este tipo de sucesos violentos.

¿Por qué no estaban en el instituto? ¿Estos centros no buscan explicación a su ausencia? ¿Dónde estaban los servicios sociales?

Los mecanismos de control han fallado. Los detenidos por el asesinato de los dos octogenarios tenían antecedentes y la alerta estaba dada. Ahora bien, ¿qué ha fallado para que dos menores sean capaces de cometer un crimen tan brutal? “Dos chavales de 14 años asaltan a las ocho de la mañana una vivienda del barrio y matan a sus dos ocupantes. ¿Por qué no estaban en el instituto? ¿Estos centros no buscan explicación a su ausencia? ¿Dónde estaban los servicios socialesrdquo;, se pregunta el presidente de la Asociación de Familias de Otxarkoaga, Pablo Herrán. “Alguien ha hecho los deberes muy, muy mal”, responde. A este respecto, numerosas voces coinciden en apuntar a un fallo de los servicios sociales, que conocían que los niños formaban parte de familias desestructuradas, por lo que "se debería haber actuado mucho antes" teniendo en cuenta que se podía prever el camino delictivo emprendido. "¿Y ahora qué hacemos con los chavales?", se pregunta un vecino tratando de obtener una respuesta. En el plano judicial, como indica el consejero de Gobernanza Pública y Autogobierno y portavoz del Gobierno vasco, Josu Erkoreka, "estarán sujetos a los mecanismos de responsabilidad previstos por la ley reguladora de la responsabilidad penal del menor, y, por tanto, su actuación será enjuiciada en el marco de los juzgados de menores".

En el barrio existe mucha indignación porque "nadie hace nada para incrementar la seguridad". El enojo entre los vecinos es todavía más profuso porque hace tiempo que venían advirtiendo a las autoridades municipales de la actividad delictiva de los menores implicados en el crimen. “Aburto, dimisión” o “ayuntamiento, miento, miento” fueron algunos de los gritos que se escucharon en la manifestación que recorrió Otxarkoaga el viernes para exigir “más seguridad” y en la que el alcalde llegó a ser increpado. “El barrio está muy revuelto desde hace tiempo”, protesta una vecina. “En un momento dado, el ayuntamiento actuó y se puso serio, pero últimamente daba la impresión de que se había relajado”, enfatiza Herrán.

Dos de los detenidos por el asesinato de Lucía y Rafael en el barrio de Otxarkoaga han estado bajo la tutela de la Diputación de Vizcaya

Entre las preguntas que brotan en las últimas horas, surge la cuestión de las responsabilidades más allá de los propios autores de los hechos. Aburto asegura que el crimen de Otxarkoaga supone un “fracaso social en el que están implicados más factores que el policial". “Que dos menores de 14 años sean capaces de terminar con la vida de dos personas de 87 con una violencia inusitada debe suponer una reflexión de carácter multidisciplinar”, asevera el alcalde, quien sostiene que en esta necesaria "reflexión social amplia" la "responsabilidad está muy compartida", por lo que "cada ámbito debe adoptar las decisiones correspondientes". En el caso del ayuntamiento, admite que "hay mucho que mejorar" en materia de seguridad. El Gobierno municipal, asegura, dispone de 25 nuevas medidas recogidas en un nuevo Plan de Seguridad.

En este debate, Erkoreka advierte de que "un buen sistema de asistencia social" no garantiza en su integridad la ausencia de crímenes cometidos por menores como el de Otxarkoaga. "Un buen sistema de asistencia social y unos buenos recursos sociales no garantizan ni aquí ni en ningún otro país europeo o extraeuropeo al cien por cien que no puedan producirse hechos de esta naturaleza", expone el portavoz del Ejecutivo de Vitoria, que llama a "poner en valor" el conjunto de los recursos públicos que existen para evitar que este tipo de sucesos vuelvan a suceder "o para reaccionar ante los hechos cuando excepcionalmente tengan lugar". Por su parte, la consejera de Educación, Cristina Uriarte, defiende que el sistema educativo vasco puede constatar comportamientos "conflictivos" entre los alumnos, pero "no puede detectar la comisión de delitos".

Los datos del Ministerio de Interior dicen que la tasa delictiva de Bilbao, con 41 delitos por cada 1.000 habitantes, es similar a la de ciudades de su tamaño como Valencia o Sevilla. El pasado año, cayeron los robos en domicilios y con violencia. Su alcalde insiste en su llamamiento a la “calma y la serenidad”. Afirma que "no se van a escatimar medios en seguridad" para evitar nuevos casos. Pero con la mayor presencia policial en las calles no basta para los vecinos de Otxarkoaga. Asociaciones de este barrio reclaman soluciones más allá del ámbito policial y plantean la creación de una mesa de trabajo con el ayuntamiento, la diputación y el Gobierno vasco para abordar medidas a nivel educativo, social, cultural, económico o de infraestructuras. "Queremos soluciones, es hora de ejecutar los proyectos", claman representantes del tejido asociativo de este enclave bilbaíno.

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