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Sus 'consellers' no pueden dimitir

JxCAT no dejará el Govern hasta las municipales porque necesita financiarse

La estructura territorial del partido es frágil: acaba de nacer, carece de fondos y depende de aportaciones de sus altos cargos, muchos de ellos en la Administración autonómica catalana

Borrás, Puigdemont, Batet y Sànchez, en un encuentro en Bruselas. (EFE)

JxCAT ha quedado atrapado en la Generalitat. No se saldrá del Govern que preside Pere Aragonès pese a que discrepa de manera frontal de su principal iniciativa política para esta legislatura: la reactivación de la mesa de diálogo. En condiciones normales, la Generalitat debería romperse y Aragonès seguir gobernando en minoría. Sin embargo, la realidad resulta mucho más prosaica que los ideales políticos. Junts solo cuenta con una incipiente estructura territorial, el partido acaba de nacer, carece de fondos y depende de las aportaciones de sus altos cargos para la campaña de las municipales en 2023. Jordi Sànchez, su secretario general, es consciente de que, si la formación sale del Govern, el partido creado por Carles Puigdemont hace un año desaparece.

Así se ha creado una situación que en teoría sería insostenible. Una discrepancia de fondo con el socio de Gobierno se convierte en mera conllevancia por necesidades prácticas. JxCAT controla muchos ayuntamientos pequeños. Pero los municipios menores sirven para el mapa del día de los comicios, pero no para consolidar cuadros y estructuras. Le pasa a Junts y le pasa a todos los partidos. Solo que los primeros nacieron hace un año y el grueso de su poder local se quedó anclado en el PDeCAT, según explican fuentes de esta formación.

Hasta ahora, Jordi Sànchez mantenía la estrategia de no pactar con el PDeCAT para las municipales. Pero desde esta semana los acontecimientos han dado un giro inesperado. Nadie contaba con que un golpe de autoridad de Aragonès dejase fuera a JxCAT de la mesa de diálogo y a los de Puigdemont desacreditando el foro que impulsa su socio. Lo lógico hubiera sido replicar haciendo saltar el Ejecutivo catalán. En lugar de eso, el secretario general de Junts optó por acusar al presidente, Pedro Sánchez, de vetarles por nombrar para la mesa a dos indultados —el propio Sànchez y al 'exconseller' Jordi Turull— y ningunear a Aragonès, convertido este, por tanto, en una marioneta de Moncloa.

Todos estos posicionamientos deberían llevar a la respuesta lógica: romper la Generalitat. Es lo que entenderían los votantes. Pero JxCAT aboga por seguir en el Ejecutivo. El partido necesita recuperar municipios grandes, como el de Sant Cugat, que ahora ha pasado a manos de ERC. El futuro de Junts como organización se juega en las municipales. Una cosa es que no tengan nada que hacer en Barcelona y otra renunciar a toda Cataluña.

Precedentes y soluciones

Hay precedentes de soluciones intermedias. ERC era especialista en romper con el PSC en el Ayuntamiento de Barcelona en la época en que era regidor Jordi Portabella. Este dimitía, pero dejaba sus asesores y cargos de confianza hasta las siguientes elecciones y los socialistas, que en el fondo tenían a los republicanos como socios preferentes, le permitían hacer esa jugada.

Que dimitan los 'consellers' y dejar los altos cargos parece una salida poco probable

Algunos cargos de JxCAT han propuesto algo parecido, pero no parece viable y, además, la situación con ERC está tan degradada que no hay garantías de que luego estos cargos no fuesen cesados. De hecho, cuando Aragonès fue presidente en funciones ya se hizo algo así. Quim Torra fue cesado, pero todas las personas de confianza de Presidència y Palau siguieron en sus puestos. En aquel momento, se estudió cómo deshacerse de esos cargos, muchos tenían una actitud claramente desleal con el republicano, pero no fue posible. El presidente en funciones de la Generalitat carecía de potestad para ello.

Pero eso ahora es diferente. Aragonès tiene todos los poderes. Es el 'president', por mucho que duela en el entorno de JxCAT. Y él puede decidir quién esta y quién queda fuera de la mesa de diálogo. Lo mismo puede pasar con 200 altos cargos posconvergentes.

Querer y poder

Así que en esencia no es que JxCAT no quiera romper con Aragonès, es que no puede. En este sentido, fuentes de Palau aseguran que el 'president' de la Generalitat se encuentra muy tranquilo, superada la irritación original, consciente de que en JxCAT no tiene alternativas. Pasa igual que con la unilateralidad. Junts repite por tierra mar y aire que es irrenunciable. En la práctica, todos saben que es imposible.

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