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GRAVE CRISIS EN EL BLOQUE INDEPENDENTISTA

La tensión de la investidura de Puigdemont amenaza con romper ERC y el PDeCAT

Las negociaciones para investir a Carles Puigdemont y formar gobierno en Cataluña amenazan con romper los partidos independentistas catalanes. La situación ha provocado hondas grietas en las principales formaciones soberanistas hasta el punto de que existe un serio riesgo de ruptura tanto de la lista de ERC como del PDeCAT. En las filas de los republicanos, tanto sus juventudes como el pequeño partido Demòcrates de Catalunya, escindido de UDC y liderado por el diputado Antoni Castellà, han pedido que se cierren filas con el ‘expresident’ huido en Bélgica y que se apueste por la unilateralidad, una estrategia contraria completamente a la que llevaba Esquerra en su programa electoral.

La sublevación en las filas republicanas se hizo patente el pasado viernes, según han explicado a El Confidencial fuentes solventes. En una reunión interna, se dejó constancia de que la candidatura de ERC (en la que convergen no sólo los republicanos y los democristianos de Castellà, sino exsocialistas como Ernest Maragall y otros) es de todo menos sólida. Especialmente duros estuvieron los representantes de las Juventudes de ERC (JERC), que dejaron claro que dejar en la cuneta a Puigdemont sería “rendirse” ante el Tribunal Constitucional, lo que no se pueden permitir en estos momentos.

Demòcrates, que coincide con esas tesis, apoyaron que ERC abrace la línea dura del independentismo, rechace las sentencias del Constitucional, abogue por la unilateralidad e invista a Puigdemont como presidente de la Generalitat digan lo que digan el Gobierno español y los tribunales. “Si cedemos, demostraremos a los catalanes que tenemos un Gobierno domesticado”, fue el aviso que expresó con mayor claridad la petición en la citada reunión.

Por el contrario, en las filas del DPeCAT, la situación es literalmente la contraria. En principio, la formación posconvergente debería apoyar sin fisuras a Puigdemont y sus tribulaciones, pero nada más lejos de la realidad: hay sectores de este partido que abominan de entrar otra vez en la senda de la unilateralidad y la ilegalidad. En este sentido, los sectores más oficialistas del PDeCAT coinciden en su estrategia con el sector oficialista de ERC, porque la vuelta a la hoja de ruta del pasado sólo traerá más conflicto, procesamientos y encarcelamientos. En resumen, más tensión e inestabilidad.

Con las manos libres

Desde Esquerra se admite que la tensión ha aumentado en los últimos días. “Tenemos algunos sectores que nos piden que seamos más duros, pero también hay un gran masa del PDeCAT que coincide con nosotros en que debemos pasar página y ser operativos. Por eso, se resisten a investir a Puigdemont a cualquier precio y apuestan por encontrar un candidato alternativo”.

Fuentes del PDeCAT, por su parte, confirman a El Confidencial que la situación es muy complicada. “La dirección del PDeCAT tuvo un perfil muy bajo en la campaña electoral y ahora tiene las manos libres y sin ataduras para diseñar su propio camino, al margen de lo que diga Puigdemont”, advierten estas fuentes.

Desde la CUP se considera que “ERC está intentando alargar las cosas, pero el tiempo juega ahora a favor nuestro y de JxCAT. Nosotros tenemos afianzada nuestra posición y en Esquerra se comienzan a ver los bloques que la dividen. Y cuanto más tiempo pase, más se verán esos bloques y más gente habrá cabreada”. La conclusión es sencilla: Puigdemont sólo tiene que mantener una posición de fuerza para ir desgastando a sus oponentes republicanos y que sean ellos los que tengan división en su terreno.

La estrategia de Carles Puigdemont pasa, en estos momentos, pues, por alargar la situación poniendo encima de la mesa propuesta tras propuesta, sin importar si son descabelladas o absurdas. En realidad, tal y como escenifica un diputado del Parlament, ha oficializado “el absurdo, la mentira y el despiste como armas políticas de destrucción masiva”. Así, no es de extrañar que mientras Puigdemont plantee a sus socios determinadas salidas en Bruselas, sus acólitos lancen mensajes descartando las propuestas del ‘expresident’. Todos juegan a la confusión

La propuesta más descabellada

Las última propuesta del huido de ser investido el 18 de febrero por un fantasmagórico Consejo de la República en Bruselas desborda todas las expectativas. De hecho, la posibilidad de crear dos gobiernos (uno real en el exilio y otro en Cataluña, que sería el que rigiese la Generalitat) fue la ‘propuesta friki’ puesta sobre la mesa a finales del mes de diciembre. “Era la propuesta que menos posibilidades tenía, la menos seria. Y ahora resulta que es la propuesta estrella”, se duele un alto cargo del PDeCAT.

Lo que Puigdemont trasladó este lunes a sus socios de la CUP fue que quería ser elegido ‘president’ en el exterior para actuar como contrapoder del Estado español, mientras que los diputados del Parlament deberían “tensar la legalidad constitucional siguiendo las iniciativas políticas y legislativas acordadas desde Bruselas”. En otras palabras: lo que plantea es un “Govern real” con sede en Bruselas, que controlaría la Asamblea Constituyente, la política internacional, el Diplocat (el organismo de la diplomacia catalana suspendido por el Constitucional) y los organismos que internacionalizan el conflicto, y un Govern oficial sin poder y que actúe bajo sus directrices.

En una circular interna de la CUP a la que ha tenido acceso El Confidencial se explica que Puigdemont plantea presentar los días 8 o 9 de febrero “una propuesta de resolución de reconocimiento restitutorio del presidente Puigdemont y la invocación del 1 [referéndum] y 27 de octubre [proclamación de la República catalana], en este caso por hacer referencia al inicio del 155. Seguidamente, se propone una reforma de la Ley de Presidencia que permitiese investir a Carles Puigdemont de manera telemática. En caso de poder hacer esta reforma mediante el mecanismo de lectura única, este pleno se haría el 15 de febrero. En caso contrario, no se convocaría”.

En el caso de que ese mecanismo no funcionase, pues, se prepara otra estrategia: el 18 de febrero habrá una “Asamblea de Electos en Bruselas” que deberá escoger al huido Puigdemont como “presidente del Consejo de la República”. Y el 21 o 22 “tendría lugar la investidura de Carles Puigdemont en el Parlament. Si ésta no es posible, la propuesta que se nos traslada en Bruselas es la de investir a otro candidato de JxCat. No se nos traslada ningún nombre. Toda la propuesta versa sobre la idea de que esta última posibilidad implicaría que la presidencia en Barcelona tuviese un carácter simbólico, obedeciendo los mandatos de Bruselas”. En resumidas cuentas, la propuesta friki pasó a ser, de repente, la propuesta oficial. Increíble.

Pero la trampa puede tener serios problemas judiciales. “No sé si todos son conscientes de lo que están planteando, pero esa propuesta es descabellada. El TC dijo claramente que no hay lugar para la proclamación de la República. Desobedecerlo es exponerse a duras sanciones”, admiten fuentes parlamentarias catalanas. Sin embargo, en estos momentos todo vale.

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