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ERC reclama más protagonismo

El plan de Puigdemont para controlar la Generalitat sin que el Parlament lo invista

Carles Puigdemont se está mostrando como un hábil negociador desde Bruselas. Está imponiendo una dinámica que le permitirá ejercer un control total de la Generalitat desde la capital belga pese a que ya ha asumido que no será investido por el Parlament, tal y como pretendía en un principio. Así lo explican fuentes de ERC que están participando en las negociaciones. Precisamente lo que bloquea el acuerdo es que Marta Rovira y el resto de los republicanos aspiran a un mayor protagonismo en esta Generalitat que salga fruto de la XII Legislatura.

El planteamiento del grupo de políticos instalados en Bruselas es: Puigdemont, presidente simbólico; el expresidente de la ANC Jordi Sànchez —encarcelado en Soto del Real—, presidente efectivo. Y, como este último no podría ejercer por razones lógicas, nombrar un 'conseller en cap' —equivalente a primer ministro— también de JxCAT. Es decir, las tres cabezas visibles del nuevo régimen de su candidatura, marginando del todo a ERC. Esto a los republicanos les parece excesivo. Y Oriol Junqueras desde la cárcel de Estremera se opone. Así que no hay acuerdo.

La contraoferta de ERC es que el presidente de la Generalitat efectivo, el real, sea del partido de Junqueras. Eso equilibraría las fuerzas, ya que además Puigdemont pretende que todas la 'consellerias' clave sean para personas de su confianza, que ocuparían el 55% de los departamentos.

Estas diferencias no quieren decir que el acuerdo esté lejos. Al contrario, se ha avanzado mucho. Para empezar, Puigdemont ha asumido ya que el Parlament no le investirá. Y eso ha costado mucho, según explican fuentes de JxCAT y de ERC.

Además, todas las partes implicadas aceptan el equilibrio entre los tres lados del triángulo: un presidente legítimo pero simbólico, una Generalitat operativa en Cataluña y un mínimo de consecuencias jurídicas en el proceso que lleve a cristalizar el resultado del pacto. Por tanto, se dará prioridad a que ni el presidente del Parlament, Roger Torrent, ni otros líderes soberanistas acaben en prisión.

Diferencias en el proceso

También hay diferencias en el proceso. Puigdemont y los suyos quieren cuatro pasos. ERC, solo tres. La diferencia radica en el primero. JxCAT exige una modificación por lectura única de la Ley de Presidencia para permitir una investidura telemática. ERC se niega a ello, alegando que el Tribunal Constitucional (TC) tumbaría la medida y que solo serviría para otra sesión bronca en el Parlament como las de los pasados 5 y 6 de septiembre, cuando se aprobaron la ley del referéndum y la ley de transitoriedad, de las que, a su juicio, solo sacaron partido los defensores de la unidad de España.

Pero Puigdemont y los suyos quieren ese gesto para justificar que es el TC el que impide que el 'expresident' en Bélgica sea investido. Para ERC se trata solo de un simbolismo que arriesga de manera inútil a los miembros independentistas de la Mesa del Parlament. Por tanto, ERC pretende prescindir de este gesto pensado solo de cara a la galería de los votantes de Puigdemont.

Acuerdo en el resto

A partir de aquí, hay consenso en el resto. ERC y JxCAT han pactado que el pleno del Parlament vote una propuesta de resolución —un texto que carece de implementación jurídica— en que se reconozca a Puigdemont como presidente legítimo, se critique la aplicación del 155 en Cataluña y se resalte que es el Gobierno español el que impide la investidura del candidato designado por la cámara catalana. Sería el mismo formato que ya se votó en el Parlament en 2013, cuando se aprobó una declaración de soberanía.

A partir de aquí, el siguiente paso sería que la Asamblea de Electos, que podría denominarse Consell de la República, integrada por más de 3.000 regidores y otros cargos elegidos democráticamente, viajasen a Bruselas y votasen presidente legítimo-simbólico a Carles Puigdemont, alegando que lo hacían legitimados por la resolución votada en el Parlament a favor del 'expresident' huido.

Como último paso, el Parlament volvería a reunirse y se votaría al presidente real de la Generalitat, pero sobre su nombre todavía no hay un consenso definitivo. Otro de los flecos que quedan pendientes en la negociación entre ambos partidos.

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