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LA CAMPAÑA NO debía EMPEZAR HASTA EL 14

El Govern burla su ley y convierte la Diada en un masivo acto de campaña por el sí

12.09.201705:00 H.

La campaña por el sí en el referéndum catalán ya ha empezado. Aunque la ley del referéndum establecía que la campaña debía empezar el 14 de septiembre, durante los actos de la Diada de ayer lunes, los independentistas dinamitaron hasta dicha ley (suspendida por el Tribunal Constitucional). Así, tanto el presidente de la Asamblea Nacional Catalana (ANC), Jordi Sánchez, como el de Òmnium Cultural, Jordi Cuixart, y la de la Asociación de Municipios por la Independencia (AMI), Neus Lloveras, pidieron el voto afirmativo ante los cientos de miles de asistentes a la concentración de la Diada. Y eso sin complejo alguno y saltándose la ley del referéndum: dieron el pistoletazo de salida para pedir el voto en el referéndum dando por sentado que ganará el sí y declarando que solo contemplan la legislación catalana, no aceptando las suspensiones dictadas por el Constitucional o por los tribunales españoles.

El incumplir la ley poco debe importar. “Todo lo que hacemos tiene sentido si el 1 de octubre llenamos las urnas de síes. ¡Tenemos la fuerza de la razón!”, tuiteó a última hora de la tarde la ANC recogiendo una frase que su presidente había pronunciado poco antes ante los manifestantes. Lo cierto, sin embargo, es que los dos grandes partidos independentistas, PDeCAT y ERC, se mostraron respetuosos con la normativa y no pidieron directamente el voto a una opción. Esa tarea se la dejan a las ‘entidades cívicas’, que son el brazo cívico del Gobierno catalán y de los propios partidos.

Desde la ANC y las entidades cívicas, se niega la utilización de la Diada con fines de campaña. “Llevamos meses hablando del sí y no vamos a dejar de hablar. Pero no hay más que ver que la mayor pancarta de la Diada de este año no tenía nada que ver con el sí, sino que tenía el lema de ‘Referèndum és democràcia’. Con eso está todo dicho”. Y no solo eso, sino que las fuentes subrayan que la ANC y Òmnium Cultural son entidades privadas, no partidos políticos. Por si fuera poco, a nadie se le escapa que “esta es la ‘Diada del sí’ desde el principio. Todos los medios de comunicación lo recogieron en su día. Por tanto, a nadie le puede sorprender que se pida el sí”. Y hay un detalle más, que apunta otra de las fuentes consultadas: la concentración estaba convocada por entidades privadas partidarias del sí en el referéndum, por lo que “es legítimo y legal que transmitan sus consignas y difundan sus mensajes. También Ciudadanos o el PP, en sus actos, explican su posicionamiento político en esta cuestión y no se les exige que se callen”.

Partidos e instituciones, moderados

Por su parte, la coordinadora del PDeCAT, Marta Pascal, reconoció que esta no era una Diada cualquiera, sino que tiene una especial relevancia por la próxima cita del 1 de octubre, y resaltó que “el compromiso es que haya urnas y que se pongan en condiciones normales”, aunque admitió que “este 11 de septiembre será la antesala del 1-O, una gran puesta en escena de fuerza democrática”, afirmación que luego ratificó el ‘expresident’ Artur Mas.

Incluso la secretaria general de ERC, Marta Rovira, se pronunció con moderación. “Esto no solo va de independencia. Está en juego el derecho a decidir de todos los ciudadanos de Cataluña, vengan de donde vengan y se llamen como se llamen”. Y subrayó que la intención de su formación es “manifestar una vez más que tenemos todo el derecho a votar para decidir nuestro futuro político”.

Incluso los responsables institucionales fueron en cierto modo comedidos. “Gracias a todos los que lo habéis vuelto a hacer posible. ¡Increíble!. El mejor empujón para el referéndum del 1-O”, escribió el ‘presidentCarles Puigdemont, mensaje que fue retuiteado por su consejero de Presidencia, Jordi Turull. También el responsable de la Consejería de Exteriores, Raül Romeva, lanzaba: “Masivamente. Pacíficamente. Democráticamente. Alegremente. Contundentemente: referéndum es democracia”, que luego retuiteaba la líder de ERC, Marta Rovira.

Y Carme Forcadell, presidenta del Parlament, dejó caer: “Una nueva demostración de fuerza de la gente. ¡Tanto sí como no, el 1 de octubre, todos a votar!”. Al fin y al cabo, lo que puede decidir un relativo éxito de la consulta es la participación masiva, que algunas fuentes del independentismo ya sitúan en dos millones de votantes, una cifra sensiblemente inferior a la de los que fueron a votar el 9 de noviembre de 2014 (entonces acudieron a votar 2.350.000 personas). Desde algunas instancias políticas e institucionales se ha llegado a hablar incluso de una participación inferior (en torno a un 30%) para dar validez a la consulta. Pero dadas las incógnitas que penden sobre la capacidad de movilización del independentismo, nada es seguro en estos momentos. Por eso, el último tramo del ‘procés' se ha convertido en una selva, donde impera su propia ley. Cataluña se asemeja a una especie de patria de la anarquía; no parecen existir normas y, en último extremo, solo existe una: la que permite modificar esas normas constantemente según los intereses políticos y coyunturales de la mayoría de cada momento, en un infinito bucle político completamente anárquico y kafkiano.

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