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fenómeno 'low cost'

¿Turismofobia? La baja calidad amenaza la ‘gallina de los huevos de oro’ en Andalucía

03.08.201705:00 H.

Proliferan las quejas porque sus ciudades se han convertido en un parque temático para jóvenes turistas de borrachera hasta altas horas. Los ataques radicales de Arran, uno de los grupos de la CUP, en Barcelona y Palma muestran acciones de odio a los turistas. Nada es nuevo. Los expertos llevan ya mucho tiempo avisando de que el modelo no es sostenible. El problema se agrava en Andalucía, donde su PIB descansa de forma importante (13%) en la actividad turística.

El turismo, clave en la salida de la crisis, puede ser el nuevo gigante con pies de barro que en su día fue el ladrillo en Andalucía. El pinchazo inmobiliario ha llevado a todos a buscar refugio en el sector turístico, donde sus cifras históricas esconden malos datos para la calidad del empleo. El bucle puede ser peligroso a medio y largo plazo. “Estamos corriendo el riesgo de matar a la gallina y quedarnos sin nada”, avisa el catedrático de Economía Manuel Alejandro Cardenete.

Andalucía pulveriza todos sus récord y prevé cerrar el año con 30 millones de turistas, un 5% más

Estamos llegando a cotas históricas. Andalucía prevé cerrar el año con la cifra récord de 30 millones de turistas, con un crecimiento del más de 5% respecto al ejercicio anterior. “Detectamos que lo nos ocurre ya pasó en otros países. Hay que mirar a ciudades como Ámsterdam y Venecia. Se está esquilmando el recurso turístico”, advierte Cardenete, catedrático en la Universidad Loyola Andalucía. “Es un caso de rendimientos decrecientes, de primero de Economía”, señala para explicar el fenómeno.

Un euro por día

Una ciudad como Sevilla ha multiplicado de forma importante el número de turistas que recibe, sobre todo de la mano de nuevas líneas aéreas de bajo coste. Pero ese viajero ‘low cost’ supone “un efecto multiplicador muy pequeño”, señala el catedrático. El impacto en el PIB y en el empleo no está acompasado al incremento del número de turistas. “El problema de un sector que no genera el número de empleos ni con la calidad que debería es que puede terminar colapsando. Ahí está la burbuja inmobiliaria y el ‘crack’ de la construcción, si no se toman medidas en Andalucía puede ocurrir algo similar con el turismo”, señala Cardenete.

El Ayuntamiento de Sevilla abrió hace año y medio el debate sobre la conveniencia de cobrar una tasa turística de un euro por día al viajero. La patronal recela y la Consejería de Turismo del Gobierno andaluz también se oponía frontalmente. Hay zonas como Málaga, que concentran el mayor número de turistas con gran diferencia, que rechazan estas medidas porque creen que ahuyenta a los visitantes.

Cataluña instauró su tasa en 2012 y antes había existido una ‘ecotasa’ en Baleares, pionera en España, que se eliminó y ha vuelto a instaurarse una década después. Esas islas son el único destino fundamentalmente de sol y playa donde se cobra. El resto suelen ser ciudades como París, Roma, Florencia, Milán, Venecia... donde se cobra una cantidad, normalmente asociada a la tarifa hotelera, que oscila entre los 20 céntimos y los cuatro euros por día.

Antonio Muñoz, concejal responsable del área de Turismo en el Ayuntamiento de Sevilla, defiende que teniendo en cuenta que la estancia media en la ciudad es de dos días, el gasto adicional para la cartera del visitante no pasaría de dos euros. El dinero recaudado se estima en cinco millones de euros anuales que se destinarían exclusivamente a campañas de promoción en destinos donde ahora mismo no se invierte, como Japón, Australia o Estados Unidos, o a la conservación del patrimonio y actividades culturales. Ahora mismo el presupuesto municipal destinado a turismo de una ciudad como Sevilla es de 2,5 millones de euros. La tasa permitiría duplicarlo.

El Ayuntamiento de Sevilla calcula que la tasa inyectará 5 millones al año y sólo incrementará 2 euros el gasto al viajero

La capital andaluza quiere liderar este debate y prepara para otoño una gran cumbre con ciudades como Granada o San Sebastián, también dispuestas a seguir el ejemplo de Barcelona. El Gobierno andaluz ya ha superado el rechazo inicial a la tasa y ha abierto la mano a que cada ayuntamiento decida. El informe de expertos sobre la financiación autonómica, presentado por el secretario de Estado de Hacienda, José Enrique Fernández de Moya, propone una modificación de la ley de haciendas locales para permitir a los consistorios imponer ese tributo con autonomía. La patronal, sobre todo los hosteleros, siguen rechazando la tasa con el convencimiento de que el turista lo interpreta como un castigo.

Señales de alarma

El informe “¿Cómo se ha comportado el sector turístico andaluz en la crisis económica? Reflexiones sobre turismo sostenible y desarrollo regional”, de los profesores de la Loyola, Cardenete y Pilar Campoy-Muñoz, junto a Ana García y Manuel Marchena, de la Universidad de Sevilla, puede ser un buen punto de partida para el debate en Andalucía.

Mientras que la Junta de Andalucía aplaude que se estén pulverizando todos los récord turísticos y proclama a bombo y platillo la buena salud del sector, los expertos pulsan algunos botones de alarma. Sobre todo porque, avisan, el aumento de la conflictividad en el Norte de África y en otros lugares del Mediterráneo han beneficiado a Andalucía pero eso pasará y los números son volátiles.

La economía andaluza no ha sido capaz de reinventarse y ha supeditado al turismo su salida de la crisis

El estudio subraya “la debilidades del sector” y su papel clave en la economía regional ante la ausencia de una estructura industrial madura. Para salir de la crisis Andalucía, advierte el informe, no ha sido capaz de transformar su estructura económica para intentar evitar errores del pasado ni ha sido capaz de reinventarse. En Andalucía, avisan, los ejemplos de saturación urbana en el interior está aún lejos de los ejemplos europeos (Ámsterdam, Venecia, París o Barcelona). La capacidad de carga se resiente en la Costal del Sol, donde se habla de “un déficit crónico estructural”. Este desequilibrio territorial no es nuevo pero los expertos ponen ahora el foco en “la destrucción de empleo estable”.

Precarización del empleo

“En Andalucía, se está configurando un bucle de precarización en el empleo turístico”, alertan. Con otra conclusión rotunda: “El turismo andaluz no es un turismo de calidad si ponemos el foco en el gasto turístico y las estancias medias”. La veloz adaptación del sector a las nuevas tecnologías y el comercio electrónico tampoco ha ayudado a los datos de empleo. “La automatización y la mejora de la productividad tecnológica” es necesaria, pero avisan de que conlleva “mayor precariedad de los empleos rutinarios”.

El turismo ha sido un sector clave para intentar salir de la crisis, sobre todo, desde 2014, gracias a las ramas de servicios de alojamiento y actividades de alquiler. Pero su capacidad de generar empleo se muestra por debajo de la media del conjunto de la economía andaluza. Por cada millón de euros inyectado en el sector turístico se generaron 10,6 y 8,6 empleos empleos en 2010 y 2014, respectivamente, frente a una media en Andalucía del 13,8. El efecto multiplicador, más allá de los números victoriosos que esgrimen las administraciones, es muy bajo. “Hay un efecto multiplicador de 1,47. Por cada euro que consume un turista, la economía andaluza produce por valor de un euro y siete céntimos”.

Por cada euro que consume un turista, la economía andaluza produce por valor de un euro y siete céntimos, es un efecto multiplicador muy bajo

Andalucía además afronta desde hace años el debate sobre la necesidad de una reconversión en zonas colmatadas, con la Costa del Sol como principal ejemplo. “Será la tozudez del mercado la que ajuste tales problemas”, señala el informe, subrayando el “interés actual de los fondos de inversión (rusos, británicos y asiáticos, entre otros) en Málaga y en particular en la Costa del Sol”.

Refugio para el ladrillo

El sector turístico siempre ha estado muy vinculado al inmobiliario en Andalucía, sobre todo en las zonas costeras. Ahora el fenómeno se extiende también a las ciudades. Según la Consejería de Turismo, hay 23.084 viviendas turísticas que suman 121.082 plazas en el Registro oficial. La Junta reguló por decreto este tipo de alojamientos desde mayo de 2016. En 2015, las cifras que se manejaban, señalaban 79.501 plazas y 19.455 viviendas, según figura en el informe de la Universidad Loyola.

En Sevilla capital en 2012 se contabilizaron 1,8 millones de viajeros en hoteles y 76.916 en apartamentos turísticos. Cuatro años después fueron 2,5 millones en hoteles y 203.809 en alojamientos. En 2016 las pernoctaciones fueron 4,9 millones en hoteles y 531.740, más del doble que cuatro años antes, en apartamentos. La dependencia del turismo en Andalucía y el sector inmobiliario ha aumentado tras el pinchazo del ladrillo. Aquí se ha refugiado el sector de la construcción tras su hundimiento.

En Sevilla capital en 2016 las pernoctaciones fueron 4,9 millones en hoteles y 531.740 en apartamentos, más del doble que cuatro años atrás

Cada vez más temporales

La comunidad andaluza cuenta, con datos de 2016, con una media de 357.000 empleados en actividades turísticas, un 12,9% del total de empleados. El 78,8% son asalariados y el 21,3% autónomos.

“El peso de los autónomos en el sector turístico andaluz (76.100 efectivos de promedio) es de mucho más peso relativo que en sectores como el de servicios. Ello nos habla de la proliferación de asalariados encubiertos o empresas unipersonales”, señala el estudio de Cardenete y Marchena. La evolución del empleo tocó techo en 2016. Se notan los efectos de la reforma laboral, advierten, pero a la tradicional estacionalidad del empleo turístico hay que sumar “la intensificación de la precariedad laboral y de la baja calidad del empleo en la salida de la crisis”. “Es lo realmente relevante”, avisan los catedráticos de Economía. Si la tendencia sigue, avisan, en los próximos ejercicios se igualarán los contratos indefinidos con los temporales al 50%. Las Kellys, limpiadoras de hotel que han salido para denunciar su explotación, saben bien de que van todos estos indicadores. Pero el fenómeno es más profundo, avisan, y más peligroso de lo que las administraciones quieren reconocer.

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