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Despoblación sanitaria

600 médicos retrasan su jubilación para evitar el colapso sanitario en Castilla y León

La comunidad no cuenta con relevo generacional para el personal sanitario y tampoco logra retener a los recién titulados. 1 de cada 4 médicos en activo tiene más de 55 años y casi la mitad de los de Familia supera los 60

Profesionales médicos en un centro de salud de Salamanca. (EFE/Carlos García)

Castilla y León atraviesa también un invierno demográfico en su sistema sanitario. El relevo generacional de los médicos no está asegurado y solo el retraso de las jubilaciones evita el desmoronamiento del sistema. No es una previsión a medio o largo plazo, es una problemática que ya se siente y que podría visibilizarse, incluso, en el verano que acaba de comenzar. El análisis de los profesionales es demoledor. "El colapso que nosotros prevemos que puede ocurrir este verano se hubiera adelantado en el caso de que todos los profesionales que estamos ahora prorrogados en nuestra actividad profesional hubiésemos decidido jubilarnos al final de nuestra vida laboral", asegura José Luis Almudí, presidente del Colegio Oficial de Médicos de Valladolid.

La edad media de los médicos en Castilla y León es muy alta, de 53,4 años, una de las más elevadas de todas las comunidades autónomas españolas. Y el 11% de los facultativos en activo tiene más de 65 años. Son datos de un estudio realizado por el Consejo de Colegios Oficiales de Médicos de Castilla y León, que cifra en 603 el número de facultativos mayores de esa edad que han decidido seguir ejerciendo y que suponen un parche momentáneo al grave problema de falta de personal. Además, 1 de cada 4 profesionales en activo tiene más de 55 años. Atendiendo solo a los Médicos de Familia, casi la mitad (un 40%) tiene más de 60 años.

Según un informe del Consejo de Colegios Oficiales de Médicos de Castilla y León, el 11% de los facultativos en activo tiene más de 65 años

José Luis Almudí es uno de ellos. Médico de Atención Primaria en Peñafiel (Valladolid), explica que decidió no jubilarse como otros muchos compañeros "porque nos encontramos capacitados para seguir atendiendo a los pacientes y porque tenemos buenas condiciones físicas e intelectuales". Pero aun así, el límite está en los 70 años, donde la retirada es obligatoria y supondrá la pérdida en los próximos cinco años de un número de profesionales que pone en peligro la viabilidad del sistema. "Lo que nos duele es que los resultados de este informe, que son demoledores, son los mismos que apuntábamos en el informe anterior que presentamos en 2019 y no se ha hecho nada", critica Almudí.

Esta falta de profesionales sanitarios afecta a todo el país y a casi todas las especialidades. Sin embargo, es más acentuada en la Atención Primaria y todavía más para puestos en el mundo rural. Isabel Gutiérrez es la presidenta de la Sociedad Castellano y Leonesa de Medicina de Familia y Comunitaria y sentencia que "no es ninguna sorpresa, era previsible". La media de edad de los médicos de familia en la región es de 52 años y el índice de reposición (que relaciona el número de médicos que podrían titularse con la cantidad de médicos que se jubilarán) es de 0,68.

Una cifra que enciende todas las luces rojas y que para los profesionales es consecuencia de las malas condiciones laborales de los médicos de familia y de la falta de prestigio que tiene esta especialidad. "Han pasado veinte años desde que comencé y la perspectiva que tengo es que la Atención Primaria siempre es en precario", reconoce Gutiérrez. "Todo es una cuestión de incentivos y de prestigio. Hay que prestigiar la Medicina de Familia, quitar agendas imposibles y hacer una cartera de servicios más realista. Pero tenemos que solucionar esto", añade.

Almudí también apunta al poco prestigio de la Medicina de Familia como una de las causas de la acentuada escasez de estos profesionales. "Muchos médicos que se están formando como médicos de familia al optar a un puesto de trabajo no eligen trabajar en Atención Primaria, sino que buscan otras salidas que les resultan más atractivas desde el punto de vista laboral o de conciliación familiar y se van a trabajar, por ejemplo, a las urgencias de hospital o a las emergencias sanitarias del 112".

La presidenta del colectivo de médicos de familia lo ejemplifica en su experiencia diaria. "Yo hoy me he visto 50 pacientes, teniendo en cuenta que 25 no eran míos. La agenda no puede ser infinita y con tal cantidad de burocracia. Nosotros para irnos de vacaciones tenemos que suplir a los compañeros. Los profesionales están agotados".

Atraer a los médicos

Esta complicada situación para contratar profesionales sanitarios la sufren por todas las comunidades autónomas y supone una competencia entre administraciones para intentar atraer a los facultativos a su territorio. La semana pasaba causaba indignación en Castilla y León que el Gobierno vasco hubiera conseguido contratar a la mitad de la última promoción de Enfermería de la Universidad de Salamanca. Tras una charla en la facultad en la que explicaron las condiciones laborales del País Vasco, fueron muchos los nuevos enfermeros y enfermeras que optaron por emigrar por un contrato que incluye los tres meses de verano y tres años más. "No sabemos cómo Sacyl permite esto. Es una opa hostil a nuestra sanidad", declaraba la secretaria general de Sectores Sociosanitarios de CCOO Castilla y León, Ana Rosa Arribas. El sindicato asegura que hasta en 13 autonomías se paga mejor a médicos y enfermeros que en Castilla y León.

El problema se repite con los médicos. "Es muy lícito que los MIR elijan trabajar donde más les convenga por su situación personal, social, económica, de investigación… de lo que quieras. El caso es que se nos están marchando de la comunidad", se lamenta Isabel Gutiérrez. Una afirmación que confirman los datos. Este año solo 74 de los 313 médicos que han realizado el MIR en Castilla y León han terminado firmando contratos para trabajar en la sanidad pública de esta autonomía.

Una enfermera ayuda a una médico de Urgencias del Hospital Pío del Río Hortega de Valladolid. (EFE/Nacho Gallego)

Al presidente del Colegio Oficial de Médicos de Valladolid no le gusta que se utilice el verbo "robar" cuando hablamos de la competencia entre autonomías. "Esto lo dicen todas las autonomías. Como hay un desajuste entre la oferta y la demanda, los médicos no van a trabajar donde les necesita el sistema sanitario, sino donde la oferta de trabajo les resulta más atractiva por conciliación familiar o condiciones laborales". La clave está en conseguir fidelizar a los profesionales sanitarios. "Tenemos que hacer atractivos los puestos de trabajo. Los puestos de difícil cobertura, como la Atención Primaria rural, hay que hacerlos atractivos. Es muy difícil que resulte atractivo para un médico la Atención Primaria rural cuando se dice constantemente que está muy mal y tiene una falta de medios. Además, la Administración debe ofrecer incentivos, mejorar las condiciones laborales y salariales, para cubrir esas plazas", asevera Almudí.

Aun así, José Luis Almudí subraya que la sanidad rural puede ser igual de digna que la que se desarrolla en las ciudades. "Yo trabajo en una zona básica de salud rural a 55 kilómetros de Valladolid y aquí podemos hacer una medicina de la misma calidad que la que se puede hacer en un centro de salud urbano o más porque puedes desarrollarte más profesionalmente. Lo que hay que hacer es mejorar el equipamiento, la tecnología, la formación o las comunicaciones digitales para que podamos abordar temas más complejos y dignificando lo que estamos haciendo".

El verano agrava el problema

Y un problema añadido más a esta situación es el verano. Una parte importante de la población de Castilla y León se desplaza de las ciudades a los pequeños municipios, tensando aún más la cuerda para los profesionales que trabajan en la maltrecha sanidad rural. "Castilla y León tiene una ratio de médicos de familia por cada mil habitantes por encima de 1, estamos en el top del país, pero los tenemos mal distribuidos. No se ha hecho nada en los últimos años porque en vez de política sanitaria se ha hecho política con la sanidad", dice Almudí.

Así, durante los meses de verano se multiplican los pacientes en los centros de salud rurales que en otras épocas del año tienen mucha menos presión asistencial. Tras el frustrado y protestado intento de Ciudadanos la pasada legislatura de llevar a cabo una reforma de la atención primaria en estas zonas, el consenso entre los representantes de la profesión es que el planteamiento actual es insostenible. "Necesitamos un pacto por la sanidad nacional y establecer una cartera de servicios realista, es decir, qué podemos ofertar y qué no podemos ofertar. ¿Podemos ofertar un consultorio en cada esquina? Pues a lo mejor no podemos ofertarlo porque no tenemos suficientes profesionales médicos", apunta Isabel Gutiérrez.

"La primaria ha perdido prestigio, hay que darle tiempo y financiación"

Una opinión que comparte Almudí. "Hay que tomar medidas impopulares, pero con el consenso y la negociación con todos los que tienen algo que ver. No podemos mantener con este déficit de recursos un modelo de atención sanitaria en Castilla y León que está atomizado en 3.667 consultorios repartidos por toda la comunidad. Tenemos que abordar una reordenación de recurso asegurando que a todos los pacientes se les va a atender con la misma calidad de manera próxima a su municipio y a aquel que no se pueda desplazar siempre va a tener un consultorio local abierto para que le atienda su médico y su enfermera. Hay que potenciar la capacidad de resolución de los municipios cabecera".

En este sentido y ante la gravedad del escenario más próximo, desde la Sociedad Castellano y Leonesa de Medicina Familiar y Comunitaria exigen "que los gestores de la sanidad sean profesionales. La primaria ha perdido prestigio, hay que darle tiempo y financiación".

Una enfermera realiza el triaje a un paciente llevado en ambulancia. (EFE/Nacho Gallego)

El consejero de Sanidad de la Junta de Castilla y León, Alejandro Vázquez, ha anunciado que su equipo trabaja en una reorganización de la asistencia sanitaria que suponga atender a los pacientes con "la mayor proximidad posible". Vázquez confirmó a principios de junio de también se está elaborando una estrategia para que los MIR que estudian en Castilla y León se queden a trabajar en esta autonomía. Una estrategia que pretende "eliminar los contratos precarios que puedan existir y mecanismos para incentivar las plazas de difícil cobertura", según explicó el consejero, que no concretó más ninguna de las medidas.

Mientras los políticos ponen soluciones sobre la mesa, el colapso del sistema sanitario en Castilla y León podría estar muy próximo. Según el estudio del Consejo de Colegios Oficiales de Médicos, la pirámide demográfica de los facultativos cada vez se parece más a la de la sociedad en general, con un envejecimiento y una falta de relevo de jóvenes profesionales que compromete el futuro más inmediato.

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