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un 45% desde 2013

Así están creciendo los delitos de odio en toda España

Los datos revelan una tendencia al alza en las agresiones a colectivos vulnerables en los últimos años. Los colectivos LGTB lo vinculan al discurso de Vox, que legitima la violencia

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Samuel fue asesinado al grito de “maricón”. Las 13 personas que presuntamente acabaron con su vida en la madrugada del sábado a base de golpes lo hicieron, según explica su entorno, por su orientación sexual.

No es la primera vez que pasa, pero hacía tiempo que no ocurría. En 2018, Fernando y Francisco también fueron encontrados muertos en su casa de Valencia y en una calle de Valladolid, respectivamente. Desde el año 2000, ocho personas han sido asesinadas por querer a personas de su mismo sexo, según el portal Crímenes de odio, que recopila y cataloga todos estos ataques.

La punta del iceberg

Pero asesinatos como el de Samuel son solo la punta del iceberg del odio a colectivos discriminados, que en los últimos años se está haciendo cada vez más grande. El número de agresiones relacionadas con delitos de odio lleva varios años creciendo en España. Entre 2013 y 2019, aumentaron un 45%, según los datos que recoge el Portal Estadístico de Criminalidad del Ministerio de Interior. Aún no hay datos para 2020, pero en los tres años anteriores se había observado un crecimiento, impulsado sobre todo por los hechos relacionados con la ideología, el racismo y la xenofobia. Los primeros se duplicaron entre 2014 y 2019, y los segundos habían crecido casi un 20% en el mismo periodo.

Los hechos relacionados con la discriminación por orientación sexual o identidad de género también aumentaron en 2019 con respecto a 2018. La suma de infracciones penales y administrativas pasó de 259 a 283, casi un 10% más.

“Es exagerado lo que estamos viendo. Cada vez hay más agresiones, hemos retrocedido 10 años desde que ciertos partidos tienen más presencia en la política”, explica Begoña Gallego, presidenta de la asociación de policías LGTBIPol y agente en una comisaría del distrito Centro de Madrid, desde donde hace cerca de un año está viendo un incremento de agresiones, tanto físicas como verbales. “Ahora quieren quitar derechos LGTBI y eso fomenta el cabreo entre la gente y que pasen estas cosas”.

La percepción es compartida por la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales (FELGTB), a falta de datos oficiales recientes. “Estamos percibiendo una mayor intensidad en la violencia, aunque es difícil asegurarlo hasta que termine el año, pero un asesinato ya es significativo”, señala Ignacio Paredero, Secreatrio de Organización.

Según Paredero, el repunte se explica por varios motivos. El primero, los discursos de odio entonados por Vox, que hacen que muchos sientan sus ideas homófobas legitimadas. “Cuando sale Rocío Monasterio a decir que el orgullo es una caricatura denigrante, o Santiago Abascal alegando que las charlas de diversidad sexual están más cerca de la pedofilia que de la educación, al final están señalando a un colectivo. Esos discursos generan un clima que hace aumentar esas agresiones”, explica, haciendo referencia a la espiral del silencio, teoría de Noelle-Neuman que explica que cuando algo es mal visto socialmente, las personas que lo piensan se cohíben más a la hora de expresar esas ideas.

Ignacio Paredero: "Cuando Rocío Monasterio dice que el Orgullo es una caricatura denigrante, está señalando a un colectivo"

Además, señala otro elemento para que tanto la muerte de Samuel como otras agresiones ocurridas estos días hayan tenido lugar en este momento: la celebración del Orgullo Gay. “La visibilidad es imprescindible, pero lamentablemente también tiene costes, corres más riesgos, porque molesta la visibilidad, algunos siguen pensando que es algo que hay que tapar. Por algo Abogados Cristianos ha querido prohibir que se ponga la bandera en los ayuntamientos: porque nuestra existencia todavía molesta”, añade Paredero.

Según los últimos datos de la FELGTB, que aúna organizaciones sobre diversidad sexual de toda España, la mayoría de las agresiones cometidas en 2018 fueron verbales (31%), seguidas del acoso (27%) y la agresión física (17%). Además, en el 68% de los casos se producen a personas de entre 19 y 35 años, algo que puede explicarse porque es el tramo de edad que más denuncia estos incidentes, al igual que ocurre con el género (el 70% son hombres gais).

Como el de Samuel, la mayoría de los ataques se producen en la calle (30%), seguidos de internet (24%). Además, la Comunidad de Madrid concentra la gran mayoría de las agresiones: 410 de las 971 que se produjeron ese año, seguida de la Comunidad Valenciana (139) y Cataluña (14,1%). Las grandes ciudades son las que concentran más este tipo de violencia, un 61% frente al 10% de las zonas rurales.

Los datos de la FELGTB difieren bastante de los del Ministerio de Interior, porque no tiene en cuenta solo las denuncias —presuntos delitos—, sino también incidentes discriminatorios que no son constitutivos de delito, es decir, quejas ante las distintas asociaciones que la conforman. Aun así, la tendencia es la misma en ambos organismos: también los datos de las asociaciones arrojan un incremento de un tercio respecto a las agresiones del año anterior: de 629 en 2017 a 971 en 2018, último año disponible.

Esto puede significar que efectivamente hay un incremento en la discriminación por orientación sexual, o una mayor concienciación a la hora de denunciar y dejar constancia de cada incidente por parte de la sociedad. De hecho, según explicaba Civio en un artículo de 2019, en comparación con las cifras de otros países, lo más probable es que estos delitos (los de odio en general) sean muchos más que los notificados oficialmente, ya que a menudo se trata de colectivos con menos tendencia a acudir a las autoridades, como ocurre con algunas nacionalidades.

Según la FELGBT, solo una de cada 10 agresiones homófobas se denuncia

Según la FELGBT, solo una de cada 10 agresiones homófobas se denuncia, por lo que Paredero considera que es especialmente importante que se investiguen agresiones como la que supuestamente ha ocurrido también este fin de semana por parte de un policía en Madrid: “Estas cosas desincentivan mucho las denuncias. ¿Cómo vas a denunciar, si son los que te agreden?”. Además, cree que es importante que se aumente la cantidad de agentes dedicados a este tipo de delitos, así como la formación dentro del cuerpo y en las aulas.

El último 'Informe de la evolución de los delitos de odio en España', que analizaba las cifras de 2019, señalaba que la tendencia alcista de los últimos años podría deberse también a la puesta en marcha del plan de acción de lucha contra los delitos de odio del Ministerio del Interior, que busca la formación de la Policía en lo relacionado con los delitos de odio, también en su registro.

Según el Ministerio del Interior, 'delito de odio' se refiere a "cualquier infracción penal, incluyendo infracciones contra las personas o las propiedades, donde la víctima, el local o el objetivo de la infracción se elija por su, real o percibida, conexión, simpatía, filiación, apoyo o pertenencia a un grupo [...] basado en una característica común de sus miembros, como su raza real o perceptiva, el origen nacional o étnico, el lenguaje, el color, la religión, el sexo, la edad, la discapacidad intelectual o física, la orientación sexual u otro factor similar"; según estableció en 2003 la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa.

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