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"NO LEVANTAR ANTES DE TIEMPO"

El Gobierno se pone en lo peor y prepara el terreno para una cuarentena larga y dura

Ábalos avanza que habrá una prórroga de la alarma porque no bastarán 15 días, y Marlaska ordena restablecer el control de las fronteras internas. El Ejecutivo cambia de estrategia y busca anticiparse

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"Estamos trabajando para no ir al escenario de Italia". Esa aseveración del ministro de Sanidad, Salvador Illa, el pasado martes, 10 de marzo, hace menos de una semana, da la medida por sí misma de cómo la política no evoluciona ya cada semana, cada día, sino cada hora, prácticamente al minuto. Porque hace una semana el Gobierno se situaba en un escenario diametralmente opuesto. Acababa de activar un escenario de "contención reforzada", que significaba la suspensión de la actividad educativa en los centros de las zonas con mayores contagios de coronavirus, la recomendación del teletrabajo, la prohibición de eventos en espacios cerrados de más de mil personas y la limitación a un tercio de los de menor número de asistentes. Pero España, desde el sábado casi a la medianoche, vive en estado de alarma. Confinada, sometida a durísimas limitaciones de movimientos, con la economía casi paralizada. Y las medidas siguen. El Ejecutivo retoma el control de los puestos fronterizos, no descarta restringir más el tránsito por puertos y aeropuertos. Y asume, y quiere que la ciudadanía lo asuma, que esta cuarentena será larga, más allá de estos primeros 15 días, y dura, muy dura. Porque lo que tiene claro la Moncloa es que las limitaciones no se levantarán "antes de tiempo".

Según el artículo 116.2 de la Constitución, el decreto de estado de alarma promulgado por el Gobierno tiene una vigencia de 15 días, y su prórroga ha de ser autorizada por el Congreso. El Ejecutivo aún tendría margen para apurar, analizar si tendrá que estirar el periodo excepcional, que concluiría inicialmente el último fin de semana de marzo, pero prefiere mentalizar a los ciudadanos. Adelantarse, siguiendo una estrategia contraria a la de las semanas pasadas, en las que precisamente se le ha acusado de actuar "tarde" y "a remolque".

Ello explica el mensaje emitido a primera de la mañana por el titular de Transportes, José Luis Ábalos, uno de los cuatro ministros con el galón de "autoridad competente delegada" en este estado de alarma. Peso pesado del Gobierno y del partido, Ábalos dio por hecho que habrá una ampliación de esos 15 días iniciales programados, porque esas dos semanas no serán suficientes para vencer al coronavirus. "Es evidente que tendremos que prorrogar esta situación, ya veremos con qué medidas, pero en 15 días no creo que estemos con capacidad para ganar esta batalla", reconoció en RNE el ministro, quien incluso ya advirtió de que quizá haga falta incluir en esa prórroga medidas más severas a las ya adoptadas para atajar la expansión del Covid-19.

"Tendremos que prorrogar esta situación, ya veremos con qué medidas, pero en 15 días no creo que estemos para ganar esta batalla", dice Ábalos


Todo dependerá, abundó, de la eficacia que demuestre este primer paquete de iniciativas —no solo las contenidas en el decreto, sino las que día a día van desgranando los cuatro ministros— y del grado de disciplina social de los ciudadanos. "Si realmente todos somos responsables y actuamos de acuerdo a los requerimientos y no banalizamos ni frivolizamos la situación, sino que nos corresponsabilizamos y estamos unidos ante la pandemia, evidentemente tendrán más efecto", apuntó Ábalos durante la entrevista.

Medidas "a rajatabla"

El ministro, por descontado, aprovechó para lanzar un mensaje de advertencia al 'president', Quim Torra —finalmente, positivo por coronavirus, como la jefa del Ejecutivo madrileño, Isabel Díaz Ayuso—, muy crítico con el Ejecutivo por lo que entiende como un 155 encubierto, una "recentralización" y "confiscación" de competencias. El titular de Transportes llamó al jefe del Govern a "aparcar" los proyectos políticos y centrarse en la única batalla que importa, la de la "salud de las personas". Segundo toque de atención a Torra, tras el que le hizo llegar horas antes la ministra de Defensa. Margarita Robles aseguró que quien haga una guerra política con esta emergencia sanitara "no merece ser llamado responsable político" y se queda "al margen de la vida pública".

Simón avisa de que las cuarentenas, cuando llegan al final "son complicadas", y si no se "mantiene la tensión", el "esfuerzo" no habrá "servido"

El Gobierno busca que la ciudadanía no se descuide y cumpla estrictamente las restricciones contenidas en el decreto publicado el pasado sábado en el BOE y también las medidas de higiene (lavarse las manos con frecuencia) y distanciamiento que machacan día tras días las autoridades sanitarias. Solo así, afirmó el doctor Fernando Simón, director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias del Ministerio de Sanidad, "es muy probable" que el impacto de la contención sea "rápido", nunca antes, de "como mínimo", tres o cuatro días. El escenario más pesimista es de unos 10 días de subida y con un volumen importante de casos en el día pico. "Para que veamos descenso en la curva, las medidas se deben aplicar a rajatabla", insistió. España ya acumula más de 9.000 contagios y 309 fallecidos, según los datos facilitados por Sanidad a las 13:00 de este 16 de marzo.

Simón reclamó a los ciudadanos que no bajen la guardia en los últimos días de la cuarentena. En definitiva, que hay que mantener la "tensión" hasta el final. Todo el tiempo. Los primeros días del confinamiento pueden ser "divertidos", pero no los últimos días, y ahí puede que se relaje la protección. Sería un paso equivocado. Peligroso, alertó. "Hay que buscar maneras de sobrellevar este periodo de cuarentena de la manera más adecuada. Los periodos de cuarentena, cuando se acerca el final, son complicados y, si no mantenemos la tensión, el esfuerzo que se ha realizado durante los primeros días no habrá servido", remarcó Simón.

Ayuda del Ejército

La última estación de la jornada fue el anuncio de cierre de fronteras terrestres verbalizado por el titular de Interior, Fernando Grande-Marlaska. Tras reunirse por videoconferencia con los ministros de su ramo y de Sanidad de la UE, y después de que la Comisión Europea mostrara una opinión favorable a las restricciones de acceso a la UE, el Ejecutivo confirmó una decisión que ya venía deslizando desde horas antes. España, así, restablece temporalmente el control de los puestos fronterizos interiores a partir de las 00:00 de este 17 de marzo y hasta las 24:00 del día 26. Solo se permitirá la entrada a territorio nacional, por vía terrestre, a los ciudadanos españoles, residentes en España, trabajadores transfronterizos y aquellas personas que acrediten documentalmente "causas de fuerza mayor o situación de necesidad".

El Ejecutivo, tras optar primero por el gradualismo, optó por una alarma y está ya en la banda alta de restricciones tras cerrar fronteras terrestres

La medida afecta a las fronteras con países de la UE (no con Gibraltar o Andorra, que no pertenecen al club) y no regirá para los transportes de mercancías, pues se quiere garantizar la cadena de distribución de suministros. Interior echará mano de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y de las policías autonómicas, y analizará si requiere de la ayuda del Ejército. Marlaska, en su rueda de prensa telemática desde la Moncloa, no descartó que se acaben cerrando puertos y aeropuertos. Por lo pronto, lo que sí que ha hecho Transportes es recortar el tráfico aéreo y marítimo un 50%.

La decisión coloca a España en la banda alta del arco de restricciones de movilidad posibles para los ciudadanos. El Gobierno tendría, en principio, como reconoce uno de los ministros con mayor peso del Gabinete, poco margen para aplicar más limitaciones: imponer el parón de la producción, prohibir el transporte urbano —este lunes se vieron aglomeraciones en algunas estaciones— clausurar temporalmente puertos y aeropuertos, tal vez confinar comunidades. Esto último es lo que reclama a Sánchez de manera insistente Torra, requerimiento al que el presidente contestó que lo que pretende la alarma es aislar a los potenciales portadores del virus, los ciudadanos, más allá de donde vivan. En todo caso, el Gobierno está dispuesto a hacer "lo que haga falta" para "doblegar la curva de contagios", en palabras de Marlaska, de modo que irá dando los pasos "en el momento adecuado" si son necesarios.

El Rey se une el miércoles

Sánchez, por su parte, quiere demostrar que está al frente de la toma de decisiones. Por la mañana presidió el comité técnico de gestión del coronavirus. El comité se reunirá cada mañana en la Moncloa a las 9:30, y en él los cuatro ministros con autoridad delegada tras la declaración del estado de alarma —Salvador Illa, Sanidad; Margarita Robles, Defensa; Fernando Grande-Marlaska, Interior, y José Luis Ábalos, Transportes— informan de la evolución de la enfermedad. Este miércoles, 18 de marzo, el Rey se reunirá por la tarde con el presidente y con los cuatro ministros citados. A su vez, Carmen Calvo, la vicepresidenta primera, presidió la primera reunión del comité de situación del estado de alarma, en el que participaron representantes de la Moncloa y de distintos ministerios.

Sánchez anuncia a los grupos que comparece el miércoles. Habla con el príncipe saudí, anfitrión del G-20, para que convoque una reunión pronto

El presidente continuó con su ronda de contactos. El domingo habló con los presidentes autonómicos —luego todos ellos, menos Torra firmaron una declaración conjunta— y este lunes con los líderes y portavoces parlamentarios. A todos ellos les pidió unidad de acción y les recalcó que la lucha contra el virus no conoce de "colores políticos". El líder socialista anticipó que el miércoles comparecerá a las 9:00 en el pleno del Congreso para dar cuenta, como exige la Constitución, de la declaración del estado de alarma. En otra sesión, posiblemente la del día 24, la Cámara sí deberá votar sobre la posible ampliación del periodo excepcional. La del 18 será una sesión anómala, con los diputados siguiendo los discursos de manera telemática, con un palacio vacío, con la única presencia de los portavoces y sin apenas prensa.

Ejercicio de "transparencia" y "realismo"

Además, la Moncloa informó de que el presidente mantuvo este lunes por la tarde una conversación telefónica con el príncipe heredero de Arabia Saudí, Mohammad bin Salman, como presidente de turno del G-20. Sánchez le transmitió que "la gravedad de la crisis sanitaria y económica internacional provocada por el coronavirus demanda que el G-20 asuma un papel de liderazgo global", porque es en este tipo de crisis "repentinas y globales" donde la organización puede ser más "efectiva". "Es necesario enviar un mensaje claro y fuerte a la comunidad internacional de que los líderes mundiales están listos para afrontar juntos la amenaza del coronavirus". Y, en ese sentido, seguía el comunicado, el presidente propuso al príncipe heredero una cumbre urgente y extraordinaria del G-20, de manera virtual. El líder saudí le manifestó su acuerdo y se comprometió a convocar una cumbre "en los próximos días".

"No vamos a correr riesgos por precipitarnos y levantar todo antes de tiempo, de ninguna manera", señala un destacado miembro del Gobierno

Sánchez ha cambiado por completo de estrategia en apenas una semana. De hacer descansar la crisis en Illa pasó a asumir las riendas y aplicar primero medidas graduales a declarar el estado de alarma y tomar decisiones rápidas para intentar contener la propagación del virus. Este martes, de hecho, el Consejo de Ministros, reunido de forma telemática, aprobará el plan de choque con medidas económicas, que por discrepancias en el Gabinete por el "escudo social" a los afectados por esta crisis —de un lado, los ministros de Unidas Podemos, junto a Ábalos y el titular de Inclusión, José Luis Escrivá, y de otro, Nadia Calviño y María Jesús Montero—, no pudo aprobarse.

Desde la Moncloa, se insiste en que el Gobierno está haciendo un "ejercicio de transparencia". "La realidad es la situación de emergencia. Lo que se está haciendo es partir de un diagnóstico real y hacer un ejercicio de realismo. Realismo absoluto, basado en el criterio científico y técnico", defienden en el equipo del presidente. Un ministro reconoce la honda "preocupación" del Gabinete: "Nadie sabe lo que puede pasar y cómo va a evolucionar esto. Vamos algo a ciegas". En Ferraz, mientras, se enmarca este escenario más pesimista como una forma de "concienciar" a la sociedad de que la salida de la crisis será larga. Porque el Ejecutivo proclama que no quiere errar ni salir de la alarma antes de tiempo. "Vamos por partes, que las autoridades sanitarias nos digan cómo ven el pico más alto de contagio cuando lo tengamos —indica un miembro del Gobierno muy próximo a Sánchez—. Lo que no vamos es a correr riesgos por precipitarnos y levantar todo antes de tiempo. De ninguna manera".

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