LA POLICÍA ACONSEJA NO DAR CREDIBILIDAD

Psicosis en wasaps de padres por un depredador que resultó ser un buen hombre

Una familia difundió en grupos que alguien había abordado a su hijo, la Policía activó una búsqueda, localizó al sospechoso, pero éste era un trabajador que había visto al niño perdido y solo quería ayudarle

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El pasado jueves, alrededor de las 8.30 horas, un niño de ocho años caminaba con su hermana en dirección al colegio, como ambos hacían todas las mañanas. La chica se encontró a unos amigos y el pequeño comenzó a andar algo alejado del grupo. En ese momento, un hombre se acercó al menor. "¿Estás bien?", le dijo al verlo algo desorientado. "¿Te pasa algo?", insistió el hombre cuando el niño pasaba por la esquina del edificio que alberga la sede central de la constructora Dragados, en el madrileño barrio de Las Tablas, a unos metros ya del centro escolar.

El niño apenas interactuó con el hombre. Se fue al colegio, escuchó a sus profesores, salió al recreó y abandonó el centro como todos los jueves. Sin embargo, al llegar a casa, contó a sus padres lo que había pasado horas antes. Estos últimos, una vez conocieron la historia que su hijo les había narrado, decidieron poner una denuncia ante la Policía Nacional y lanzar un mensaje a través de Whatsapp que calificaba al hombre que había abordado a su vástago como un "depredador".

"Buenas noches. Tengo que compartir con vosotros una mala noticia. Tenemos un depredador por Las Tablas. Esta mañana a las 8.30 en la esquina de Dragados un hombre ha “invitado” a mi hijo a llevarle al cole con su coche. Él iba adelantado respecto del grupo de niños con los que normalmente va. Al irse el niño corriendo a cogerse de la mano de su hermana mayor, el hombre se ha ido a paso ligero. El asunto está en manos de la Policía ya, pero estas cuestiones requieren poner en alerta a coles y a niños que van solos por la calle", rezaba literalmente el mensaje de Whatsapp, que corrió como la pólvora por los grupos de padres de ese y de todos los colegios del barrio, en el que residen casi 40.000 personas y al que otras tantas acuden diariamente a trabajar.

El mensaje, sin embargo, no se quedó en la historia que se supone que había vivido el menor. Los padres, que hablaron con los compañeros de sus hijos para conocer más detalles sobre el 'supuesto culpable', se lanzaron a describir el aspecto físico del "depredador". "La descripción es: - hombre alto, aprox 185 - MUY delgado (los niños que han visto la situación insisten en este punto) - Moreno de pelo, con calva en parte superior y alguna cana - barba corta, como de días - vestido con traje chaqueta, sin corbata, con auriculares y mochila con logo de El País (camuflaje ideal en Las Tablas a esas horas) - ojos marrones - habla español sin ningún otro acento", añadieron los mismos padres en el citado mensaje de Whatsapp.

"En fin, os ruego difusión en los chats de papás de otros cursos y coles. A ver si dan con él, pero estemos despiertos todos y que no tengamos que lamentar nada", concluyeron a continuación a modo de llamamiento en aviso a todos los padres. Muchos de los receptores dieron credibilidad total al comunicado y no dudaron en reenviar el texto a otros grupos de Whatsapp. El mensaje se convirtió en viral esa misma noche. Algunos de los que lo recibieron, de hecho, alertaron a la Policía, que ya estaba avisada por la denuncia que habían puesto los padres y había iniciado un operativo.

En concreto, agentes de la Jefatura Superior de Policía pusieron en marcha un dispositivo de búsqueda del hombre que respondiera a la citada descripción enviada por Whatsapp, que evidentemente era la misma que había hecho la familia en la mencionada denuncia. Esa noche, sin embargo, los funcionarios no localizaron a su objetivo. El despliegue continuó durante toda la noche y esta misma mañana. Los agentes estaban desplegados por la zona por si veían a alguien que respondiera a las características y finalmente lo detectaron.

"Lo he visto con mis ojos"

El hombre calvo y con barba había acudido como todas las mañanas a su lugar de trabajo, situado precisamente donde ocurrió el episodio descrito por el niño, cuando varios agentes se bajaron de sus respectivos coches patrulla y le abordaron. Varias madres que habían visto el Whatsapp la noche anterior y que se dirigían a llevar a sus niños al colegio presenciaron la escena, hicieron fotos y distribuyeron lo que ellas entendían que había sucedido. "Bdias soy una mamá del colegio Gabriela mistral (sic), quería comunicar que acaban de detener al depredador porque lo he visto con mis ojos ahora mismo camino al colegio y he parado el coche para preguntar al policía Nacional (sic), y confirmado; os comento que lo he visto y es tal cual la descripción", rezaba el texto remitido por una de esas madres y que iba acompañado de una retahíla de fotos en las que se identificaba perfectamente el rostro del hombre. "Sí, es verdad, yo también le he visto", añadía otra de las componentes del grupo. "Le han detenido en la esquina de Dragados con ahorramas", agregaba una tercera a modo de confirmación.

La Policía, que en ningún momento le detuvo, le hizo algunas preguntas en ese mismo momento. El hombre explicó su versión de los hechos. Contó, en concreto, que había visto al niño "desorientado", sin ninguna persona adulta alrededor, y que por eso le preguntó si estaba bien, si le pasaba algo. Los agentes detectaron entonces que la psicosis que se había generado en el barrio era infundada, que no había razón alguna para alarmarse. Se llevaron al falso sospechoso a comisaría para que hiciera una declaración oficial y le dejaron en libertad sin cargos.

El daño gráfico y personal, sin embargo, ya estaba hecho. Su imagen había volado a la velocidad de la luz por la aplicación de mensajería instantánea. Miles de padres le habían archivado en sus cabezas y le habían tachado, cuanto menos en su subconsciente, de alguien al que no se podían acercar sus hijos. Es entonces cuando el Gabinete de Prensa de la Jefatura de Policía empezó a recibir llamadas de periodistas que trataban de confirmar lo que no había pasado. "¿Habéis detenido al depredador?". Los responsables del departamento estuvieron toda la mañana desmintiendo que se tratase de un depredador y tratando de evitar que se difundiera la imagen del hombre, que por supuesto estaba en las pantallas de todos los móviles de los periodistas que hacen temas de sucesos en Madrid, que en ningún caso la publicaron.

La Policía envió entonces un tuit a través de su cuenta oficial con el fin de dejar aún más claro lo que estaba pasando. "Investigados los hechos, se descarta que se haya producido un intento de secuestro en la zona de Las Tablas (#Madrid). Por favor, en materia de seguridad, confía únicamente en fuentes oficiales directas y no reenvíes ningún otro tipo de mensajes. #SomosTuPolicía", decían desde su perfil. Al mismo tiempo, los agentes lograron enviar un mensaje a la familia del niño con el fin de parar de una vez por todas la difusión de la historia a través de los grupos de padres. Incidieron en que es un delito acusar a una persona inocente de un ilícito que no ha cometido y más aún hacerlo sin pruebas. Los padres, un rato después, cambiaron radicalmente su actitud en los grupos de Whatsapp.

"Buenos días. Soy la mamá del menor que vivió el incidente ayer en las tablas. Os confirmo que el señor que está en las fotos que se están difundiendo no hizo nada. Como ya os he dicho, difundir sus fotos o imputarle un delito es en sí mismo un delito. La policía lo ha resuelto y el señor lo hizo con la mejor intención al pensar que el niño estaba solo. OS RUEGO que dejéis de difundir las fotos, eliminéis las que tengáis, los mensajes en redes sociales y grupos. Todo. La Policía ha hecho un trabajo rápido y excelente y no podemos hacer daño a la imagen de una persona decente que además trabaja en El Barrio. Os agradecemos a todos la colaboración ciudadana que hemos vivido. Un abrazo", rezaba literalmente el nuevo mensaje de la familia, que venía a poner punto y final al episodio de psicosis.

Desde la Policía recuerdan a El Confidencial que los ciudadanos no deben dar credibilidad a mensajes que no vengan de instituciones oficiales, que difundir información -y más datos no contrastados- puede poner en peligro el curso de investigaciones abiertas y que acusar a personas inocentes de la comisión de un delito puede constituir un delito en sí mismo. Aseguran asimismo que en España hay unos "altísimos" niveles de seguridad y que no hay razones para generar una psicosis.

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