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HA PERDIDO DOS ELECCIONES Y ES CUESTIONADO

De caballero blanco a juguete roto: el 'annus horribilis' de Íñigo Errejón

La aventura política del líder de Más País arrancó torcida: en el año 2019 perdió dos elecciones, a su socia fundadora y el apoyo de los territorios fuera de la Comunidad de Madrid

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"A veces en la vida, lo cómodo y lo correcto no coinciden, y hay que tomar una decisión". Con estas palabras Íñigo Errejón, en enero de este año, abandonaba su escaño en el Congreso y también Podemos, la formación que había cofundado cinco años antes junto a Pablo Iglesias. Los motivos de la separación darían para una pieza aparte, pero la mayor parte de las fuentes consultadas confluyen en el choque de trenes: Errejón quería ir en una dirección e Iglesias en otra. Uno hacia el PSOE y el otro en la dirección contraria. Y ninguno de los dos está acostumbrado a renunciar a sus ideas.

Cuando Errejón se emancipó, hubo quien le advirtió de los riesgos de encarar solo un ejercicio con elecciones municipales, autonómicas y generales, que al final serían dobles. Confianza no le faltaba: "Errejón siempre ha sostenido que él era el candidato de mayorías en Podemos. Cree, quizá con razón, que algunas medidas de Podemos se concebían como radicalismos por parte del electorado y que era necesario un mensaje con más consenso, como el suyo", dicen desde el entorno de Podemos.

En teoría, Errejón no estaba solo, sino que contaba con el apoyo de la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena. Su encuentro se formalizó, en febrero, en el 'pacto de las magdalenas'. Nacía así Más Madrid, una izquierda reformista, basada en los cuidados, la solidaridad y el feminismo, un discurso que muchos en Podemos consideraron hecho a medida para atacar sus flancos. "Las magdalenas, el color de moda (aguamarina), el escenario brutalista pero sofisticado tipo Google, Rosalía cantando por Los Chunguitos y la escena de la dulce abuelita y el buen nieto: aquella fue la presentación de un producto y no de un partido político, algo propio de una agencia de 'marketing", critican fuentes cercanas a Podemos. Desde el entorno de Más Madrid rechazan esta versión: "Íñigo salió de Podemos porque tenía ideas distintas, y las que se expusieron en el acto de Villaverde fueron la confluencia entre las suyas y las de Carmena", dicen. "Lo que no tenía sentido era dejar Podemos para hacer las mismas políticas pero en otro color".

La alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena e Íñigo Errejón, juntos en el primer acto de Más Madrid. (EFE)

Aunque las autonómicas y municipales de mayo salieron bien, los candidatos de Más Madrid se quedaron a un paso del poder. Carmena ganó por primera vez en la capital pero, con respecto a 2015, se dejó 13.000 votos y un escaño que, junto al que perdió el PSOE, eran la llave para gobernar. Errejón, por su parte, consiguió casi medio millón de votos -menos que José Manuel López en 2015-, lo que solo le sirvió para ser cuarta fuerza de la Asamblea. En el entorno de la izquierda madrileña, muchos se sorprendieron al ver que Ángel Gabilondo, un candidato 'soft' que ya perdió el 2015, casi duplicó el número de votos de Errejón: el caballero blanco de la izquierda iba al trote.

"Íñigo tiene una imagen muy potente. Digamos, por ejemplo, que no genera tanto rechazo como Pablo entre la derecha, pero también hay una realidad palpable: que Íñigo no ha ganado unas elecciones, ni siquiera un Congreso", dicen desde el entorno de Podemos. "Ahora bien, si lo analizas desde un punto de vista más personalista, Íñigo nos hizo un roto tremendo en Madrid. En la comunidad nos barrieron y en la ciudad ni pusimos candidato contra Carmena. Si no recuerdo mal, Pablo (Iglesias) ni salió aquella noche a explicar los resultados". Cuando lo hizo, un mes después, fue para dejarle un mensaje a su exsocio: "A la izquierda no nos funciona cuando nos dividimos, funciona trabajar juntos, debemos hacer autocrítica. La división resta y la suma multiplica".

Decisiones difíciles

A lo largo del verano, España fue asumiendo que iría a unas nuevas elecciones generales. Errejón no tanto. El por entonces parlamentario autonómico no tenía intención de aspirar al Gobierno de España. Al menos, no todavía. "Al principio, Íñigo pensaba que había otras prioridades, como montar la estructura y dar forma al partido, pero sus más cercanos, los más 'antiPodemos', le fueron convenciendo de presentarse", dicen desde el entorno de Más Madrid. "Y después aceptó a medias: quería ir de número dos, con Carmena por delante. La idea se le planteó a Manuela y no pareció entusiasmarle, pero su entorno decía que era normal, que siempre se deja querer antes de aceptar un cargo... nunca aceptó".

Durante meses, Errejón insistió en corrillos con la prensa acerca de lo mala que sería la idea de presentarse a las generales. No había tiempo, estructura, ni posibilidad de diseñar una campaña ganadora. Y que sería, en todo caso, una decisión colegiada con Manuela Carmena.

El domingo 23 de septiembre, Más País convocó a sus bases para una votación urgente y extraordinaria. Debían decidir si el partido comparecía a las generales, sin que ningún candidato se hubiese postulado. En la cabeza de las 300 personas que acudieron aquella tarde a votar solo existía el candidato Errejón: al menos había dejado de negar su candidatura hace unos días, no como Carmena, que ni cogía el teléfono. A base de silencios, la exalcaldesa había dejado claro que a aquella fiesta no quería ser invitada.

Lo precipitado de la convocatoria, unido a la cortísima trayectoria política de Más Madrid/País, derivó en que solo 300 personas, algunos niños, muchos otros cargos y asesores del propio partido, respaldasen a Errejón para las generales. Se contaron los votos a ojo. Cundió la sensación en sectores del partido de que aquello fue, simplemente, la tramitación oficial del cambio de opinión de Errejón.

Imagen de la asamblea extraordinaria de Más País. (Más País)

Uno de los que se acercó por allí para respaldar a Errejón, el concejal de Madrid Pablo Soto, fue expulsado del partido unos días después por acosar sexualmente a una militante. En plena precampaña, Más Madrid y Soto intercambiaron versiones y reproches públicamente, lanzándose a la cara un asunto tan escabroso que terminó por dañar la imagen del nuevo partido.

Cundió el pesimismo cuando Íñigo no pudo reclutar a ningún líder regional de Podemos

El personalismo de Errejón, al igual que le sucedió a Iglesias en Podemos, empezó a pasarle factura entre los suyos en otoño. Los críticos dicen que no comunica con empatía sus decisiones y que tiene tendencia a replegarse en sus amigos de toda la vida. Los vaivenes propios de la creación de un partido y lo drástico de algunos cambios, los ascensos y las caídas en desgracia, dejaron a varias víctimas en poco tiempo. La más llamativa fue la dimisión, en octubre, de Clara Serra, referencia feminista de Más Madrid y pilar errejonista de primerísima hora. Su salida, a un mes de las elecciones generales, generó un terremoto en la formación que se agravó con una carta abierta de Serra en el la que reprochaba a Errejón la decisión de presentarse como candidato, menospreciando el trabajo de los demás territorios.

Si en Madrid la cosa no estaba funcionando, fuera de la capital era incluso peor. Errejón tocó a varios líderes regionales de Podemos, sobre todo a los que habían criticado a Iglesias, pero no consiguió reclutar a ninguno de peso. "Tenían la intención de convencer, al menos, a los candidatos de Podemos de Euskadi, Valencia y Baleares. Agua. Con todo, el golpe más importante fue el de Alberto Moreno, al que daban por hecho que sería su cabeza de lista por Málaga y se quedó en Podemos", dice un periodista que cubre Más Madrid/País. "En este momento es cuando muchos vieron que ni la idea del partido ni el propio Errejón tenían tanto tirón como pensaban. Cundió un pesimismo que muchos no se sacudieron en toda la campaña".

Tampoco fueron capaces de contrarrestar la propaganda de Podemos, que llevaba tiempo avisando de que el PSOE preparaba un 'submarino' para las generales y que ese sería el papel de Errejón. Al respecto, no ayudó que se presentase Más País en la sede de UGT, sindicato hermano del PSOE, o que Manu Cavanilles, uno de los principales asesores del presidente Sánchez, publicase en Twitter un mensaje animando a Errejón a presentarse para borrarlo minutos después.

Las elecciones generales fueron un desastre. Más País consiguió solo tres escaños; aspiraban a 15. Esa noche, en las antípodas de la autocrítica, Errejón se volvió a postular como elemento clave para formar Gobierno: "Más País entra en el Congreso para ayudar, hemos sido una opción necesaria", dijo. Fuentes del partido dan otra versión: "Aquellas palabras sentaron mal en los territorios. Ya estaba la cosa caliente y algunos explotaron. Hubo llamadas subidas de tono al día siguiente". Para colmo, se sobreestimó el resultado de las generales y se cometieron errores de cálculo en la financiación de la campaña, dejando a la formación con una deuda cercana al medio millón de euros.

El PP vio la jugada y atrasó la votación al lunes. Más Madrid no frenó el cese de Sabanés

Los malos resultados darían lugar al esperpento de los presupuestos municipales de Madrid de esta semana. El PP, con el apoyo de Ciudadanos y la abstención de Vox, logró sacar adelante sus presupuestos gracias a la ausencia, por renuncia, de Inés Sabanés, de Más Madrid. Lo explica un periodista que vivió en persona el episodio: "Se suponía que la votación de los presupuestos iba a ser el viernes. La idea de Más Madrid, entonces, era que Sabanés votase en contra, tumbar los presupuestos, y que después dimitiese para irse al Congreso, pero el PP vio la jugada y lo retrasó al lunes, sabiendo que si Más País no frenaba la dimisión el viernes, el lunes no tendrían tiempo para sustituirla", dice.

Otro compañero continúa el relato: "El jueves, durante la copa de Navidad del ayuntamiento, Vox dejó claro que votaría contra los presupuestos de Almeida, de modo que daba igual lo que votase Más Madrid porque no saldrían adelante. Sin embargo, cuando vieron que daban las cuentas, los del PP se pasaron el fin de semana negociando con Vox ya no su apoyo, sino su abstención. El lunes, durante el pleno, los periodistas empezamos a intercambiar mensajes con Más Madrid preguntando por los votos, pero siempre estaba el rechazo de Vox como red de seguridad. Cuando Ortega-Smith intervino en el pleno y adelantó que con su abstención permitirían que se aprobasen los presupuestos, en Más Madrid entraron en pánico. Todos los presentes vimos sus caras y su preocupación, no pueden negarlo. La sensación que tuvimos los que estábamos allí trabajando es que la derecha sabía lo que iba a pasar y la izquierda, incluido el PSOE, ni se lo imaginaban. Muestra es que el pleno se convocó el jueves a mediodía y tuvieron esa tarde, todo el viernes y el fin de semana para denunciar la situación y no dijeron nada hasta la votación del lunes".

Varios cargos de Más Madrid/País han salido al paso en las redes sociales para explicar la situación, argumentando que el pleno se convocó con alevosía a última hora del viernes, sin dejarles margen para maniobrar. No obstante, este periódico ha accedido a mensajes que demuestran que desde el PP madrileño se convocó a la prensa, el jueves a media tarde, para votar los presupuestos el lunes.

Un responsable del PP confirma, el jueves, que se votarán los presupuestos el lunes.

La renuncia de Sabanés, causante de la "gran cagada" del lunes -así la refieren varios miembros de Más País en privado-, responde a motivos de organización interna, más concretamente a la enésima lucha de poder entre Errejón e Iglesias. Sabanés, representante de Equo, la facción ecologista de Más País, ocupaba uno de los primeros puestos en la lista al Congreso por Madrid, pero la debacle electoral la dejó sin escaño. Esto significaba, por extensión, que Equo se quedaba sin representación parlamentaria. Se da circunstancia de que, desde hace tiempo, Más País y Podemos pugnan por obtener la etiqueta de 'partido verde' de España, algo que pasa por ganarse el respeto del Partido Verde Europeo. El contacto de Podemos con los verdes europeos lo ejerce, a través de los Comuns, Ernest Urtasun, líder de ICV y cercano a su líder, Ska Keller. Por su parte, Más País se relaciona con ellos a través de Equo: "Era imprescindible que estuviese Sabanés en el Congreso para optar a un acuerdo con los ecologistas europeos, de otro modo se habrían ido con Podemos", dicen fuentes cercanas a Más País.

El cambio de piezas debería haberse ejecutado hace semanas, lejos de la votación de los presupuestos, pero para que Sabanés entrase al Congreso alguien debía dimitir, y no había más opciones que Marta Higueras, mano derecha de Carmena desde hace décadas. Fuentes del partido sostienen que la negociación se extendió más allá de los plazos establecidos, dado que Higueras se resistía a abandonar el escaño y exigía contraprestaciones importantes. "No está muy claro aún en qué términos regresa a Madrid, aunque se da por supuesto que se ampliará la dirección del partido para darle funciones ejecutivas y reforzar al carmenismo", explican. Otras fuentes califican el movimiento "de los que hará que se mueva la tierra", ya que Higueras tiene fuertes resistencias dentro de Más Madrid y apenas cuenta con el apoyo de los más cercanos a la exalcaldesa.

Más allá del 'sabanesazo', lo último que se supo de Errejón es que, como colofón a un año para olvidar, una noche de diciembre perdió la compostura en Instagram y se animó a vacilar a los troles: "¿Qué tal por el grupo mixto?", le preguntaron. "Bien. ¿Y tú por los años 90?". En cuanto a Carmena, una vez su protegida Higueras se reintegró en Más Madrid, la exalcaldesa no perdió el tiempo para declarar públicamente que no está afiliada a Más País ni mantiene una relación "especialmente estrecha" con Íñigo Errejón. Liquidada la 'joint venture' de la nueva izquierda, Carmena vuela libre de nuevo y se encuentra en disposición de valorar algunos de los cargos de confianza del próximo Gobierno con los que la ha tanteado el PSOE.

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