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DIMISIONES, AMENAZAS Y CHOQUE DE TRENES

Las otras Clara Serra que han abandonado a Errejón por discrepancias con su estrategia

A la amalgama interna de errejonistas puros, andalucistas, carmenistas y confederalistas catalanes y gallegos se suman las tensiones que han surgido para la elaboración de las listas

La dimisión anunciada de la que fue número dos de Íñigo Errejón en las pasadas elecciones autonómicas, Clara Serra, ha visibilizado las tensiones que vienen produciéndose en el seno de Más País desde que el núcleo duro del partido decidió acelerar su extensión territorial en clave electoralista para presentarse a los comicios del 10-N. Tensiones por la elaboración de las listas, que condensan el "choque de trenes" entre las diferentes familias que componen este proyecto político —y el resto del 'espacio del cambio'—, según describe uno de sus impulsores, pero también entre Madrid y los afines al errejonismo en los distintos territorios, principalmente Andalucía, Galicia y Cataluña. "No ha habido ningún tacto con los territorios", lamenta un miembro de Más País en Galicia, quien hace hincapié en la supuesta imposición de Carolina Bescansa como candidata por A Coruña.

La amalgama interna de errejonistas puros, andalucistas, carmenistas y confederalistas catalanes y gallegos dibuja un puzle con dificultades para encajar sus piezas. Más allá de sus respectivas tendencias, uno de los debates transversales a todos ellos que ha dividido este neonato proyecto político tiene que ver con la estrategia a seguir. Los que apostaron por el medio plazo, priorizando un proceso más sosegado buscando generar alianzas para reconstruir el denominado 'espacio del cambio' desde la horizontalidad y el feminismo, pensando en la fase posPodemos, se han quedado al margen. "Buscaban atrincherarse para reordenar el espacio, pero no significa que se dinamite nada", zanja un estrecho colaborador en la campaña de Errejón respecto a este sector.

En Galicia, muchos de ellos entendían que presentar ahora listas para las generales los "mata políticamente de cara a las elecciones gallegas", que se celebrarán en menos de un año. Pidieron una "prórroga" a Madrid para evitar dinamitar su proceso de construcción del nuevo sujeto político en Galicia que les habría sido denegado desde Madrid. Además, el 'dedazo' de Bescansa ha generado más fugas y retraído a quienes valoraban dar el salto de Podemos Galicia a Más País. "Mucha gente se ha quedado en medio", explica la misma fuente conocedora del errejonismo gallego. Ambos motivos también confluirían en el hecho de que el sector del partido Anova más favorable a un entendimiento con Errejón haya optado por no pactar con este partido.

En Cataluña, ha sido el ánimo de competir electoralmente con los 'comuns' de Ada Colau, de donde proceden muchos de los errejonistas en este territorio, lo que más fricciones ha generado, puesto que se rompen los puentes de cara a un futuro entendimiento con esta formación. En este caso, la sombra de un adelanto electoral también ha sido puesta sobre la mesa para justificar que no era el momento adecuado para enemistarse con los 'comuns', tratando de dejar la puerta abierta a confluir en los próximos comicios catalanes.

Carolina Bescansa, en una imagen de archivo. (EFE)

En Andalucía, se ha acusado el desplazamiento del sector más andalucista a puestos secundarios en las listas, pero también el veto a Alberto Montero, exdiputado de Podemos por Málaga al que los errejonistas en este territorio querían situar como cabeza de lista. Los andalucistas también habían pactado encabezar al menos la circunscripción de Cádiz, pero a última hora se situó a Isabel Serrano como número dos en favor de María del Mar Polanco. Montero, por su parte, no formará parte de ninguna de las listas y sus más cercanos también han dado un paso a un lado. Las críticas internas se han dejado sentir por la elección de 'cuneros' en las listas, como la granadina Carmen Lizárraga como número uno por Málaga.

El nombre al que apuntan todos ellos como responsable de las tensiones a la hora de elaborar las listas es Guillermo Paños, quien siempre fue uno de los más estrechos colaboradores de Errejón en Podemos y ahora continúa siéndolo en Más País. El hecho de que se haya priorizado con un cariz fratricida a candidatos que compitieron en primarias internas de Podemos y que fueron derrotados, desde Bescansa a Lizárraga, pasando por Raimundo Viejo en Barcelona, también ha provocado que se queden fuera del proyecto personas que procedían de otras tradiciones políticas. Este es el caso de miembros de escisiones socialistas en Euskadi —Solidaria— y Baleares, donde se impulsó a última a hora a Marisa Lucas frente a la exsocialista Pepi González.

La falta de horizontalidad en la formación de las listas, la ausencia de primarias o la ruptura de puentes con hipotéticos aliados territoriales como los 'comuns' o Anova para reconstruir el espacio rupturista al margen de Podemos en el medio plazo han elevado las críticas dentro de Más País, llegando incluso a vaciar parte de sus bases antes incluso de constituirse formalmente la estructura organizativa. La propia Clara Serra justificaba en la carta que acompañaba su dimisión que no compartía "la manera concreta en la que Más País va a concurrir a las elecciones generales. Me parece que olvida y menosprecia años de trabajo militante de compañeros de territorios que han conseguido levantar proyectos necesarios y valiosos para esos lugares".

Se centraba en el caso concreto de Barcelona, pues ejemplificaría "una manera de hacer las cosas que no representa el espíritu plurinacional que tanto hemos dicho defender. Para mí, cualquier proyecto que pretenda reforzar y fortalecer el 'espacio del cambio' debe sumarse a las fuerzas territoriales ya existentes". No ahorra tampoco en críticas a los "hiperliderazgos", a la repetición de los mismos errores por los que se habrían escindido de Podemos o "la verticalidad" que "dejan a las organizaciones sin los suficientes contrapesos".

Una posición manifestada en público que ha comenzado a romper el silencio interno sobre las tensiones en este proceso de Más País. Un proceso que se llevó con un gran sigilo, habiendo negado durante semanas tanto en público como en privado que el objetivo a corto plazo fuese extenderse territorialmente y presentarse a unas elecciones generales en caso de que se repitiesen. No faltaron las amenazas con el fin de evitar las filtraciones, sobre todo durante la elaboración de listas, y que ahora los propios estatutos señalan como faltas graves. Elocuente era el filósofo Santiago Alba Rico, uno de los intelectuales cercanos al errejonismo, quien manifestaba a través de las redes sociales respecto a la dimisión: "Me parece muy triste la dimisión de Clara Serra, pero más triste aún estar de acuerdo con las críticas que hace a Más País en esta serena carta". Desde Más País, su portavoz en la Asamblea de Madrid, Pablo Gómez, reconocía que la marcha de Serra debe suponer un "motivo de reflexión" para la formación.

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