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Historia de un descenso caótico: las cosas de Paco Jémez y quién es Roberto de Zerbi

En la misma temporada han pasado por el banquillo de Las Palmas todos los perfiles. El último, Paco Jémez, llegó con dudas y después de unos meses inexplicables es posible que solo tenga más

Es probable que hoy en Las Palmas nadie recuerde el nombre de Roberto de Zerbi, algo bastante lógico porque en realidad nunca llegó a formar parte del club. Claro que su ausencia ayuda a explicar una temporada en la que el caos reinó sobre todas las demás cosas. ¿Que quién es ese señor? el entrenador que allá por febrero la dirección deportiva pensó como sustituto perfecto para Quique Setién. Aceptó la oferta, pero fue incapaz de resolver una serie de litigios con su antiguo equipo, el Palermo. El tiempo pasó, la temporada se echó encima y los dirigentes decidieron darle las riendas a Manolo Márquez, el inexperto entrenador del filial. Llegaba sin casi tiempo para planear una preparación y a una plantilla con merecida fama de difícil. Ya a su antecesor casi se le van los nervios tratando de lidiar con las muy documentadas juergas de algunos de los miembros del plantel.

Un plantel que, además, se vio disminuido en el verano. Roque Mesa, el cerebro del equipo, se marchaba a la Premier; Boateng, que el año anterior funcionó, se esfumó un día antes de que terminase el periodo estival de fichajes; Livaja o Araujo, que en su momento tuvieron su espacio, se marcharon al AEK y hoy son campeones de la liga griega. A cambio llegaron nombres que, por un motivo u otro, no terminaron de funcionar. Los seis meses de Vitolo fueron una sucesión de lesiones. Aquilani o Calleri demostraron ser limitados. El caso de Remy... bueno, lo suyo merece una explicación mayor un poco más adelante.

Javi Gracia en el camino

Márquez dimitió al ver que la cosa apuntaba bastante mal. No se veía capacitado para domeñar el caos. Después llegó Ayestarán, una decisión sorprendente ya que se esperaba a Javi Gracia para salvar al equipo. El entrenador vasco fracasó en el Valencia anteriormente y si cambió algo fue a peor, pues solo así se pueden explicar siete derrotas en nueve partidos. Ayestarán será más recordado en la isla por alguna rueda de prensa subida de tono -llegó a decir "no me arrepiento de nada" después de un 4-0- y como verdugo a tiempo parcial del equipo que otra cosa.

Y llegó el invierno con todas las cosas por hacer. Si les parece mucho sainete lo que han leído en los tres párrafos anteriores, prepárense, que viene más. Despide a Ayestarán y se fijan en Almirón, técnico de moda en Argentina... que no puede entrenar en España. Como decisión, extraña, un mes perdido en preguntas sobre si había manera de meterle o no. Se marcha Vitolo, como era de esperar, pero nadie le echa de menos porque tampoco había aportado demasiado.

Tercer descenso de Jémez

En la búsqueda, un poco apresurada, el presidente Miguel Ángel Ramírez terminó llegando a la conclusión de que otro Paco, en este caso Jémez, iba a ser el antídoto para una temporada que no se preveía tan horrible. Y el exjugador, que venía de México, primero tuvo que pensárselo. La familia y el hecho de poder fracasar otra vez -después de los descensos del Granada y el Rayo- le hicieron dudar, pero terminó aceptando. Y bueno, en fin, Paco es Paco.

"Si hay que prescindir de algún jugador, lo haré", amenazó el cordobés nada más llegar a la isla. Y esto, que en otro hubiese sonado un poco como una pequeña advertencia a navegantes, en Paco, hombre de extremos, se convirtió pronto en una manera de marcar territorio. Tannane y Remy fueron expulsados del equipo a las primeras de cambio por llegar unos minutos tarde a un entrenamiento. Era el primer día de trabajo de Paco y ya había montada una fiesta importante en el club.

Las cosas de Paco

Remy diría después que Paco le trató como una mierda, mientras que el entrenador en privado se quejaba de la falta de gol de su equipo. Lo cual es un contrasentido, pues el francés era en aquel momento el mejor artillero, casi el único, con el que contaban los amarillos. Hubo promesas internas de gol, quizá por eso se vio empoderado para despedir al ariete, pero el caso es que Remy se fue y no llegó ningún recambio digno de ese nombre.

Ojalá la sangría hubiese quedado ahí, pensarán los socios del Las Palmas que una mañana se encontraron con que Jonathan Viera, probablemente el jugador más talentoso de la plantilla, había decidido irse a China. El club, por su lado, no planteaba hacer mucho para detenerlo. "Debí de irme de Las Palmas cuando se fue él", dice estos días Paco, cuando ya todo es irreversible. No se le pasó por la cabeza al aceptar el cargo, ni siquiera levantó la voz cuando se supo del traspaso. Nada, solo ahora, cuando el lamento reina.

La carrera de Paco Jémez, un entrenador de extremos, es difícil de evaluar con frialdad. Más que nada porque él se ha dedicado siempre a granjear grandes partidarios y enormes detractores. Es una mezcla de todo, porque en la sala de prensa es como un tigre enjaulado, que lo mismo ruge que bromea. En México, su penúltima parada, consiguió meter al histórico Cruz Azul en playoff después de varios años de sequía. Se puede pensar que es un éxito, pero...

Siempre va a encontrar alguien en contra de una manera feroz. Es más, Paco salió de México casi añorando a la prensa española, y no necesariamente porque su relación con los medios aquí sea muy buena, es que en su aventura americana se encontró desde el primer día con una crispación que ni siquiera él pudo surfear con naturalidad. Y eso que a Paco le encanta el barro. Como detalle, el Cruz Azul, tras su salida, ha vuelto a no meterse en playoff, es decir, ha vuelto a las andadas.

La encrucijada de Paco, ahora, no es de las sencillas. Es probable que hoy se arrepienta de haber dicho sí a Miguel Ángel Ramírez, con quien mantiene una muy buena relación personal. Su sucesión de resultados no es buena, aunque tampoco le ha ayudado llegar a un equipo desestructurado y con un tono físico bastante lamentable, producto de una temporada y una pretemporada en la que todo se ha hecho con apariencia improvisada. ¿Volverá a encontrar trabajo pronto? ¿Dónde estaría Paco si Roberto de Zerbi hubiera aterrizado en la Isla?

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