Foto: Edgar Melo

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OPERACIÓN RIAL CONTRA EL CONSUMO DE EPO

Dopaje en el extrarradio: así cayó en Sabadell un grupo de élite de atletas olímpicos

El primer escenario, la pista de atletismo Josep Molins de Sabadell, no impresiona. “El tartán está picado en la curva pero estoy harto de parchearlo y lo vamos a poner nuevo entero, y de azul, el color de la JAS”. Josep Molins, un joven de 83 años, exatleta olímpico que conserva la buena forma, tira del suelo de la pista y se levanta un trozo. Da la impresión de que si siguiera podría llevarse una calle entera. La JAS es la Juventud Atlética de Sabadell, fundada por el padre de Molins en 1921 como club de excursionistas y que hoy suma 335 atletas, más de 1.000 socios y una escuela con más de 220 chavales. Por la megafonía suena Kiss FM mientras los niños llegan a entrenar. Al fondo hay una antigua fábrica textil reconvertida en almacén. Molins recuerda cuando hace años el humo de la chimenea atufaba a los atletas. El club tiene mérito para Sabadell, una ciudad de 200.000 habitantes casi pegada a Barcelona.

A solo un paseo de allí está el apartotel Arrahona, segundo punto de esta historia. Es un raro edificio marrón, de techos altos porque es una fábrica reconvertida. No hay grandes lujos en él. Alguien ha manchado un lateral con un cubo de pintura o agua y nadie se ha molestado en limpiarlo aún. En los bajos hay un enorme bazar chino y una tienda de ropa modesta. Alrededor hay edificios humildes de ladrillo rojo. Esto es el extrarradio de Sabadell.

El tartán de la pista de Sabadell en la que entrenaba el equipo de Jama Aden. (Edgar Melo)

 

Entre estos dos lugares, alejados de los focos, se concentraban desde 2013 algunos de los mejores mediofondistas del mundo. Bajo el mando del somalí con pasaporte británico Jama Aden se reunían dos meses al año una treintena de atletas de élite. Entre ellos estaba la plusmarquista y campeona del mundo de 1.500 metros, y atleta del año en 2015, la etíope Genzebe Dibaba, y sus dos hermanas. También entrenaba en Sabadell Ayanleh Souleiman, récord del mundo de 1.500 en pista cubierta el pasado febrero, Musaeb Balla, sexto en 800 en el Mundial de Pekín en 2015... En otras temporadas acudió el doble campeón olímpico Mo Farah, que ahora se ha distanciado del grupo, pero que seguía acreditado para entrar en las pistas, según el listado de atletas del grupo que manejan los investigadores y al que ha tenido acceso El Confidencial. Unos corren con Qatar, como Balla, que nació en Sudán y fue fichado por el país del Golfo, pero hay algún egipcio, saudíes... 

Es tal el nivel, que en febrero pasado en una misma noche en Estocolmo, tres atletas del grupo batieron el récord del mundo 'indoor' de su categoría. Y fue aquí donde cayeron el lunes pasado, en una operación de los Mossos y de Antidopaje, que detuvo al entrenador Jama Aden, a un fisioterapeuta saudí y al propio Balla. Así se gestó una de las operaciones antidopaje más relevante en años.

"Era un honor tenerlos aquí"

“Hace tres o cuatro años el atleta Miguel Quesada me los presentó. Él los había conocido en Etiopía o ahí. Me preguntó si podían entrenar aquí. Les dije que claro. Era un honor para nosotros y para el atletismo”, cuenta Molins. Les dio unos humildes carnés azules con la foto hecha sobre la marcha y así Sabadell comenzó a ser un punto clave en la preparación de las grandes citas atléticas. Llegaban entre mayo y junio, antes de lo más fuerte de la temporada de atletismo. Aunque luego vayan a ser rivales en la pista, mejoran al entrenar codo con codo.

Les gustaba el sitio. Primero vinieron ocho atletas, al año siguiente unos 15 y en 2016 ya había 34 personas en los entrenamientos procedentes de Reino Unido, Suecia, Qatar, Egipto, Sudán, Argelia, Etiopía, Arabia Saudí, Yibuti. No estaban todos todo el tiempo. Entraban y salían. Se definían como una familia. Aden estaba con su hermano Ibrahim y su hijo Said. Las tres hermanas Dibaba entrenaban juntas. Abdi Bile, el héroe somalí que en 1987 ganó el primer oro para su país en un mundial, ayudaba a Jama en los entrenamientos.

En febrero, tres atletas del grupo batieron el récord mundial en pista cubierta en una misma reunión. "Con Jama Aden todos eran unos 'cracks'"

Jama llegaba a las instalaciones regalando ropa Nike entre los empleados, que le llamaban "el Bin Laden", por el dinero que manejaba. Estaban tan integrados que incluso captó a la joya local, Jordi Torrens, del que muchos creían que iba a ser el próximo Reyes Estévez. Le ofreció un patrocinio de Nike y Torrens dejó el club de su vida. Poco después se lesionó y solo el miércoles pasado volvió a competir. Torrens quiere ahora marcar distancias con Jama: "Entrenaba con él. Ahora estoy a la espera de ver qué pasa. Del grupo me he alejado para que no haya confusión". Como no estaba en el hotel, Torrens no ha sido llamado por los Mossos ni por antidopaje. Su fichaje enturbió la relación entre Jama y el club local, que como represalia les hizo pagar 30 euros al año para entrenar allí. 'Peanuts'.

Un paseo lanzando objetos a contenedores

La rutina de Jama era dura. Llegaban a la pista a las ocho de la mañana. “Verlos entrenar era una gozada. En cada serie varios batían el récord de España. Jama Aden estaba en el centro pegando voces, a veces con un megáfono, y alguno acababa vomitando”, recuerda Molins. Cuando había que variar, tomaban la senda del río que pasa junto a las pistas y trotaban por allí. Llegaban a hacer tres sesiones diarias. Practicaban lo que se llama entrenamiento en supercompensación. Simplificando, se trata de pegarse palizas durante un periodo de tiempo para subir un escalón en el nivel físico de forma que lo que ganas ya no lo pierdes, según explica una fuente del sector. Se hace en esta época del año y luego le sigue un periodo de descanso antes de la competición. Este verano es importante porque hay Juegos en Río.

Atletas del grupo de Jama Aden, el pasado jueves en Sabadell. Foto: Edgar Melo.

 

Pese a lo apartado del lugar, Jama Aden tomaba sus precauciones. El pasado 31 de mayo por la noche, salió del hotel y dio un paseo por esta humilde zona de Sabadell. Pero se acercó a un contenedor y allí lanzó algo, después hizo lo mismo en unas papeleras cercanas. Un trabajo aparentemente limpio y sin riesgo. Sin embargo, los Mossos de Escuadra lo estaban acechando.

Aden tenía mala fama y la Federación Internacional de Atletismo (IAAF) estaba detrás de él desde que uno de sus atletas, Hamza Driouch, dio positivo por dopaje e inicialmente declaró que se lo había dado Aden. Driouch, catarí de origen marroquí, rectificó más tarde, pero ya estaba marcado. También dio positivo por EPO la francesa Laila Traby, que entrenaba con él. “En todos los grupos de entrenamiento hay gente buena y gente irregular, atletas que fallan alguna vez. Con Aden todos eran 'crack'. Eso es sospechoso”, cuenta una fuente del atletismo español. Los agentes que le seguían descubrieron que lo que había tirado al contenedor eran restos de una jeringuilla con sangre. Los días siguientes repetía la operación, con un vial de un medicamento, tenían suficiente. No eran productos dopantes, pero con eso ya tenían motivos para llevarle indicios al juzgado y solicitar un registro.

Los Mossos ya tenían algo casi personal contra Aden. En 2015 intentaron una operación similar pero no consiguieron indicios suficientes. Entonces, cuando ya acababa el 'stage' de pretemporada, y un grupo de atletas iba en coche hacia Font Romeu, a entrenar en altura en la clásica estación deportiva francesa, un control de tráfico aparentemente rutinario cerca del túnel del Cadí paró el coche y requisó unos inyectables que llevaban. Las muestras fueron enviadas discretamente a Lausana (Suiza), pero no había EPO ni sustancias dopantes, sino recuperadores endovenosos, algo permitido. Aun así, los atletas no sospecharon y al año siguiente regresaron.

EPO en la habitación 123 

Esta vez iba a ser diferente. Con los restos de la jeringuilla con sangre en el contenedor, la titular del Juzgado 5 de Sabadell les dejó entrar en cinco habitaciones del hotel Arrahona y así, en colaboración con la Agencia Española Antidopaje (oficialmente la Agencia Española de Protección de la Salud en el Deporte, AEPSAD), estaba lista una de las operaciones más ambiciosas contra el dopaje internacional de alto nivel. Ha habido casos en Rusia, pero no contra un grupo itinerante de atletas de medio mundo.

Los Mossos ya tenían algo casi personal contra Aden. En 2015 intentaron una operación similar pero no consiguieron indicios suficientes

El pasado lunes, a las ocho y media, cuando el grupo de atletas ya estaba entrenando, los 'mossos' irrumpieron en el hotel. ¿Y si pese a la jeringuilla no encontraban nada? ¿Y si estaba todo limpio? 'El País' adelantó la noticia del registro que reverberó por los medios internacionales especializados en atletismo. 

La sonrisa que lucían los agentes cuando salieron del hotel demostraba que habían dado en el blanco. Encontraron EPO (la hormona que administrada aumenta los glóbulos rojos en sangre y por lo tanto la resistencia al esfuerzo). Lo más gordo estaba en la habitación 123, la de Jama Ourid Mounir, fisioterapeuta nacido en Arabia Saudí. En la caja fuerte encontraron una gran cantidad de viales y ampollas de medicamentos comprados en Francia, una bolsa de plástico con 62 jeringuillas usadas y envases de inyectables ilegales. En la nevera tenía 23 jeringuillas precargadas de EPO de tres marcas distintas. Posteriormente, Mounir declaró ante la juez de guardia que los “viales y medicamentos eran los que suministraba a los atletas lesionados”.

Pista de atletismo donde entraban los implicados en Sabadell. (E. Melo)

 

También apareció EPO en la habitación de Musaeb Balla, la 120 de nuestro hotel de 'El Resplandor' de Sabadell. Según la investigación, allí había “una bolsa en cuyo interior había fotografías suyas y diversas jeringuillas, nuevas y usadas, diferentes medicamentos inyectables ilegales en territorio nacional, medicamentos dopantes, medicamentos algunos de los cuales estaban abiertos y empezados”. En los registros los investigadores descubrieron cajas de ropa de entrenamiento Nike -el patrocinador- sin estrenar.

"Soy de los mejores del mundo y estoy tranquilo"

El dopaje no es delito en España, aunque sí acarrea una sanción deportiva. Sí comete delito el entrenador que suministra sustancias dopantes a deportistas. Por eso los atletas siguen entrenando en Sabadell. La juez retiró el pasaporte a Jama Aden, al fisioterapeuta saudí y a Balla y les obligó a comparecer mensualmente en el juzgado. Rechazó la prisión preventiva, como pedía la fiscalía, pero para atletas que pretendían ir a los Juegos de Río es un golpe duro.

Musaeb Balla, el pasado jueves en Sabadell. R. M.

Sin embargo, Balla aparenta calma. “Soy Musaeb Balla, uno de los mejores atletas del mundo, y estoy tranquilo”, afirma en la cafetería a la puerta del hotel. Viste unas zapatillas Nike que deslumbran de lo blancas que están, una camiseta también blanca de manga larga y juguetea con el iPhone. Está fino, fino. Habla como un rapero, moviendo las manos, gesticulando, como acostumbran a hacer los velocistas a la cámara antes de una carrera. “El 2 de junio pasé un control antidopaje y estoy limpio. Ahora vendrán los análisis y seguiré limpio. La gente me apoya en Facebook y les digo que tranquilos, que esto no es nada. Soy Musaeb Balla”.

Jama Aden.

Balla es el único atleta detenido por una interpretación singular. Él llegó a Sabadell lesionado de un tendón. Apuraba sus opciones de llegar a Río. El juzgado ha considerado que si estaba lesionado no puede ser que la EPO de la habitación fuese para él -el dopaje, recuerden, no es delito en España- y le ha imputado por tráfico de medicamentos. El caso ha movilizado a la embajada de Qatar en España, que envió un delegado a los juzgados de Sabadell. Jama Aden trabajaba fundamentalmente para Qatar, y Balla, nacido en Sudán, es otro de los fichajes para destacar en el medallero. El caso de Sabadell sacude la estrategia del país del Golfo.

El atleta sostiene que todo es un error. “No me inyecto nada, lo que pasa es que compartía habitación con otro atleta, Yaser Mubarak, y eso era suyo. Pero yo no puedo registrar lo que él tiene o deja de tener. Él dice que la policía le hizo creer que yo había reconocido que era mío, pero ya se aclarará”, sostiene. Balla parece desconocer que la sola posesión de EPO para un atleta ya acarrea una suspensión de hasta cuatro años. Independientemente de lo que salga en el análisis. Al rato sale otra de las atletas del equipo y se van a dar un paseo. Así viven en Sabadell, sin mezclarse apenas. Entrenan temprano, luego compran unos durums en un bar de kebab cercano que comen en el hotel, duermen y vuelven a entrenar. Si preguntas en Sabadell por la actividad del hotel Arrahona como centro internacional de atletismo poca gente sabrá algo.

Los carnés de Aden y Balla para entrenar en Sabadell. El Confidencial

Paralelamente a la causa penal, la Agencia Antidopaje tomó muestras a los 22 atletas que estaban ahí para realizar análisis de sangre, orina y del pasaporte biológico. Fuentes próximas al caso creen que no todos darán positivo y que no había EPO como para mantener un plan de dopaje masivo. La coordinación entre policía y Antidopaje es una de las novedades de la operación Rial –llamada así por la moneda de Qatar– El sargento Xavier Tarrés, jefe de la unidad central de consumo de Mossos, pide no ensuciar el nombre de todos los atletas que ahí entrenan: “No vamos a especular sobre si ahí se dopaban o no. Lo que está claro es que había EPO”.

"Van por muchos países y los ha detenido España"

Tarres es un personaje clave en esta película. Obstinado, tenaz, lleva años luchando contra el dopaje. Suya fue la Operación Cursa, en la que pillaron que una farmacia de Andorra enviaba por correo medicamentos dopantes a deportistas de media España. Ahí consiguió la confesión del triatleta olímpico Xavier Llobet de que había comprado productos dopantes. Sin embargo, la justicia deportiva primero y la Audiencia Nacional fallaron que no bastaba la confesión y las escuchas para sancionarlo. Los deportistas que allí aparecían se fueron de rositas porque las federaciones no quisieron saber qué había en la causa. La farmacia de Andorra pactó una condena mínima.

Los atletas de Aden en la maltrecha pista de Sabadell el pasado jueves. Foto: Edgar Melo.

 

Pese a estos precedentes, cuando Tarres recibió el aviso de la IAAF de que podía tener bajo sus narices un grupo de élite dopándose pensó en Lance Armstrong. En 1998, tras el caso Festina, el ciclista dejó Francia y se instaló en Girona. Oficialmente lo hizo por las suaves colinas, el clima, la alimentación, la gente amable, bla, bla, bla.  La realidad, como contaría después su compañero Tyler Hamilton, es que “en España podías ir con una jeringuilla de EPO en la frente que a nadie le importaba”. Su libro 'Ganar a cualquier precio' es un pasaje de terror del dopaje, una especie de 'Trainspotting' del deporte profesional cuyo escenario principal es España: de Girona a Valencia pasando por Madrid y Canarias se suceden las transfusiones de sangre, la ingesta de testosterona y las conversaciones sobre fármacos. "No quería que pasara como con Armstrong. Aquello no se podía repetir", explica Tarrés por teléfono: "Con un requerimiento de la IAAF no se podía dar otra vez. Queríamos estar seguros de que había dopaje o no, pero no dejarlo sin tenerlo claro".

Que 15 años después que Armstrong Jama Aden volviera a elegir España es una mala noticia. Pese a los esfuerzos por lavar la imagen, el país sigue siendo aquel que ha dejado sin castigo la operación Puerto, en el que el presidente Zapatero apoyó a Alberto Contador cuando dio positivo, y en el que el PP ha mantenido a Marta Domínguez como senadora pese a las pruebas de dopaje. Los tribunales tampoco parecen contundentes: la Audiencia Nacional ha obligado a indemnizar con 724.000 euros al ciclista Roberto Heras por su sanción por dopaje. Así que un país en el que la prensa deportiva se indigna cuando alguien apunta al dopaje de sus ídolos, en el que los tribunales tumban las operaciones policiales y en el que los políticos amparan a los sancionados y que está en la lista negra de la Agencia Mundial Antidopaje por no cambiar la ley, parece un buen lugar para doparse.

"No quería que pasara como con Lance Armstrong, que se instaló en Girona. Aquello no se podía repetir", explica el sargento de los Mossos que lleva el caso

Enrique Gómez Bastida, director de la Agencia Antidopaje, parece enojarse cuando escucha eso. "Aden compite con sus pupilos por todo el mundo, se concentra por medio mundo y España es el único país que los ha detenido. ¿Cuánto han hecho otros países? Aden tiene nacionalidad británica, que se le haya detenido en España es importante. No caigamos en el tópico porque dan ganas de no hacer estas operaciones". Seguir las redes de los atletas demuestra un trasiego por medio mundo: una vez cuelgan una foto en altura en Djibuti y la siguiente en invierno en el Golfo. Difícil echar el guante a un grupo itinerante.

Sustancias requisadas por los Mossos.

Bastida, el guardia civil que dirigió la Operación Puerto y que posteriormente fue puesto al frente de la agencia por el Gobierno, no niega que haya dopaje en España -"pero no más o menos que en el país de la lado, que soy gallego"- y pide poner en valor la operación Rial: "En dos años no ha habido una operación así en el mundo, salvo la de Rusia", que ha desvelado el dopaje institucionalizado y que amenaza con dejar fuera de Río a muchos de sus atletas.

Pese a la caída de Aden, que si cumple con lo dispuesto por la juez no podrá ir a Río, sus atletas le apoyan. Y han comenzado una campaña de confusión. Tras la operación, Souleiman, plusmarquista mundial de 1.500, colgó en Instagram una foto junto a Aden -al que llama su tío-. Allí afirmaba que estaba en libertad sin cargos. Lo mismo hizo el hijo de Aden en Facebook: "Me alegra decir que mi padre ha sido puesto en libertad sin cargos con el atleta de élite Mosaeb Abdulraham Balla porque no encontraron absolutamente nada". Todos defienden su inocencia. En círculos de atletismo comenzó a correr que todo había quedado en nada, como si la imputación, la retirada del pasaporte y la prohibición de salir del país fuesen una minucia. El hijo de Aden terminaba con una advertencia: "Esperen más títulos y más medallas".

Los atletas confían en que los análisis, que tardarán un par de semanas, los dejarán limpios. "Si después de pillarlos en pretemporada con EPO en las habitaciones salen todos limpios será para cuestionarse la eficacia de los controles", opina una fuente del sector. Si se da caso, es probable que puedan competir en Río y deportivamente la operación Rial quede en nada. Habrá quedado, eso sí, el mensaje para los muchos otos grupos de atletas que entrenan en España.

Quien no lo va a olvidar es Josep Molins: "Era un honor para nosotros tenerlos aquí pero ha degenerado y nos han tomado el pelo. ¿Se puede entrenar tres veces al día y competir siempre al máximo a base de pan con tomate? No. Igual que los ciclistas de mi época. Yo corría con pan con tomate pero ellos no. Ahora ya no queda ninguno, acababan todos machacados, y yo sigo aquí con mi mala leche".

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