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movimientos en la cúpula

El director financiero de Prisa abandona el barco con una deuda de 1.481 millones

09.05.201705:00 H. Actualizado: 10.05.2017 - 01:00H.

El director financiero de Prisa, Fernando Martínez, abandona su cargo en la compañía de medios en pleno proceso de refinanciación. El directivo deja el puesto en un momento muy delicado para la compañía que preside Juan Luis Cebrián. Con una deuda bancaria de 1.481 millones de euros, Prisa afronta un vencimiento de 956,5 millones previsto para 2018, y no todos ven posible cumplir los plazos.

Según confirman varias fuentes internas consultadas por este diario, Martínez dejará la compañía el próximo 31 de mayo. Le sustituye en el cargo Ignacio Soto, hasta ahora director comercial de Prisa. Hombre de la casa y muy cercano a Cebrián, el nuevo responsable financiero ya había ocupado este puesto con anterioridad, amén de haber sido director de Control de Gestión de Prisa Radio.

El hasta ahora máximo responsable financiero, que no ha cumplido ni dos años en el cargo, no ha terminado de encontrar su lugar en un puesto que, en palabras de otros directivos del grupo, "es un auténtico marrón". El Confidencial se ha puesto en contacto con el grupo Prisa para ampliar este cambio en el organigrama, pero la empresa ha declinado hacer ninguna declaración al respecto.

La salida de Martínez se producirá un mes antes de la celebración de la junta de accionistas, un encuentro que la cúpula ha tratado de retrasar al máximo, precisan esas mismas fuentes. Una cita que este año reviste especial importancia con el proceso de venta de Santillana y los posibles movimientos en la dirección de la compañía.

Tal y como anunció la propia empresa hace unos días, se espera que en los primeros compases de mayo se reciban las primeras ofertas vinculantes por la editorial. Se trata del negocio más rentable de Prisa y por el que esperan sacar cerca de 1.500 millones, una cifra que se destinaría a aliviar la deuda del grupo. Carlyle Group, PAI Partners y Rhône Capital son algunos de los fondos mejor posicionados para adquirir la joya de la corona del grupo mediático.

Desde hace meses, Prisa se encuentra inmersa en una fuerte reestructuación con el único objetivo de achicar pérdidas y contentar a los acreedores. Con la cotización en mínimos, desde hace años en el accionariado conviven bancos, fondos de inversión y la defenestrada familia Polanco, que en unos años ha pasado de ser la accionista mayoritaria a quedarse con un 17,25% del capital.

Una sopa de empresas en que los apoyos se cotizan caros, habida cuenta de las tensiones internas. Por un lado, el principal accionista, Amber Capital (19%), ya ha mostrado sus discrepancias con la gestión de Cebrián y ha pedido abiertamente un cambio de liderazgo. Para muestra, las cuentas del último año: casi 70 millones de euros en pérdidas.

Por otro, tal y como publicó este diario, Telefónica ha maniobrado para intentar descabalgar a Cebrián, una operación que no ha fructificado y en la que ha llegado a mediar el rey Juan Carlos previa petición del magnate de los medios. En la operación, que fue capitaneada por César Alierta, se daba por descontado el apoyo de Santander (4,1%) y CaixaBank (4,9%). Finalmente, la sangre no llegó al río.

La siguiente fecha importante en el calendario de Prisa es la junta de accionistas, prevista para finales de junio. El motivo de que se celebre tan tarde reside en el interés de Cebrián en acudir al encuentro con la venta de Santillana cerrada. Una cifra razonable sería un balón de oxígeno no solo para las cuentas, sino para el propio Cebrián de cara a los accionistas.

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