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una nueva economía se acerca

Hay un trabajo que no conocerá el paro: va a ser el más demandado

Desde el agente de bolsa en los 80 hasta el analista de datos de la época actual, pasando por el programador de comienzos del milenio, a lo largo de la historia siempre ha habido profesiones que se han visto beneficiadas por la coyuntura del momento. Sin embargo, ahora el mercado laboral se enfrenta a una nueva amenaza que promete cambiar la naturaleza del trabajo. Y no es otra que la temida automatización, los robots y la inteligencia artificial.

Los trabajos se ponen de moda, se asocian con el éxito, flaquean y hasta pueden desaparecer, resurgir y volver a caer. Todo fluye según el contexto social y tecnológico que les ha tocado vivir. La importancia que tienen hoy, por ejemplo, los ingenieros informáticos no es garantía de que vaya a seguir siendo así mañana. Por eso, ahora que estamos a las puertas de la era de la automatización, unas habilidades serán más importantes que otras. Tiene sentido, por tanto, que no sea el cálculo mental lo que marque la diferencia a la hora de encontrar empleo en el futuro sino que todo apunta a las capacidades más humanas. En especial, las empáticas.

No le faltará trabajo a aquel al que se le dé bien poner una piel humana, más empática, a un trabajo que muy probablemente realizarán robots

En la jerga se conoce como “economía de la empatía” y hace referencia a eso en lo que los robots nunca podrán competir con nosotros: la capacidad de comprensión mutua. Si las máquinas se adueñan de las tareas mecánicas, nunca mejor dicho, al menos quedará espacio para las emociones. Para empezar, cualquier producto de consumo, desde tu cuchilla de afeitar hasta tu coche, va a tener una personalidad reconocible. “Branding”, lo llaman. En este sentido, la profesión que no conocerá el paro, mucho más que la de publicista o experto en marketing, será la de atención al cliente.

Foto: iStock.

Ese especialista será el encargado de poner una piel humana a un trabajo que muy probablemente harán robots. Por esa razón, cada vez serán más necesarios los perfiles de gente empática, que sepan tratar al cliente y que tenga un conocimiento suficiente para responderle todas las dudas sobre el producto o servicio. En este escenario, se pondrá en valor algo tan tradicional como que te conozcan al entrar por la puerta, recuerde detalles nimios de tu vida o entienda por qué alguien se puede sentir de tal o cual manera. Esto se entiende mejor con un ejemplo. Sin lugar a dudas una máquina podría vendernos el pan o el café todas las mañanas en la tienda de nuestro barrio, pero, ¿de verdad preferimos el trato de un robot?

La economía de la empatía

En este escenario hay otras dos cualidades que cobrarán importancia: la creatividad y la comunidad, aunque ninguna serán tan relevante como la empatía, según informa un artículo de 'Business Insider'. Por un lado, internet permitirá que la distribución de la creatividad esté siempre al alcance de todo. Ya lo está haciendo, pero el aumento del número de plataformas hará que más y más gente viva de ello. En cuanto a la sensación de comunidad, las nuevas tecnologías fomentarán las relaciones de confianza entre la gente a un nivel aún mayor.

¿Preferirías tratar con una máquina? (iStock)

La nueva economía colocará a la empatía en el centro de todas las actividades y negocios, adaptándose a las necesidades del cliente. Es, por tanto, un concepto optimista, porque a la vez que confirma que algunos trabajos se verán afectados por la automatización, asegura que otros nuevos -en especial, los de atención al cliente- vivirán su mejor época. En este sentido, la buena noticia es que las nuevas tecnologías nos obligarán a ser más humanos y creará oportunidades para aquellos que destaquen en esta capacidad que, por otro lado, no es nada fácil de adquirir.

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