FACTORES AMBIENTALES Y SEQUEDAD

Ojo seco, el trastorno de los 'runners' que corren sin gafas de sol

Son una de las partes del cuerpo más expuestas duranta la práctica deportiva. Hacerlo sin protección puede provocar sensación de cuerpo extraño, picor, irritación ocular y dolor

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El 'running', como toda actividad física, es beneficioso para la salud siempre y cuando se haga en unas condiciones adecuadas para evitar lesiones. El ojo es una de las partes de nuestro cuerpo más expuesta, por lo que hay que tomar precauciones durante la carrera para protegerlo. Si en el momento de salir a correr nos vamos a exponer de forma prolongada a la luz solar, debemos utilizar gafas de sol con filtros adecuados, ya que estos ayudan a reducir la entrada de radiación ultravioleta hasta el 100% en el ojo y a disminuir la evaporación de la lágrima.

La exposición a la radiación UV continua, junto con el viento y el polvo, puede producir daños sobre diferentes estructuras del ojo. En la conjuntiva se relaciona con el crecimiento anómalo de tejido conocido como pterigium, que en ocasiones requiere la extirpación quirúrgica. En la córnea, donde se produce la mayor parte de absorción de radiación, puede producir queratitis actínica o fotoqueratitis, consistente en una lesión del epitelio corneal dando lugar a sensación de cuerpo extraño, fotofobia, hiperemia, lagrimeo, etc. Y en el cristalino se relaciona con el desarrollo a largo plazo de cataratas.

Qué hacer ante la sequedad ocular

El ojo seco también es un trastorno que puede afectar a las personas que practican 'running' sin la protección adecuada. Los síntomas que produce son sensación de cuerpo extraño, picor, irritación ocular y dolor. Debido a que esta actividad se realiza en el exterior, los factores ambientales y condiciones climatológicas repercutirán de forma negativa en esta patología.

Además de estos factores que afectarán en la evaporación de la lágrima, existen estudios que relacionan el ejercicio como causante de alterar la cantidad y calidad de la lágrima debido a la deshidratación y a la activación del sistema nervioso simpático, contrario al parasimpático, responsable de la producción lagrimal. Por tanto, las medidas encaminadas a prevenir y tratar la sequedad ocular serán la administración de sustitutos de las lágrimas y evitar una excesiva exposición a los factores ambientales antes mencionados.

Existen numerosos preparados comerciales en forma de lágrimas artificiales. Estas actúan como lubricantes mejorando la superficie corneal y atenuando los síntomas de ojo seco. Entre las diferentes presentaciones, recomendamos para los deportistas aquellas libres de conservantes, en formato monodosis, ya que son de fácil manejo y transporte. No precisan condiciones especiales de conservación, evitan eventuales positivos en los controles antidopaje, tienen nula tasa de contaminación bacteriana y no suelen dar reacciones de hipersensibilidad. Estos colirios son especialmente recomendables en aquellos deportistas usuarios de lentes de contacto, ya que estos son más propensos a la sequedad ocular.

Para los deportistas, se recomiendan lágrimas artificiales libres de conservantes en formato monodosis al ser de fácil manejo y transporte

Por otro lado, para evitar el ojo seco es recomendable el uso de gafas cuyo diseño impida que la superficie del ojo entre en contacto con el aire y el polvo. En este caso, es mejor apostar por un diseño de gafa cerrado con paneles protectores laterales. Con esto se pretende crear una especie de microclima que aísle el ojo de estas condiciones ambientales. De este modo, la gafa tiene un doble objetivo protector, aislando el ojo de las condiciones ambientales externas de aire y polvo, al tiempo que protege de las radiaciones UV que favorecen la evaporación de la lágrima.

Como ocurre en la población general, numerosos 'runners sufren problemas de visión que alteran la calidad de la práctica deportiva, como la miopía, la hipermetropía y el astigmatismo. La aparición de las lentes de contacto ha permitido que muchos deportistas puedan prescindir de las gafas, siendo quizá la opción más recomendable para evitar el empañamiento de las mismas con el sudor o la lluvia.

Además, las lentillas permiten una buena corrección del efecto óptico sin repercutir sobre el campo periférico, minimizando así las aberraciones ópticas y evitando reflejos. Es muy aconsejable utilizar lágrimas artificiales junto a las lentes de contacto durante la práctica de este deporte.

Por último, si estás pensando en eliminar los defectos como la miopía, hipermetropía o astigmatismo, la cirugía refractiva es una opción segura y eficaz para practicar el 'running' sin la dependencia de la gafas o lentillas. Las técnicas con láser excimer sobre la córnea son las más utilizadas para corregir quirúrgicamente los defectos refractivos de los deportistas.

Para los pacientes de más de 45 años que ya han desarrollado presbicia, la técnica de elección es la sustitución del cristalino por una lente multifocal. Tras una revisión oftalmológica completa, siempre y cuando se cumplan los criterios de inclusión, no existe ninguna contraindicación para operar un defecto refractivo en un deportista que practique 'running'. Una vez operado de cirugía refractiva puede volver a su actividad en un plazo de dos a tres semanas, pero siempre bajo la indicación y supervisión de su oftalmólogo.

Emanuel Barberá Loustaunau, oftalmólogo y coordinador del Instituto Oftalmológico Quirónsalud A Coruña.

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