favorecidas por nuestra anatomía

¿Por qué son tan comunes las lesiones en la cadera de los 'runners'?

Aunque la bursitis suele ser la más común, hay otros dolores que son muy típicos en deportistas que practican carreras en desnivel y que derivan en lesiones en el psoas iliaco

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Más de un corredor de fondo ha comenzado una prueba sin dolor y, al superar el kilómetro 20 o al finalizar una sesión de 'running', ha sentido molestias o dolor en la cadera. Aunque las causas pueden ser muchas, en estos casos casi siempre se debe a la inflamación de unas bolsas que se encuentran en la cadera y que tienen la función de evitar la fricción entre los músculos y los huesos. Esta inflamación se denomina bursitis y la más frecuente entre corredores es la denominada bursitis trocantérea.

La bursitis se manifiesta con un dolor que aparece en la cara lateral del muslo al permanecer acostado o sentado sobre el lado afectado, subir escaleras, cruzar la pierna afectada sobre la otra, en carreras largas, tras hacer ejercicio o tras estar mucho tiempo sentado o tumbado. También puede extenderse por el muslo hasta la rodilla, siguiendo el recorrido de la banda iliotibial.

Aunque la bursitis suele ser la más común, hay otros dolores en la cadera que son muy típicos en deportistas que practican carreras en desnivel —como los corredores de montaña— y que derivan en lesiones en el psoas iliaco. En el caso de corredores con una técnica deficiente, también son comunes las tendinitis en los aductores. La diferencia es que en ambos casos el dolor suele estar más presente en la ingle que en la cara lateral.

En algunos casos, también pueden aparecer molestias en la cadera por una diferencia de longitud en las piernas, algo muy común en 'runners' que puede causar problemas a los atletas con una diferencia superior a cinco centímetros. Sin embargo, cuando esta alteración ocurre en personas que no se dedican de forma profesional al deporte, no supone grandes inconvenientes. También existen atletas con alguna anomalía en la forma de la cabeza del fémur (si no es totalmente esférica) que roza en la cavidad de la cadera que lo contiene. Este rozamiento causa dolor y es común en corredores de larga distancia como los maratonianos. Se llama choque femoroacetabular.

¿Por qué aparecen los dolores?

Es importante tener en cuenta que las lesiones en la cadera de los corredores se ven favorecidas por su propia anatomía. Las caderas sobresalen al eje de la columna y su anatomía excéntrica —que nos permite andar— hace que sufran por el peso al correr y tiendan a sobrecargarse. Es común, por tanto, que aparezcan problemas en la cadera en los deportistas que tengan esta zona alterada previamente, también en los de mayor talla o peso, los que carecen de elasticidad o los que entrenan en superficies muy duras y sin la suficiente amortiguación.

Otros motivos de dolor en caderas son un cambio de zapatillas y la modificación en la superficie de entrenamiento o de la técnica de carrera. También puede causar molestias un aumento de peso, sobre todo en atletas que están preparando pruebas de muy larga distancia.

Si persisten las molestias, puede ser necesario tratamiento fisioterápico, analgésico con antiinflamatorios o la posibilidad de infiltraciones

Ante cualquier dolor en la cadera (ya sea en la parte interna del muslo, en los glúteos o en la parte externa de la cadera) se debe analizar si ha variado algo en el entrenamiento en las últimas semanas. Si no es así, y no mejora con reposo, es necesario acudir a un especialista para que realice un examen clínico. En función de los hallazgos solicitará las pruebas complementarias oportunas (radiografía, ecografía, resonancia, etc.) para diferenciar si es una bursitis, una lesión musculotendinosa o de la articulación.

En ocasiones basta con reeducar la forma del entrenamiento y fortalecer el tono muscular de las zonas afectadas. No en todos los casos tienen que dejar de correr, puede ser suficiente con realizar series más cortas (de alrededor de 15 kilómetros) y no esperar a que aparezca dolor. Si persisten las molestias, puede ser necesario tratamiento fisioterápico, analgésico con antiinflamatorios o la posibilidad de infiltraciones bien con corticoides o con plasma rico en plaquetas. Si no hay mejoría, y en función del tipo de lesión, puede ser necesario practicar una cirugía abierta o artroscópica.

Por último, recordar que para correr saludablemente hay que fortalecer la musculatura no solo corriendo sino también con ejercicios realizados en gimnasio o con deportes sin impacto, así como estirar de forma adecuada.

Dr. José Tabuenca, jefe del Servicio de Cirugía Ortopédica y Traumatología, Hospital Universitario Quirónsalud Madrid.

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