LESIONES AGUDAS O POR SOBRECARGA

Qué tienes que hacer si te lesionas en plena carrera o en el entrenamiento

El corredor debería acordarse de cuatro pasos básicos: reposo, hielo, compresión y elevación de la extremidad afectada. Si hay complicaciones, es necesario acudir al médico

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Ante un pinchazo inesperado, sensación de 'pedrada' o 'desgarro' muscular, incapacidad funcional o imposibilidad de caminar, es bueno recordar el acrónimo RICE, que corresponde a las palabras en inglés 'rest', 'ice', 'compression' y 'elevation', que detallan las acciones que debemos realizar en caso de lesión. Reposo, hielo, compresión y elevación de la extremidad afectada.

Las lesiones en los corredores pueden ser agudas o lesiones por sobrecarga. En las segundas, no hay un signo de alarma puntual, sino que van apareciendo poco a poco. Pueden mejorar con el calentamiento y, si no se pone remedio y siguen presentes sus causas, van empeorando con el tiempo. Ejemplos de este tipo de lesiones son la periostitis tibial, el síndrome de cintilla iliotibial o el dolor lumbar.

Sin embargo, en el artículo de hoy quería centrarme en las lesiones agudas, provocadas por un incidente concreto, una contusión, una caída o un tropiezo, que suelen caracterizarse por un dolor agudo, inflamación inmediata y, en situaciones graves, pueden estar asociadas a deformidad de la articulación. Un ejemplo típico de este tipo de lesiones es el esguince de tobillo. En caso de caída en una carrera o en un entrenamiento, si no es posible levantarnos y apoyar el pie, y notamos dolor en la región externa del tobillo, es probable que hayamos sufrido un esguince. Si observamos inflamación inmediata y deformidad (ambos pies no tienen la misma alineación con las zapatillas puestas), debemos sospechar una fractura. En ambos casos, debemos evitar apoyar ese tobillo e inmediatamente ser valorados por un servicio de urgencias.

¿Qué hacer hasta recibir asistencia médica? Si no existe deformidad, podemos retirar la zapatilla. Debemos estar preparados para un aumento de la inflamación, que podemos paliar mediante la aplicación local de frío; este reduce el flujo sanguíneo y disminuye el edema secundario. Se recomienda usarlo durante 12-15 minutos en las siguientes horas tras el traumatismo, con intervalos de descanso de unos 30 minutos. Nunca debe aplicarse directamente en la piel, se debe cubrir para evitar quemaduras cutáneas.

Si pasamos una buena noche y el dolor no es incapacitante o remite, podemos comenzar con estiramientos suaves

Las lesiones musculares agudas también mejoran con la aplicación de frío local. Estas lesiones se caracterizan por una sensación similar al haber recibido una 'pedrada' en el músculo afectado, siendo frecuentes entre los 'runners' las microrroturas o roturas de gemelos e isquiotibiales. En estos casos, debemos parar de correr y aplicar las recomendaciones RICE. Será de ayuda también la toma de antiinflamatorios o analgésicos orales para paliar la inflamación.

Si al día siguiente de una lesión muscular persisten el dolor y la limitación, es recomendable ser valorado por un especialista para iniciar el tratamiento correcto de forma precoz y conseguir una rápida recuperación. Si pasamos una buena noche y vemos que el dolor permanece pero no es incapacitante, o remite, podemos comenzar con estiramientos suaves, pero nunca volver a correr hasta que dejemos de notar molestias. Los días posteriores a una lesión muscular sí que se puede administrar calor suave en la zona afectada para reducir la contractura o espasmo muscular secundario a la lesión.

Las abrasiones también son frecuentes, sobre todo cuando se corre por terrenos irregulares o pavimentos mojados y se producen caídas. Si al caernos hemos sufrido una abrasión cutánea, podemos terminar la carrera siempre que el dolor lo permita. Cuando lleguemos a casa, debemos limpiar la zona con agua, jabón y aplicar un desinfectante (por ejemplo, clorhexidina). Si las abrasiones no se encuentran en una zona de roce de la ropa, es mejor dejarlas al aire, y si están en contacto, protegerlas con un apósito de tul impregnado en vaselina, así como realizar curas diarias coincidiendo con el aseo.

*Dra. Nuria Martínez López, especialista en Rodilla y Traumatología Deportiva del Hospital Universitario Quirónsalud Madrid.

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