los riesgos del 'running'

Qué lesiones puede llegar a sufrir un corredor y cómo deben tratarse

Desafortunadamente, la práctica del 'running' provoca lesiones en muchas ocasiones. Aunque se intentan evitar, un buen diagnóstico y el tratamiento son básicos para la recuperación

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Las lesiones son inoportunas compañeras de viaje en la vida deportiva de los corredores. No existe fondista que en algún momento no haya padecido alguna lesión. Desde el punto de vista didáctico, se pueden dividir en agudas y crónicas según su presentación; o sistémicas y del aparato locomotor dependiendo de su localización.

Las lesiones agudas se presentan de golpe, sin previo aviso, y no suelen diferir de las que se observan en otros deportes. Por su parte, las lesiones crónicas suelen tener un inicio engañoso y van avisando poco a poco. Normalmente aparecen por sobresolicitación, es decir, por utilizar demasiado determinadas estructuras corporales. Son las lesiones típicas de los corredores de fondo. Se encuentran en este grupo la tendinitis, la condromalacia rotuliana, la bursitis, la fascitis plantar, el espolón calcáneo, cualquier fractura de estrés, la osteopatía de pubis o la lumbalgia.

Por otro lado, las lesiones sistémicas son las que aparecen en los diferentes aparatos del organismo exceptuando el locomotor. Las más importantes por su gravedad son las cardíacas (arritmias, angina de pecho, infarto agudo de miocardio) y suelen aparecer de forma brusca.

Las lesiones del aparato locomotor son las más frecuentes en los corredores. Afectan a estructuras osteo-articulares (hueso, tendón, músculo y articulaciones). Se trata de pequeñas molestias que si son ignoradas, seguramente acaben en una lesión importante.

Para evitar la aparición de las lesiones, los deportistas deben tener en cuenta varios factores: calentamientos, planificación de entrenamientos, descanso, nutrición o programación de la temporada. También deben saber qué hacer cuando aparecen molestias y cuándo es necesario acudir al médico. Por tanto, tienen una responsabilidad capital en todo lo relativo al cuidado de sus articulaciones y se requiere un compromiso firme por su parte para evitar caer en el oscuro pozo de las lesiones.

El equipo médico debe investigar y analizar la faceta deportiva del paciente: sus cargas de entrenamiento o cuándo descansa

Por su parte, el equipo médico que atiende al corredor debe ver más allá de la zona lesionada. Hay que aproximarse al atleta desde una perspectiva integral, imaginarse cómo y por qué se produjo la lesión. Una labor fundamental es analizar los factores de la vida diaria del corredor que pueden predisponer a la aparición de las molestias e influir en su recuperación. Por ejemplo, la rehabilitación de un corredor que trabaja ocho horas delante del ordenador no debe ser igual que la de otro que se dedica a la carga o descarga todo el día, ni a la de un corredor profesional que viaja una semana al mes a otro continente.

Del mismo modo, es necesario investigar y analizar la faceta deportiva del paciente, sus cargas de entrenamiento o cuándo descansa. Solo cuando el médico domina estas variantes, es capaz de transmitir confianza al deportista y tratar correctamente la lesión.

Pese a ser un inconveniente en el desarrollo de nuestra vida deportiva, las lesiones son una constante invitación a la reflexión y a conocer lo que hacemos y cómo funciona nuestro cuerpo. ¿Cuál ha sido la causa? ¿Qué ha fallado en la planificación de entrenamiento? ¿Por qué nos hemos lesionado? ¿En qué nos hemos equivocado?

[Dr. Fernando Serrano Pérez. Jefe de Servicio de Rehabilitación. Hospital Quirónsalud Sur Madrid. Entrenador nacional de triatlón nivel III. Médico rehabilitador del rey Juan Carlos (2013-2015). Atleta]

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