Los últimos 10 kilómetros del año

El abuelo de la San Silvestre se jubila de la carrera a sus 86 años

La famosa carrera popular cumple 52 ediciones haciendo récord de juventud entre los 40.000 corredores que despedirán 2016 cruzando la meta

Foto: Ángel Iglesias es uno de los participantes más conocidos por los corredores y el público (Foto: B.V.)
Ángel Iglesias es uno de los participantes más conocidos por los corredores y el público (Foto: B.V.)

“Lo correcto es decir que las carreras se celebran porque correr es una fiesta”. Ángel Iglesias incluyó esta frase en el texto de despedida de su última San Silvestre Vallecana, la de 2015. Sus compañeros de viaje fueron su nieta Alicia y miembros del equipo de rugby de la Facultad de Veterinaria, que le escoltaron hasta llegar a la meta de su carrera número 119.

Ángel es un vallisoletano asentado en Madrid desde edad temprana, tiene 86 años y tres meses en sus piernas y es uno de los corredores más famosos de la San Silvestre: el abuelo que los últimos años ha recorrido los 10 km. ataviado de unos globos gigantes que desvelaban su edad y con los que no pasaba desapercibido para nadie. “Me besan, se hacen fotos conmigo, me paro tanto que al final tardo más de dos horas… ¡De lo que yo he sido!”.

Tras terminar su última San Silvestre, a los 85 años
Tras terminar su última San Silvestre, a los 85 años

Ángel se calza las zapatillas de correr tres veces por semana: los lunes, los miércoles y los viernes. El horario depende de lo que marquen los termómetros; y el recorrido, de los recados que tenga que hacer después. En lo que nunca falla es en anotar los kilómetros que suma, lo hace desde 1978, cuando relegó el fútbol y decidió probar suerte corriendo. “No me veía sin hacer deporte, así que me lancé al Retiro, hice un grupillo de gente y hasta hoy”.

Su acumulado vital advierte que sus piernas han corrido más de 51.000 kilómetros, lo que equivale a casi cinco veces la distancia entre España y Tokio. A pesar de que en 2016 le avalan 900 kilómetros, este año no estará en los alrededores del Estadio Santiago Bernabéu el 31 de diciembre para participar en la que sería su decimoprimera San Silvestre Vallecana. Dos horas es tardar demasiado para un maratoniano al que esperan a cenar por Nochevieja.

Cruzando la meta del maratón de Nueva York en 1981
Cruzando la meta del maratón de Nueva York en 1981

Desde 1978, Ángel ha participado en 119 carreras, entre las que destacan 23 maratones completos, su prueba favorita. Nueva York, Londres, Estocolmo, Madrid, San Sebastián… son destinos a los que ha llegado con las zapatillas de correr bajo el brazo, bien aprovechando algún viaje de trabajo, o bien por puro deseo de cruzar metas internacionales. En los años 2003, 2004 y 2005 se inscribió en los maratones de Madrid. No terminó ninguno. Tenía más de 70 años y sabía que era difícil, no obstante lo intentó tres veces, hasta que decidió retirarse de la prueba reina. Hoy se plantea volver a participar en el maratón que se celebrará en su ciudad dentro de unos meses, eso sí, corriendo los 42,195 km. por relevos: “Me lo han propuesto y si me dejan cinco o seis kilómetros, ¿por qué no?”

El octogenario es licenciado en Filosofía y Letras, carrera que le unió a Fernando Savater hasta hoy, “la persona más inteligente” que ha conocido, asegura sin ninguna duda. Salir a correr, dormir sus horas reglamentarias y ver una película de su colección de más de 200 después de comer son sus secretos para llegar a los 86 años (“y tres meses”, matiza) sin apenas haber enfermado: “Estoy mucho mejor que la gente de mi edad gracias al deporte, ¡presumo porque puedo!”.

La primera vez que Ángel corrió la San Silvestre Vallecana fue en 1982, junto a su hija Inmaculada, en 42 minutos y 31 segundos. Hacía tan sólo un año que las mujeres podían inscribirse a la que hoy es “la reina de las carreras de Madrid”. Más de tres décadas después, la mujer representa un tercio de los corredores inscritos.

Afirma que uno de los peores tramos de la carrera popular es la salida, desde la calle Concha Espina, una subida hace que los corredores entren en calor para después soltar piernas bajando Serrano hasta la Puerta de Alcalá. Cibeles, el paseo del Prado y la zona de Atocha, engalanados de luces navideñas y repleto de gente prestando sus voces a la causa, es la parte más llana y cómoda del recorrido.

Los corredores cruzan a Vallecas a falta de tres kilómetros, la cuesta más temida advierte que el final está cerca, “la avenida de la Albufera se las trae”. Tanto como los Sancho Panza del equipo de rugby de Veterinaria de Ángel, que aún la semana pasada le pusieron los dientes largos diciéndole que corriese aunque fuese sin dorsal oficial. “Me pareció una proposición deshonesta y me negué”, bromea.

La San Silvestre Vallecana es, por definición, una carrera muy familiar. Prueba de ello es que la carrera rejuvenece cada año. Entre 2010 y 2015 la edad mediana de los participantes ha disminuido en cuatro años. Cada vez más gente joven se calza las zapatillas para recorrer los 10 kilómetros que separan el arco de salida del barrio de Vallecas. Ángel Iglesias cuenta que en esta cita ha habido hasta tres generaciones de su familia, sus hijos y nietos han querido acompañarle distintos años. La San Silvestre Vallecana es el tema preferido en la mesa de los suyos durante la cena de Nochevieja.

La primera San Silvestre Vallecana se celebró en 1964 con 57 participantes inscritos. Jesús Hurtado fue el primer ganador. Desde entonces los hitos acompañan a esta prueba, que tiene una cara popular y otra profesional. En 1968, Mohamed Gammoudi, que había conseguido el oro olímpico en los Juegos Olímpicos de México unos meses atrás, terminó el año cruzando la meta de la prueba madrileña en 20 minutos y 23 segundos.

El cordón umbilical de Ángel con el deporte es el polideportivo de al lado de su casa, en el Barrio de la Concepción de Madrid, al que acude a ejercitarse y a saludar a los que entrenan, que siguen sus hazañas con cariño y admiración. Nunca ha dejado de correr. Incluso en los años que compatibilizó su trabajo en una multinacional española con las clases como profesor en el Instituto Ramiro de Maeztu, sacaba fuerzas para hacer más de 300 kilómetros anuales. “Mis hijos insisten para que me vaya a vivir con ellos, pero ¿qué hago yo lejos de mi polideportivo?”, se pregunta.

El barrio de Ángel no es de los que más corredores aportan a la San Silvestre Vallecana. Estrella, Atocha y Legazpi son las zonas de Madrid en la que más gente se suma a la carrera. Durante las últimas tres ediciones, la zona del noreste de Atocha y Estrella han superado el millar de corredores.

El último día del año se celebra en Madrid la 52 San Silvestre Vallecana, que reunirá a 40.000 corredores que esperarán su turno de salida a partir de las 17.30 horas. 40.000 dorsales y ninguno llevará el nombre de Ángel Iglesias, el abuelo de los globos gigantes que anima a todos los participantes a disfrutar de cada metro. La San Silvestre le recuerda a una obra teatral de Anna Bonacci que vio hace unos años, ‘La hora de la fantasía’. “Una fantasía maravillosa, eso es lo que fue exactamente para mí esta carrera”.

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